Midiendo la agudeza visual en la antigüedad

En la actualidad

Ya hemos hablado de cómo medimos actualmente la agudeza visual. Mediante los sistemas de optotipos somos capaces de estimar la calidad de las imágenes mentales que somos capaces de generar de nuestro entorno, y por tanto la eficacia de nuestro sistema visual. Medimos cómo de pequeños son los detalles que podemos diferenciar en el centro de nuestro campo visual, que se corresponde con la zona central de la retina (que es anatómica y fisiológicamente superior a la retina periférica). Las principales anomalías visuales que afectan a nuestra visión alteran de forma proporcional nuestra agudeza visual. No es el único test que tenemos para medir cómo funcionan nuestros ojos: también está la campimetría y más recientemente los sistemas de sensibilidad al contraste, por nombrar los más importantes. Pero sin duda la agudeza visual es la prueba más relevante. Además, es una prueba rápida y sencilla de hacer.

Conocer la calidad de nuestra visión es importante a la hora de saber qué actividades de alto requerimiento visual podremos hacer bien y en cuáles estaremos limitados. Así, en diversos trabajos exigen un mínimo de agudeza visual, de forma que garantizamos que el que está desempeñando esa labor tiene visión suficiente para realizarla.

En la antigüedad

Pero esto de necesitar buena calidad visual para tareas específicas no es nuevo. A lo largo de la historia de la humanidad siempre ha habido profesiones en las que se necesitaba buena visión. Un cazador o un vigilante difícilmente podrán hacer bien su labor si son “cortos de vista”.  Por lo tanto, en las diversas épocas y culturas han ido surgiendo sistemas para estimar la calidad de visión, enfocado a seleccionar las personas aptas para realizar estas tareas. La mayor parte de las veces se trata de pruebas poco sistematizadas que apenas han quedado documentadas. Pero hay una que sí ha quedado suficientemente descrita en los textos como para que podamos hablar de ella.

“El test árabe”

No sabría traducirlo correctamente al castellano porque lo que he leído sobre el tema está en inglés. Lo que nos ha llegado a nuestros días son textos árabes que hablan de una forma relativamente sencilla de averiguar si un sujeto tiene buena visión. Al parecer, en la antigua Persia seleccionaban a los guerreros en función (entre otras cosas, claro) de si eran capaces de superar la prueba. Preocupados por disponer de guerreros competentes y capaces, los persas recurrieron a las estrellas. Posteriormente los árabes heredaron esta tradición.

¿Cómo lo hicieron?. En la constelación de la Osa Mayor, la cuarta estrella más luminosa se llama Mizar. Al lado de ella (desde nuestro punto de vista, claro, no es que sean estrellas cercanas) hay otra menos luminosa llamada Alcor. Realmente es lo que ven nuestros ojos, porque lo que vemos como un único punto de luz que llamamos Mizar son cuatro estrellas, y Alcor son dos. Pero nos quedamos con lo que ópticamente distinguimos desde la Tierra. Alcor es menos brillante y está junto a Mizar, un poco al este y al sur. En los textos antiguos, esta pareja también se llama “el jinete y el caballo”, entendiendo a Alcor como el jinete. Así, todo soldado perteneciente a la guardia del sultán tenía que ser capaz de diferenciar como estrellas separadas a Alcor y a Mizar.

osamayor

Curiosamente, los principios teóricos son muy similares a los que utilizamos nosotros para crear nuestro sistema de optotipos. Repasando lo explicado, se trata de encontrar el detalle mínimo, la mínima distancia que somos capaces de ver como separada entre dos puntos. Medida en distancia angular, así anulamos el concepto de distancia al objeto.

Este detalle mínimo lo establecemos como “normal” para una visión correcta en un minuto de arco. Cuando un sujeto es capaz de diferenciar detalles en un minuto de arco hablamos de visión del 100% (más correcto, visión de 1 en el sistema decimal, o visión de 20/20 en el sistema anglosajón). El optotipo de “E” de Snellen se basa en esto, para el test del 100% (1 ó 20/20) cada pata y cada espacio entre patas de la “E” tienen un ángulo de grosor de minuto de arco, para un tamaño total del optotipo de 5 minutos de arco. Por lo tanto el optotipo de un tamaño específico debe ponerse a una distancia determinada para que se cumplan esos ángulos.

Si utilizamos las estrellas, realmente hablamos de lo mismo. La distancia se considera infinita a efectos prácticos, igual en cualquier punto de la Tierra. Y se trata de puntos de luz que tienen una distancia angular específica. Así que como concepto teórico es perfectamente válido. Se trata de encontrar estrellas los suficientemente cercanas que sea necesario tener buena agudeza visual para verlas como puntos separados y no como un único punto. Y parece que Mizar y Alcor cumplen estas expectativas.

¿Una mala prueba?

Si uno consulta la Wikipedia inglesa, en el artículo que dedican al binomio Mizar-Alcor podemos encontrar esto: “[…] the ability to resolve the two stars with the naked eye is often quoted as a test of eyesight, although even people with quite poor eyesight can see the two stars”. Es decir, pone en duda la eficacia real del test árabe porque, afirma la Wikipedia, personas con mala visión puede ver las dos estrellas. Esto me extrañó bastante, porque si bien en aquella época posiblemente no utilizaran muchas bases teóricas para el test (no creo que midieran ángulos ni tuvieran un concepto teórico del ojo humano y de su óptica), es de esperar que la prueba estuviera refrendada por mucha experiencia. Se entiende ésta se ha utilizado masivamente: si hubieran entrado guerreros con mala visión al final el test se hubiera desechado. En la Wikipedia inglesa no pone referencia alguna para apoyar esta afirmación. Y en la Wikipedia española menciona en su artículo que es una forma clásica de medir la agudeza visual, sin ponerlo en duda.

Buscando más información por Internet no he encontrado información que apoye que es un mal test. Lo único que he podido encontrar es el siguiente texto en una revista de astronomía: “Now centuries ago it was said that these 2 stars, bright Mizar and dimmer Alcor, were used as a kind of ancient eye exam for one of an Arab sultan’s armies. If a recruit could see the 2 stars he was in, if he couldn’t he was out. But to tell you the truth it wasn’t a very difficult eye test because even today with light pollution everywhere most people can see 2 stars, although admittedly nowadays I have to use my glasses“. Es decir, se basa en dudar de la capacidad del test en que actualmente la mayoría de personas pueden diferenciar ambas estrellas. A mí no me parece un argumento de peso, en la actualidad la salud visual en países desarrollados es muy alta en comparación con la que había siglos atrás. Pero no sólo eso; la mayoría de las deficiencias visuales en personas jóvenes y sanas (el perfil esperable en un futuro guerrero del sultán) se debían a defectos de graduación. Ahora tenemos gafas (y lentillas, y cirugía refractiva) para corregirla, pero antes no. Ya admite el autor que necesita sus gafas para poder ver ambas estrellas como separadas.

Sin embargo, hay un argumento teórico que hacen dudar de la eficacia del test. Desde nuestro punto de vista, ambas estrellas están separadas 12 minutos de arco. Decíamos que una visión buena (100%, 1 ó 20/20) es la que permite diferenciar detalles de 1 minuto de arco. Por lo tanto 12 minutos es bastante más alejado, concretamente correspondería a una agudeza visual de 20/200 para anglosajones ó 0,1 en el sistema decimal (mal llamado un 10%, que correspondería realmente un 20% de visión). De ser esto cierto y poder comparar directamente minutos de arco de nuestros optotipos con el test árabe, resultaría una mala estimación de la visión. Y por lo tanto, el test árabe sería un mal test.

El experimento que lo confirma

En su momento me quedé con la duda, así que recurrí a PubMed, a ver qué encontraba. Me llevé una agradable sorpresa. Hace 2 años un oftalmólogo en Washington tuvo inquietudes parecidas a las mías, y decidió ponerse manos a la obra. Realizó un experimento para estimar la validez del test y lo publicó en un artículo (An Ancient Eye Test—Using the Stars. George M. Bohigian. Survey of Ophthalmology. September 2008, Vol. 53, Issue 5, Pages 536-539).

El experimento me parece ingenioso. Con diez sujetos voluntarios, confirmó que tenían una agudeza visual correcta (1 ó 20/20) con nuestros optotipos de Snellen. Aplicó lentes esféricas positivas (las que se utilizan para corregir la hipermetropía o la presbicia) de magnitud creciente. Comenzó con +0.25, de forma que “emborronaba” la visión del sujeto. Si todavía era capaz de diferenciar los optotipos correspondientes al 1 ó 20/20. Si todavía los veía, probaba con +0.5, y así sucesivamente.

Posteriormente llevó a los mismos voluntarios a una zona sin polución, durante una noche clara, y probó que todos veían separadas ambas estrellas. Luego hizo lo mismo, fue probando lentes positivas hasta emborronarles la visión lo suficiente como para que no diferenciaran las estrellas como puntos separados. En ambos casos, la media de las lentes que conseguían “no ver” el test estaba entre +0.5 y +0.75 , lo que demuestra que el test árabe tiene una correspondencia buena con el 1 ó 20/20 de nuestros sistemas actuales de optotipos.

Y la explicación

En el artículo también discuten las causas entre esta aparente contradicción entre teoría (12 minutos de arco es mucha separación para un test que pretende corresponder a los optotipos de 1 minuto de arco) y práctica (el resultado del experimento es bastante representativo).

Realmente, para medir la nitidez de visión, no sólo nos podemos fijar en los minutos de arco de separación. Nuestra retina no recibe la imagen directa del exterior, y no se trata de una “malla de detectores luminosos” independientes y aislados unos de otros. Es un sistema complejo y dinámico, por lo que no es capaz de ofrecer la misma nitidez en todas las circunstancias. Primeramente se trata de un sistema óptico, por lo que las circunstancias de iluminación y contraste modifica la calidad de la imagen proyectada en la retina. Incluso el ojo con la óptica más perfecta que podamos imaginar, empeorará su rendimiento en diversas circunstancias. Además, la propia retina se adapta a las condiciones de iluminación, “amplía” algunos estímulos para mejorar la sensibilidad, sacrificando nitidez, interpreta mejor líneas y perfiles que puntos aislados, etc.

En la práctica, es bien sabido que somos capades de diferencia mejor las formas oscuras sobre fondo claro que al revés. Así, los optotipos están en condiciones ideales, figura negra sobre fondo blanco. Además se toma en condiciones ideales y homogéneas de iluminación y contraste. Cuando miramos las estrellas, se tratan de puntos claros sobre fondo negro, condiciones peores para el contraste, como explicábamos en el último artículo. Además, por la noche los ojos se adaptan a la oscuridad, y perdemos nitidez (el punto proyectado sobre la retina se visualiza como mayor). Por otra parte, Alcor es sustancialmente menos brillante que Mizar, esta falta de homogeneidad en el contraste también dificulta la percepción.

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5 thoughts on “Midiendo la agudeza visual en la antigüedad

  1. Responder

    […] Midiendo la agudeza visual en la antigüedad ocularis.es/blog/?p=485  por mezvan hace 3 segundos […]

  2. Responder
    carmelo - 28 Julio, 2010

    Muy curioso este artículo.

    Pero aparentemente sería fácil engañar. Si querían ir a la guerra, decían que veían dos estrellas. En caso contrario, sólo “veían” una.

    1. Responder
      Ocularis - 28 Julio, 2010

      Es el problema práctico de utilizar un test de un sólo item, y con sólo dos respuestas posibles. En los sistemas de optotipos actuales, la fila de 20/20 ó 1 tiene 4 ó 5 optotipos, y si son de letras hablamos de una posibilidad entre aproximadamente 20. Es difícil acertar por azar, y tenemos varias letras para preguntar. Y con los sistemas de proyección modernos que te generan al azar los optotipos, tienes test ilimitados.

      Supongo que los que se encargaban de “tomar la visión” a los futuros guerreros, ya se lo sabrían. No preguntarían solo por el sistema Mizar-Alcor, les señalarían varias estrellas, y tendrían que saber cuál de ellas es doble. Si les preguntan por ejemplo cuatro o cinco estrellas de la Osa Mayor, todas ópticamente únicas excepto Mizar-Alcor, el que diga que todas son dobles, pues nos está engañando.

  3. Responder
    fondos - 4 Octubre, 2011

    fondos…

    […]Ocularis » Midiendo la agudeza visual en la antigüedad[…]…

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