Los ojos orientales

Después de mi segundo periodo vacacional, también fuera de España (esta vez no ha ido sobre deporte sino sobre arte), volvemos a la rutina. Y cómo no, a hablar de ojos. Pero hoy no hablaremos de ninguna enfermedad. Ni siquiera del funcionamiento de algún aspecto del aparato visual. Se trata de ciertas diferencias anatómicas entre ojos de diferentes razas humanas, peculiaridades que no afectan apenas a la función visual pero sí al aspecto.

El ojo por dentro

El globo ocular como tal no presenta distinciones anatómicas entre las diferentes razas. Todos tenemos los mismos elementos, con el mismo tamaño y en el mismo sitio. Lo que puede cambiar es la pigmentación: algunas estructuras oculares tendrán diferente color. Lo que más llama la atención es el iris; tal como estuvimos explicando hace cuatro años, existe una amplia gama de colores del iris, y depende bastante de la raza. Las personas de raza negra tienen los ojos marrones oscuro, y otras variantes relativamente pigmentadas (cuenca sur del Mediterráneo, asiáticos) también tienden a presentar este color. Las poblaciones del norte de Europa presentarán los ojos azules claros. Y en los países donde ha habido abundante mezcla genética (centro y sur de Europa, principalmente) podemos encontrar casi cualquier color del espectro.
Pero el iris no es lo único que presenta pigmentación en el ojo. La retina presenta un color marrón en razas pigmentadas, en vez del habitual anaranjado de las razas menos pigmentadas. La retina no se va a simple vista, pero puede llegar a afectar a algún aspecto funcional del ojo, como dijimos. Además la esclera y la conjuntiva (lo “blanco” del ojo) también puede presentar zonas pigmentadas en marrón en las razas de piel más oscura.

Los párpados orientales

Para diferenciar las razas más pigmentadas de las menos pigmentadas no nos fijamos principalmente en los ojos. Para irnos a un caso extremo: cuando vemos las diferencias entre un africano genéticamente nativo, de tez muy oscura, y un escandinavo, lo primero que nos llama la atención es el color de la piel. Y luego buscaríamos diferencias en la conformación ósea de la cara. Los ojos no nos llamarían la atención: en el blanco estarían hipopigmentados, y en el negro muy pigmentados.
Sin embargo, el aspecto del aparato visual sí es llamativo y característico de la raza oriental. Existen otras diferencias: por ejemplo los orientales suelen ser discretamente más pigmentados que los europeos, yes raro encontrar pelos castaños claros o rubios. Sin embargo lo que primero llama la atención para un occidental son los ojos rasgados del oriental (y al revés, al oriental le llama la atención los ojos redondos del occidental). Y como decíamos, la diferencia no está realmente en el globo ocular, sino en la forma de los párpados.

Ojos rasgados

Un nombre algo feo para un rasgo facial que tradicionalmente se ha encontrado hermoso en Occidente, quizás por lo exótico. La admiración por este rasgo oriental viene de antiguo, y así en el antiguo Egipto tanto hombres como mujeres se pintaban con un cosmético negro el contorno de ojos alargando el “rabillo” para simular el aspecto rasgado del ojo oriental (por cierto, va un punto para el Trivial Oftalmológico al primero que me conteste qué otra importante función tenía pintarse así).
Aunque es muy llamativo, realmente no hay cambios anatómicos sustanciales en el ojo rasgado. La hendidura palpebral (el hueco que queda entre el párpado superior y el inferior, por donde “asoma” el ojo) es más alargada y quizás mas pequeña en el sentido vertical, pero los tendones, músculos, etc no varían. Se trata de pequeñas diferencias en las medidas, pero no hay cambios reales en la anatomía. Por hacer una comparación: entre una mano grande y una pequeña, la anatomía no varía, es sólo cuestión de medidas. Una mano anatómicamente diferente sería la que tuviera seis dedos, por ejemplo.
En este sentido, el aspecto “rasgado” de los ojos orientales no supone una diferencia anatómica en sí misma.

La gran diferencia: la gran desconocida

Hasta ahora el artículo de hoy no habrá descubierto nada nuevo a mis queridos lectores. Razas pigmentadas, ojos oscuros; razas orientales, ojos rasgados. Todo esto ya lo sabemos, son diferencias evidentes a simple vista, no necesitamos que un oftalmólogo nos las describa. Pero resulta que los ojos orientales presentan una peculiaridad anatómica mucho más importante. Ya no se trata de un tema de dimensiones y medidas, sino un cambio cualitativo; como la mano de seis dedos que comentábamos antes. Si fuera una diferencia invisible a simple vista se quedaría como una curiosidad para el oftalmólogo (como ocurre con las retinas marrones), pero resulta que es evidente si sabemos fijarnos. Hay una diferencia realmente marcada entre ojos orientales y no orientales debido a este cambio anatómico, pero sorprendentemente suele pasar desapercibida.
Yo no soy una persona objetiva para considerarlo, pero me cuesta entender que la gente raramente se dé cuenta. Para mí esta característica es más llamativa que el aspecto rasgado.

Para entender la diferencia, tengo que explicar algunos detalles anatómicos. Partamos del ojo europeo. Tenemos un esquema de perfil del párpado superior:

En la parte de abajo está el globo ocular, y en la parte superior izquierda está el párpado superior, visto en un corte de perfil. Hay diferentes estructuras en su interior (músculo orbicular, tarso), pero ahora vamos a fijarnos en esa banda roja de la derecha llamada “músculo elevador”. Viene desde detrás del ojo, y su función es elevar, subir el párpado. Vemos que este músculo se transforma en unas bandas blanquecinas denominadas “aponeurosis del elevador”, que llega, entre otros sitios, a la piel. Como si de una cuerda se tratara, el músculo tracciona de esta aponeurosis, y esta a su vez del párpado en la zona donde se inserta (en la piel y la parte final de esa estructura azul llamada tarso). Así al abrir el ojo se repliega desde esa zona. Por tanto, el párpado superior lo podemos dividir en dos zonas. La que está entre la inserción de la aponeurosis y las pestañas está pegada al ojo, y adquiere de éste su aspecto curvado. La zona superior queda más o menos vertical, y funciona relativamente independiente del ojo. Veamos como se traduce esta anatomía en el aspecto normal del párpado:

Vemos que la parte del párpado que está justo por encima de las pestañas adquiere aspecto curvo porque está apoyado sobre el ojo, y no hay grasa que “rellene” el grosor del párpado. Esta zona acaba en un pliegue característico (llamado pliegue palpebral), y entonces el párpado cambia abruptamente de dirección, se separa del ojo y se dirige hacia la ceja.
He elegido una fotografía donde se ve bien la parte ocular del párpado y el pliegue palpebral, aunque no siempre lo veremos tan fácilmente. En ojos muy “abiertos” las pestañas pueden ocultar los detalles. El truco es fijarse cuando el ojo mira un poco hacia abajo: en seguida veremos el característico pliegue palpebral.

Ahora, veamos el ojo oriental:

Encontramos más o menos las mismas estructuras. Pero ahora buscamos la aponeurosis, y no se dirige hacia la piel del párpado, más o menos por la mitad como en el occidental, sino que se curva hacia abajo y se inserta más o menos a la altura de las pestañas, casi al final del párpado. Eso cambia mucho la morfología del párpado. Os aconsejo comparar esta ilustración con la del ojo europeo para buscar más diferencias. La grasa, dibujada de amarillo, que hace de relleno y ofrece grosor al párpado, se encuentra “atrapada” en la parte superior del ojo europeo. Por tanto, para el europeo, la parte del párpado que está por debajo del pliegue no tiene grasa, queda un párpado muy delgado que está acoplado al ojo. En el ojo oriental no, la grasa no tiene ninguna barrera anatómica y se prolonga por todo el párpado. No existe pliegue palpebral y la piel no está acoplada al ojo, no se perfila la curvatura característica.

Veamos una fotografía real del ojo oriental:

Sí, está rasgado, pero, ¿dónde está el pliege palpebral?. Comparad con la fotografía del ojo occidental: la piel por encima de las pestañas es delgada y pegada al ojo, pero en el oriental la piel está como independiente del globo ocular.

Ahora que sabéis el detalle del pliegue, os aconsejo que os fijéis en los individuos de vuestro entorno. Si son occidentales, el pliegue estará siempre presente. Y cuando os fijéis en ojos orientales (en directo si tenéis oportunidad, o bien en fotografías), comprobaréis que la piel baja lisa desde la ceja a las pestañas. No hay pliegue.

En honor a la verdad, existen variedades orientales que sí tienen pliegue palpebral, pero está muy próximo a las pestañas, y todavía presenta una diferencia clara con un occidental:

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14 comentarios

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  1. meneame.net dice:

    Los ojos orientales…

    Los orientales suelen ser discretamente más pigmentados que los europeos, y es raro encontrar pelos castaños claros o rubios. Sin embargo, lo que primero llama la atención para un occidental son los ojos rasgados del oriental (y al revés, al orient…

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  2. Alucard Saeba dice:

    Muy curioso. La verdad es que yo sí que me había fijado en ese detalle, aunque no sabía la causa ni los nombres de los elementos implicados, igual que también me había fijado en que suelen tener el tabique nasal menos prominente, como en los bebés, lo que también contribuye a dar esa sensación de que tienen la cara mas “plana” que los occidentales.

    Por cierto, ¿es verdad que los orientales tienden más a tener miopía que los occidentales?

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  3. rmcantin dice:

    En Japón está de moda una especie de adesivo que se fija al párpado superior justo encima del ojo para hacer el pliegue de manera artificial. Además, el párpado se tensa y desaparece el efecto de “ojo rasgado” y el resultado es bastante parecido a un ojo occidental sin tener que pasar por quirofano.

    Aquí un ejemplo: http://www.youtube.com/watch?v=ZbK0DlRqBDQ

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  4. Luigi dice:

    Hola, Ocularis. Muy buen artículo, la verdad. Tan sólo quería preguntarte el porqué hay de esa diferencia entre los ojos orientales y los nuestros, ¿por qué evolucionaron de forma distinta? Gracias.

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  5. Ocularis dice:

    Alucard: Así es. Hablar de “orientales” es un poco ambiguo, pero es cierto que tienen más prevalencia de miopía, y que ese incremento es relativamente reciente, tanto que se llegó a llamar “epidemia asiática” a este aumento.

    Rmcantin: Muy interesante el vídeo, gracias por el aporte. Es curioso cómo en occidente tendemos a copiar (y nos parece bello y exótico) el ojo oriental, y viceversa.

    Luigi: Es complicado contestar por qué evolucionaron de forma distinta. Los cambios evolutivos son frutos de mutaciones que aparecen al azar. El que se mantengan unos cambios sí y otros no depende de si estos cambios favorecen o dificultan la supervivencia y la procreación. Ni los rasgos orientales como los occidentales suponen dificultades en la supervivencia, por lo que no hay motivos para pensar que vayan a extinguirse ninguno de los dos rasgos.

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  6. ml dice:

    Como siempre las imágenes ilustran perfectamente la explicación quedando clarísima
    En cuanto al uso del kohl en Egipto tengo entendido que era para proteger el ojo del sol y la arena, pero puede ser una leyenda más, así que ocularis aclara por favor el tema :D

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  7. agadea dice:

    pues yo voy a responder a la pregunta del trivial :)
    Se pintaban los ojos para prevenir infecciones, y como repelente de mosquitos y demás bichejos..

    Que para algo leo el blog desde sus comienzos, cuanto hace ya? jeje

    sl2s!

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  8. Ocularis dice:

    Bueno, efectivamente la respuesta va por ahí. El caso es que hay un curioso empate. Ml ha sido el primero en contestar, y es cierto que los antiguos egipcios utilizaban el kohl como protección, tanto del sol, de la arena, los insectos y del mal de ojo, entre otras cosas.
    Por otra parte, agadea, aunque más tarde, da una respuesta más exacta. Ya que aunque la intención de los egipcios era protegerse de tantas cosas, este cosmético no tiene efecto contra la arena ni el sol (y evidentemente tampoco contra el mal de ojo y otras magias). Pero sí que podía tener efecto contra insectos, que son los vectores del tracoma (como explicaba en este artículo). Así que la respuesta es más exacta.
    Repasando el texto de la entrada de hoy, pregunto qué otra función tenía el kohl, no especifico que la función fuera eficaz, así que aunque es más exacta la respuesta de agadea, no puedo descartar realmente la de ml.
    Así que, si os parece bien, ambos se llevan un punto :)

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  9. ml dice:

    Muchas gracias por el punto :D

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  10. Ocularis dice:

    De nada, ml. A por la siguiente pregunta, que ya está puesta :)

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  11. agadea dice:

    llego 15 días tarde por el premio, cosas del trabajo. Gracias por el punto, que gustosamente compartiré con ml

    :D

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  12. Ocularis dice:

    Nada, es merecido, lo puedes ver en el ranking (está en la sección del trivial, en el marco izquierdo).
    Y a seguir …. :)

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  13. EC-JPR dice:

    Coño, qué gracia… Sí que me había llamado la atención que los ojos orientales tenían un nosequé diferente de nosotros y que no era el rasgado, pero no sabía que era exactamente. Me apunto el frikidato :)

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  14. Ocularis dice:

    Fíjate cuanta pijadilla se puede sacar en los polvorientos libros de anatomía :P

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