Lateralidad cruzada

By | 20 septiembre, 2010

Hace unos meses prometí dedicar un artículo a la lateralidad cruzada. Fue a raíz de unos estudios que echaban por tierra el concepto de “dominancia ocular” cuando se utilizaba a la hora de realizar un tipo de cirugía ocular. Así se aportaban más evidencias en un tema donde hay mucha pseudociencia y pseudomedicina. Evidencias que ya son muy abundantes desde hace tiempo.

Pero empecemos por el principio.

Las primeras especulaciones

El sistema visual es complicado. Las vías nerviosas que conectan el ojo con el cerebro se han conocido tardíamente: la neurofisiología visual ha ido por detrás de otros campos de la neuroanatomía. Por ejemplo, las vías motoras y las de la sensibilidad general se conocen desde antes. Estas vías están estrictamente separadas por hemisferios. Eso quiere decir que las neuronas encargadas de dar la orden de mover la mano izquierda están en el hemisferio derecho, y sólo ahí. Y viceversa; la sensibilidad del pie derecho llega al hemisferio izquierdo. Teniendo en cuenta que en humanos se desarrolla de forma habitual una dominancia de extremidades (que todavía queda por investigar hasta qué punto es innato o aprendido), y el hemisferio que maneja las extremidades dominantes suele presentar además el área del lenguaje, se ha acuñado el término “hemisferio dominante”. Con ciertas reservas teóricas, porque todavía queda mucho por saber, podemos asumirlo como un concepto apoyado científicamente.

Hablamos de principios del siglo XX, y por aquel entonces no había estudios neuroanatómicos serios de las vías visuales, por lo que estas constituían un misterio. Entonces se realizó una hipótesis simple, basado en lo que se sabía: se supuso que la información del ojo derecho llegaba al hemisferio izquierdo, y viceversa. No podemos criticar que se hiciera esa especulación. Era una hipótesis razonable en base a lo que se sabía. Se trataba una conclusión simple y concordante con lo anterior. Más tarde los estudios demostrarían que el asunto era más complicado.

Las conclusiones posteriores

El problema, quizás, es que por aquella época no se hacían claras las distinciones entre lo que es una hipótesis razonable pero sin evidencias, entre una teoría con indicios objetivos, y entre un hecho demostrado y comprobable. Si bien la medicina tenía una evolución hacia el método científico, carecía de la humildad y prudencia necesarias. Así, un personaje relevante (un líder de opinión, experto en su campo) ofrecía su explicación y se asumía como cierta, en base al pseudoargumento de autoridad (lo decía un experto), a la plausibilidad de la hipótesis en base al conocimiento de la época, y a que no había voces en contra. Y así quedó establecido. Una hipótesis sin pruebas, pero que “sonaba muy bien”. Quedaba una neuroanatomía muy ordenada: cada órgano y miembro se correspondían con el hemisferio contrario.
Hay otro factor que ayudó a consolidar esta idea. Hay un acontecimiento extracientífico que ocurre en la actualidad y también en aquella época: los profesionales que estudian o se basan en alguna medida en el funcionamiento del cerebro tenían (y tienen) poca comunicación entre ellos. Existen neurólogos, oftalmólogos, psiquiatras, fisiólogos, anatomistas y otros médicos. Por otra parte están psicólogos, psicopedagogos, educadores, etc. Estos últimos se encargan del aprendizaje y desarrollo del niño, y en un esfuerzo de aproximarse al método científico recogieron conocimientos sobre anatomía y fisiología del cerebro. Sin embargo, se quedaron con lo bueno y con lo malo. En concreto, la dominancia ocular quedó como principio “inamovible”, y a partir de aquí surgió todo lo demás:

  • Se establecieron unas pruebas para encontrar el ojo dominante: como eso de la dominancia ocular un concepto teórico sin un “sustrato” claro, los test que se iban proponiendo se validan consigo mismos, no hay un patrón anatómico ni una prueba fisiológica para validar objetivamente un test. Pero si uno usa ciertos tipos de test simples, son congruentes consigo mismos. Es decir, si un mismo test lo repites con la misma persona, te da el mismo resultado.
  • En base a ese concepto entendido de que un hemisferio tiene que ser dominante y por tanto albergar los órganos y extremidades también dominantes (por ejemplo, mano y ojo derechos hacia el hemisferio izquierdo), surge el concepto de lateralidad cruzada, situación que ocurre cuando alguno de los órganos o extremidades no se corresponde en su lateralidad. Dicho de otra manera: mano, pie, ojo y oído tienen que ser todos dominantes para el lado derecho, o bien todos para el lado izquierdo; en caso contrario hablamos de lateralidad cruzada.
  • En niños con problemas de aprendizaje de diversa índole se le realizan test de dominancia, tanto motora (mano, pie) como sensorial (ojo, oído). Si no coincidían en lateralidad (en especial el binomio mano-ojo), atribuían el problema de aprendizaje a esta lateralidad cruzada, y la trataban, intentando cambiar la lateralidad.

Un esfuerzo loable y bienintencionado … pero acientífico (y como veremos después, erróneo). Veamos los fallos:

  • Como decíamos antes, está basado en una especulación sobre la anatomía y fisiología de las vías visuales, no en un hecho probado.
  • Como explicamos más abajo, la fiabilidad de los test está comprometida.
  • Se asume que esta lateralidad cruzada es una situación anormal y afecta al aprendizaje, en base a que en niños con problemas de aprendizaje se encuentra lateralidad cruzada. No hay estudios serios y contundentes que comparen la lateralidad cruzada de un grupo de niños sin problemas de aprendizaje frente a otro grupo con problemas. Por otra parte, aunque encontráramos esta diferencia en alguna serie, no podemos eliminar el factor de confusión de los propios test. Con estas pruebas no estamos midiendo capacidades visuales de forma separada, porque implican decisiones motoras complejas y elaboradas; es razonable pensar que una persona con problemas de aprendizaje realice “mal” el test de dominancia ocular, por motivos extraoculares.
  • Se reportan resultados positivos tras el “tratamiento” de la lateralidad cruzada. Recordemos que no estamos haciendo un diagnóstico médico, por lo que no hay criterios muy objetivos ni reproducibles de mejoría. El niño mejora, porque el niño no está enfermo. Un niño con alteración del aprendizaje pero sin enfermedad neurológica es un niño sano, que para aprender sólo necesita atención y estímulos. Con los ejercicios va a mejorar … y posiblemente sin ellos también. O con ejercicios no específicamente encaminados a cambiar la lateralidad, sino en prestarle atención, mantener su concentración y repetir una serie de pautas. No hay estudios sólidos que comparen grupo sin tratar y grupo tratado, para demostrar que el tratamiento mejora más que no hacer nada.

Por lo tanto, tenemos que la lateralidad cruzada es una teoría basada una especulación neurofisiológica de hace muchas décadas, que se valida a sí misma mediante sus test y sus resultados. En sí misma, no es una teoría falsable, y hace tiempo que se ha separado de los conocimientos modernos de neurofisiología y fisiología visual. Es una teoría que no se revisa y no se pone a prueba a sí misma. Acientífica. Pseudocientífica.

El conocimiento actual

Todo lo que he explicado más arriba lo he aprendido de nuevas hace poco, al ponerme al día sobre un tema que conocía de oídas. Me ha sorprendido porque choca de frente con lo que sabemos actualmente sobre las vías visuales y el procesamiento cerebral de la información que llega de los ojos:

  • A cada hemisferio llega información de ambos ojos. En particular, el campo de visión central (el de la visión fina, el que usamos para leer, reconocer caras y apreciar detalles) es redundante, llegando a ambos hemisferios.

  • Para cada punto concreto del espacio, llegan estímulos de ambos ojos que “compiten” dinámicamente. Existe un sustrato anatómico: las columnas de dominancia ocular. Aquí la información que llega de cada ojo compite entre sí, se fusionan o una anula a la otra, y todo el abanico intermedio que pueda haber.

  • Esta dominancia no es de ojo a ojo, sino punto a punto para cada una de las innumerables zonas de nuestro campo visual. Y además esta dominancia, en un sistema visual sano, varía de un instante a otro.
  • En la pequeñas disparidades de un ojo a otro estriba nuestra visión tridimensional: las diferencias de las imágenes nos permite ver en relieve. De manera que un objeto cercano y con relieves, para unas zonas dominarán los detalles que viene de un ojo, y para otras zonas dominarán los detalles del otro ojo. Así el objeto gana relieve, lo percibimos con una visión más “envolvente”, más completa que con cada ojo por separado. Esa nueva imagen tiene partes de lo que vemos con un ojo y partes del otro. Es difícil que haya una preponderancia global de un ojo.
  • Existe “dominancia”, pero ni es constante ni de un solo ojo. Nuestro cerebro, a la hora de integrar la imagen, decide fusionar, anular o dominar la información de forma selectiva y para cada minúsculo punto de nuestro campo visual. Y eso cambia a cada instante.

Entonces, ¿no existe la dominancia ocular como algo estable y global de uno ojo entero?. Hasta cierto punto, puede existir. De eso saben los oftalmólogos infantiles y estrabólogos. En caso de que un ojo ofrezca una imagen de muy mala calidad (por una graduación grande, una catarata congénita, etc), significa que cada una de las columnas de dominancia ocular, la imagen de un ojo siempre será la elegida, frente a lo que ofrece el ojo con el problema visual. Hablamos del ojo vago. Un ojo vago conlleva que el otro sea “dominante”, aunque es una terminología no necesaria. Con ojo vago y ojo sano es suficiente, no necesitamos ese término de “dominancia ocular”. En casos de estrabismo, pasa algo parecido: como los ejes visuales no están alineados, la información entre ambos ojos es absolutamente dispar. El cerebro se ve obligado a elegir una sola imagen, por lo que sistemáticamente escogerá un ojo para todos los puntos del campo visual y continuamente.

Así, el mecanismo fisiológico de las columnas de dominancia, que en sí mismo es dinámico, variable y que no favorece a ningún ojo, en casos de enfermedad ocular (estrabismo y otras causas de ojo vago) acaba por producir una situación anómala. Dicho con otras palabras, puede existir la “dominancia ocular”, pero sólo en casos de enfermedad visual (con lo cual, es competencia de los oftalmólogos). Por lo tanto, en individuos sanos no existe dominancia ocular, digan lo que digan los test.

Los test de dominancia: incoherencias

Las pruebas propuestas para establecer cuál es el ojo dominante son muchas. La mayoría de las que se usan en la práctica se basan en la preferencia motora: sometemos al sistema visual a una situación en la que la binocularidad no es posible y tenemos que elegir un ojo para ver: mirar un objeto lejano a través de un agujero, y pruebas similares.

Hay otros test, como los de vergencia: vamos acercando un objeto hacia la nariz del examinado, hasta que los ojos ya no pueden converger más, y uno se desvía mientras el otro continúa mirando el objeto. Conceptualmente es lo mismo: forzamos la ruptura de la binocularidad, de forma que se queda un solo ojo fijando el objeto.

A nada que entendamos la fisiología visual, nos damos cuenta de que estos test no nos dicen nada del funcionamiento normal. Es como si para estudiar el movimiento de andar (cadencia entre una pierna y otra, ritmo entre las diferentes contracciones musculares, ángulos de movimiento de las articulaciones, etc), hacemos al sujeto dar saltos a la pata coja. Los movimientos no tienen nada que ver con el paso normal, no es nada representativo.

Con el ojo pasa lo mismo: los ojos funcionan de forma binocular en circunstancias normales. Si forzamos la situación para romper la binocularidad, lo que obtengamos no se corresponde con el funcionamiento habitual del sistema visual. En las diferentes circunstancias hacemos que los dos ojos no puedan colaborar entre sí. El sujeto tiene que elegir dirigir un ojo o el otro, no puede utilizar los dos. La elección de uno de ellos dependerá de muchos factores: si sujeta la cartulina con el agujero para mirar por él, pues de la mano con la que coja la cartulina, por ejemplo. Y una vez realizada la decisión, es probable que sea consistente: el cerebro se acuerda de lo que hace y repite patrones. Si volvemos a hacer el ejercicio, posiblemente realicemos la misma elección. ¿Qué información nos da del funcionamiento binocular de los ojos?. Ninguna.

Pero además, cuando han realizado estudios más extensos sobre los diferentes test oculares, son incongruentes entre sí. No ya en la práctica habitual, que utilizamos uno o dos (con lo cual, no hay contradicción, y lo damos por bueno). Cuando se han realizado estudios más rigurosos, un mismo sujeto puede dar un ojo dominante para unos test, y el otro ojo para otros test.

Por otra parte, cuando hay problemas visuales importantes (ojo vago severo, estrabismo, baja visión de un ojo por otras causas) en donde la dominancia ocular debería ser clara (el ojo sano, porque el enfermo ve mal), los test vuelven a fallar, y a veces dan al ojo vago o con baja visión como dominante.

Y hay más incoherencias: En casos de una teórica lateralidad cruzada evidente, es difícil encontrar problemas de aprendizaje mientras con el ojo sano la visión sea buena. Me explico: los oftalmólogos infantiles tratan los ojos vagos, que a veces son bilaterales pero lo normal es que sólo uno de ellos sea vago. Los hay tanto derechos como izquierdos. En el caso de que el vago sea el derecho, y siendo la mayoría de la población diestra de mano, tendríamos un gran grupo de pacientes con “lateralidad cruzada”. Y no tienen déficits de aprendizaje en comparación con los que tienen vago el ojo izquierdo.

Pero parece que funciona

Lo decíamos antes, pero conviene repetirlo. No son niños enfermos, los etiquetan de “problemas de aprendizaje” porque siempre hay diversidad en la velocidad de aprendizaje, atención, concentración, etc. Antes no causaba tanta preocupación, simplemente había niños que necesitaban que los padres o educadores estuvieran más encima. Posteriormente mejoran y su desarrollo es normal.

Si a esos niños los “tratas” de su “lateralidad cruzada”, mejoran. Y sin tratamiento, también mejoran. La percepción de los padres y educadores siempre va a ser positiva porque están realizando un esfuerzo activo en que el niño mejore, y cuando mejora por sí mismo, lo atribuirán al tratamiento. Incluso puede que con el tratamiento mejore, porque estamos prestando atención al niño, dándole estímulos, forzando su concentración. Pero no porque sea zurdo de ojo y diestro de mano. Necesita tiempo y atención, sin más.

Bibliografía

Sé que este es un tema controvertido, ya que su práctica está enormemente extendida. Y aunque los hechos anatómicos y fisiológicos que desmontan el concepto de dominancia ocular están sobradamente demostrados, me ha parecido interesante aportar alguna publicación. Porque no se trata de lo que yo opine, que puede tener el mismo valor que el que se dedica a tratar lateralidades cruzadas. No, se trata de lo que científicamente podemos afirmar sobre la dominancia ocular. En los libros de estrabología hay abundante información sobre este asunto. De hecho, en el último congreso nacional de estrabismo hubo una comunicación sobre el tema, en la que se ponía de relieve cómo es posible que, con los conocimientos actuales, persistan estas terapias pseudocientíficas.

Pero me interesaba más aportar alguna publicación no realizada por oftalmólogos u otros médicos, sino desde una perspectiva diferente. Me puse a buscar, con poca esperanza de encontrar textos completos porque no tengo acceso a revistas de psicología y similares, pero me encontré con un gran artículo del 2003, un “review” que repasa las afirmaciones realizadas sobre la dominancia ocular y las analiza pormenorizadamente. Repasa los diferentes test, su significación fisiológica y va encontrando las diferentes incongruencias.

Aquí tenéis el enlace de PubMed, se puede descargar gratuitamente el texto completo. Recomiendo su lectura al que le interese el tema. Extraigo algunas frases de las conclusiones:

“To date, none of the common claims (either implicit or explicit) about de visual or oculomotor significance of a ‘dominant’ eye has been suported by empirical evidence”

En la actualidad, ninguna de las afirmaciones habituales (tanto implícitas como explícitas) sobre la importancia visual u oculomotora del un ojo dominante se mantiene por pruebas empíricas.

“The visual or oculomotor significance of different ‘dominant’ eyes measured with different methods is yet to be established”

La importancia visual u oculomotora de distintos ojos dominantes medidos con diferentes métodos aún no se ha establecido

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26 thoughts on “Lateralidad cruzada

  1. vturiserra

    Gracias por ser tan riguroso, en un momento en que nos encontramos a la bazofia pseudocientífica hasta en la sopa. Enhorabuena.

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  2. Josep M

    Tienes razón de que se trata de un tema muy controvertido, y en el campo de la optometria se trabaja con tres tipos de dominancia: Dominancia sensorial, Dominancia oculomotora y Dominancia direccional.
    La primera se da cuando un objeto se ve más frecuentemente que otro
    en rivalidad binocular o en diplopía. La dominancia oculomotora se define
    a partir del ojo que fija en presencia de disparidad de fijación y la
    direccional a partir del ojo que fija la mirada.
    La dominancia direccional es generalmente la que se mide en la práctica
    clínica, pidiendo a un paciente que alinee binocularmente un objeto a
    través de un agujero.
    Y no tienen porque coincidir las tres dominancias en el mismo ojo.

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    1. Ocularis Post author

      No he querido explicar en profundidad los diferentes tipos de test para no complicar más un post de por sí denso. Como explicas, la disparidad entre los resultados de diferentes test podría explicarse como “tres tipos de dominancia”, aunque conceptualmente es difícil encontrar una traducción fisiológica: para algunas cosas un ojo es dominante, para otras es el otro. Si asumimos (hipótesis no demostrada, pero bueno) que el cerebro de forma natural va a dar preponderancia a un ojo sobre el ojo, de forma estable y mantenida, ¿por qué los resultados varían?. Es una forma de “reductio al absurdum”, estamos contradiciendo el propio axioma inicial, de forma que la hipótesis de la dominancia fisiológica difícilmente se sostiene.
      En el artículo que enlazo se describen minuciosamente estas pruebas que comentas, y repasa las evidencias científicas que los apoyan y respaldan. Y claro que los resultados de los test responden a respuestas fisiológicas. Pero no las entendemos en profundidad, y la hipótesis de “dominancia” ocular del principios del XX es insuficiente.

      Saludos.

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  4. Carolina Bolaños

    Gracias por este artículo, me ha sido de gran ayuda como madre, pues tengo una hija muy inteligente, que no presenta problemas escolares en la primaria, pero la optometrista que la examinó nos dijo que tiene lateralidad cruzada, por lo que me puse a buscar información al respecto, pues de alguna manera desconfié del diagnóstico, pues me indicó los síntomas, los cuales no se condicen con la realidad de mi hija. Como educadora que soy también, desconfío mucho de esos diagnósticos apresurados que atribuyen a los niños y las niñas las causas del no aprender o de aprender de manera diferente a como las escuelas y principalmente los educadores quieren. Estoy totalmente de acuerdo en lo que señala en su artículo, que al prestar atención a los niños, estos mejoran su aprendizaje, sea que hayan sido diagnosticados con déficit atencional, hiperactividad, lateralidad cruzada o cualquier otra afectación de la “normalidad” supuesta.

    Sobre el asunto de la cientificidad de las aseveraciones, me parece importantísimo su análisis de cómo se da por aceptada, como teoría, una explicación hipotética sin asidero empírico, o a partir de datos empíricos interpretados de manera ligera; sin embargo, aunque para efectos científicos (positivo estandarizantes) sobre los que se asienta la medicina lo que prima es la evidencia empírica, objetiva; las intuiciones y valoraciones subjetivas (como las que tengo respecto a mi hija), permiten a nivel popular, dudar de los diagnósticos y aseveraciones que muchos profesionales hacen, sobre todo en el campo de la psicología cognitiva, medicina de carácter técnico, psicopedagógico, etc.

    En fin, a estas alturas del siglo XXI, la discusión sobre la validez científica parece ser más integral, más compleja y menos reduccionista que durante al modernidad.

    Gracias de nuevo por su artículo y por posibilitar este intercambio de ideas.

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  6. paky08

    enhorabuena.es el primer articulo coherente que he leido en mucho tiempo.tanto mi hija como yo tenemos lateralidad cruzada mano derecha pie izquierdo.y todo lo que encuentro acaba hablando basicamente de problemas de aprendizaje o dislexia.y no es cierto.siempre me ha hecho pensar que fantan estudios practicos en la poblacion y menos teoria.ya que tanto mi hija como yo,si destacabamos por algo en el colegio era por la capacidad lectora y la escrita…felicidades ocularis

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  7. Luigi

    Hola, Ocularis, otra vez. Tu artículo me ha parecido muy interesante y valiente. Sobre lo que dices de la inexistencia en condiciones normales de la dominancia ocular tan sólo quería saber tu opinión sobre tantas operaciones de presbicia que tanto se publicitan en internet indicando que se dejará un ojo para la visión de lejos (normalmente el dominante) y otro para la visión de cercac (monovisión); me refieron a que hablan de ojo dominante. Para comprobarlo basta con poner en google las palabras: operación, prebiscia, ojo dominante. Gracias

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    1. Ocularis Post author

      Sí, hablé de ello en este artículo. Los cirujanos de refractiva empezaron a utilizar ese concepto de ojo dominante fisiológico (¿?) sin hacer pruebas sólidas. Cuando se ha hecho una comparación en condiciones, se ha visto que eso no va a ningún sitio.

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  8. Diana

    Hola Ocularis, me he topado con este artículo buscando información por internet acerca de la dominancia ocular, ya que a mi hija [...]. Mi pregunta es si es necesario hacer algo respecto al hecho de no tener ojo dominante. ¿qué implica no tener un ojo dominante? ¿es esto producto de retraso en el aprendizaje de la lectoescritura? ¿Sería necesario hacer algún tipo de ejercicio para conseguir tener un ojo dominante? Muchas gracias.

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    1. Ocularis Post author

      No sé si:
      a) No has leído el artículo o no lo has entendido: entonces intentaré resolverte las dudas
      b) Desconfías de lo que pone: en ese caso difícilmente va a serte útil lo que pueda escribir en un comentario

      Reply
  9. paky-08

    siempre he pensado que rizaban el rizo.que la lateralidad mano pie,es la que realmente se debe estudiar.pero ultimamente continuamente se habla de lateralidad mano,ojo,oido,pie,dando por hecho que es indiscutible.nunca me ha parecido coherente.lo preocupante realmente es que,te quedas solo (ocularis),frente a una gran mayoria de “expertos”que dicen lo contrario que tu.el problema es que siempre se le da credibilidad a la mayoria puesto que si alguien tiene que equivocarse sera la minoria.craso error,pero dificil luchar contra un creencia tan extendida.solo el tiempo pone a cada uno en su sitio,y no me cabe la menor duda de que ese sitio en este caso lo ganas tu.enhorabuena de nuevo y sigue asi de transgresor…..solo asi se lucha contra la ignorancia de los mal llamados expertos,que solo se dedican a transcribir lo que han leido en algun sitio,sin molestarse en cotejarlo.suerte….

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    1. Ocularis Post author

      Gracias por tus comentarios.
      Como bien comentas, el tiempo dirá.

      Reply
  10. Sara

    Gracias Ocularis
    efectivamente me parece muy clarificador este artículo sobre las dominancias. Acabo de recibir una consulta sobre una niña que en el colegio le han dicho que p”padece dominancia lateral”, con 5 años. No sabían los padres si tenían que llevarla al “Optometrista” o al Psicólogo.
    En fin, como psicóloga, me has aclarado muchísimo cuál es el problema.

    Lo dicho, gracias por tu labor

    Saludos

    Reply
  11. Felipe

    Hola Ocularis! Primero enhorabuena por el artículo.
    Me gustaría preguntarte, por experiencia clínica, cuando se hace alguna adaptación de lentes de contacto en monovisión o monovisión modificada , ¿por qué se encuentran más cómodos y les interfiere menos la visión de lejos cuando la graduación más positiva se utiliza en el supuestamente ” no dominante”, que si ponemos la graduación más positiva en el supuestamente “dominante”?

    Estaría bien conocer cómo hace el cerebro esa adaptación y si es momentánea o constante.

    Un saludos! Me encantan tus artículos!

    Reply
      1. Felipe

        Entonces ¿sería una adaptación momentánea que haría igual independientemente de dónde pongamos la lente de contacto más positiva?

        Muchas gracias

        Reply
        1. Ocularis Post author

          Más bien la explicación es que no existe “ojo dominante” en sujetos con binocularidad normal. Los test de dominancia ocular suponen enfrentar al ojo a una situación de monovisión, es decir, qué ojo van a utilizar en diversas circunstancias en las que no pueden mantener binocularidad. Con eso concluimos que ese ojo es “dominante”, pero presuponemos que de forma natural, en visión binocular, existe una dominancia, y por eso cuando realizamos un test revelamos el ojo dominante. Pero no es así. Los ojos de un sistema visual sano tienen un equilibrio dinámico constante en el que globalmente no hay una dominancia. La adaptación a una monovisión depende de:
          - La agudeza visual de cada ojo
          - Estado motor: las forias pueden dificultar la adaptación
          - Estado sensorial: capacidad de fusión sensorial, que se somete a un “estrés” con la monovisión.
          - Las actividades que vaya a realizar el paciente
          - La tolerancia a la pérdida de “calidad visual”, la pérdida relativa de binocularidad y hasta cierto punto de agudeza visual.

          Y no hay ninguna demostración que lo que dicen los test de dominancia ocular (que como ya digo, van en contra de lo que conocemos en la actualidad sobre dominancia ocular) influya.

          Reply
          1. Felipe

            Muchas gracias por la explicación Ocularis! Es un placer leerte habitualmente!
            Un saludo!

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  13. Ximena Carreto

    Muchísimas gracias por compartir esta información justo el sábado pasado en el diplomado de Neuroeducación que estoy tomando,tocamos el tema de lateralidad;sin duda,después de leer esto tengo la necesidad de conocer más sobre las nuevas teorías.

    Reply
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