Bilirrubina y otras curiosidades

By | 26 octubre, 2008

Después de los últimos tres artículos, ciertamente densos, toca una entrada corta. Vamos a explicar porqué se colorean los ojos en algunas enfermedades del hígado.

La ictericia

El hígado, con su kilo y medio de masa, es la glándula más grande del organismo, y ocupa un lugar central en el metabolismo del cuerpo humano. Dentro de sus numerosas funciones, tiene una participación fundamental en el metabolismo de la hemoglobina. La hemoglobina es la proteína que se encarga del transporte de oxígeno y dióxido de carbono dentro de los glóbulos rojos (los hematíes o eritrocitos, las células más numerosas de la sangre). Cuando el glóbulo rojo es destruido, todas esas moléculas de hemoglobina deben ser descompuestas, y los elementos que no pueden ser reutilizados, debemos eliminarlos. Los aminoácidos (moléculas que forman las proteínas) se pueden reutilizar, pero el grupo químico que contiene el hierro y tiene capacidad de captar el oxígeno no se puede aprovechar de nuevo. Por tanto, este grupo químico (llamado grupo hemo) va sufriendo diversas transformaciones hasta que finalmente es transportado a la bilis.
La bilis es un fluido producido por el hígado y secretado en el tubo digestivo, concretamente al principio del intestino delgado. Así expulsamos los productos degradados provenientes de los grupos hemo. Si el hígado y el sistema de la bilis funcionan bien, los compuestos químicos intermedios apenas están en sangre porque en seguida salen a la bilis. Uno de estos compuestos intermedios es la bilirrubina, y en individuos sanos su concentración en sangre es muy baja. Si el hígado no funciona bien o hay un problema en el sistema biliar, no podemos deshacernos bien de la bilirrubina, y se acumula en sangre. Cuando su concentración sanguínea comienza a subir, se acumula en los tejidos. La bilirrubina es un pigmento, lo que significa que no es exactamente transparente como otras moléculas de su tamaño, sino que tiende a “colorear” el tejido donde está. En este caso, en un tono amarillo verdoso.
Por tanto, uno de los signos de una hepatitis (inflamación del hígado) o de obstrucción del sistema biliar es esta coloración de los tejidos superficiales, llamada ictericia. La piel adquiere una tonalidad amarilla, y las mucosas también. Y la mucosa que más llama la atención es la conjuntiva. Recordamos que la conjuntiva es ese tejido delgado, laxo y semitransparente que cubre la “zona blanca” del ojo. Por tanto, la ictericia en cuanto al ojo consiste en la coloración amarillenta de la superficie ocular (excepto la córnea) debido a un acúmulo de bilirrubina en la conjuntiva (y también en el tejido que hay debajo, la cápsula de Tenon). He encontrado algunos sitios en donde la definen mal, diciendo que el pigmento está en la esclera (que es la auténtica cubierta externa del ojo, la que tiene el color propiamente blanco). No es así, la esclera como tal no se vuelve amarilla aunque lo parezca. Es la conjuntiva, normalmente transparente, la que se colorea.

Otros acúmulos en la superficie del ojo

Hay agunas enfermedades en las que se acumulan metales como el hierro o el cobre. En el caso de la hemocromatosis el acúmulo de hierro en la conjuntiva da una coloración gris metálica. En la enfermedad de Wilson se acumula el cobre, y se puede formar un anillo pardo en la periferia de la córnea, llamado anillo de Kayser-Fleischer:

En la imagen de arriba, vemos a nivel de la raíz del iris ese color marrón (sabemos que no está realmente en el iris, sino en la córnea que está delante).
Puestos a hablar de acumulación de material en la periferia de la córnea, formando un anillo, tenemos otro tipo mucho más frecuente:

Se llama gerontoxon o arco senil, y como su propio nombre indica, es normal con la edad. Si lo encontramos en personas jóvenes puede deberse a tener el colesterol alto, ya que precisamente es un acúmulo de colesterol.

Y sin ceñirnos ya a la periferia, también se puede encontrar material en la córnea en otras enfermedades como la amiloidosis:

En la fotografía de arriba se ve el material amiloide formando un entramado ramificado. También hay otros acúmulos de material más inocuos, como éste:

Que se debe al uso crónico de amiodarona, una medicación para el corazón.

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2 thoughts on “Bilirrubina y otras curiosidades

  1. Sophie

    A mí me cuesta mucho ver el anillo de Kayser- Fleischer. En la foto que has puesto se ve con facilidad, pero en unos ojos verde monte o marrón ¿cómo lo veo?

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  2. Ocularis

    En principio, con la lámpara de hendidura :)
    A veces se puede ver sin ella con buena luz (iluminación oblicua del oftalmoscopio directo, por ejemplo), pero no puedes asegurar que no tiene el anillo sin la lámpara de hendidura. Teniendo en cuenta que el anillo está en la córnea, acercándose bien al ojo y haciendo que mire un poco de lado, no debería interferirnos el iris.

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