Trivial oftalmológico: undécima pregunta

La pregunta de julio decía esto:

¿Qué especialista raramente suele necesitar la colaboración del oftalmólogo?
a) Médico de atención primaria
b) Neurólogo
c) Traumatólogo
d) Endocrinólogo
e) Pediatra

No es una pregunta “de libro”, posiblemente intentar documentarse en apuntes o libros, o navegar por internet para encontrar la respuesta, no sea fácil. Sin embargo la respuesta correcta ha resultado ganadora. De los 168 votos, la mayoría (78) han ido a la opción c)traumatólogo. El segundo puesto ha sido para la la d)endocrinólogo, con 42 votos. Después el neurólogo con 26, el médico de atención primaria con 15 y el pediatra con 7.

Para contestar adecuadamente a la pregunta, lo más cómodo es ir descartando las respuestas hasta quedarnos con la buena. De los cinco especialistas propuestos, dos se dedican a la atención general de sus pacientes. Por una parte el pediatra, que colabora estrechamente con el oftalmólogo (en los medios donde hay oftalmólogo infantil, pues con éste) para velar por el desarrollo visual de sus pacientes. Teniendo en cuenta que la salud visual influye directamente en el desarrollo psicomotor y social del niño, esta relación pediatra-oftalmólogo tiene más importancia si cabe.
Con el médico de atención primaria pasa algo parecido. La salud visual de un adulto no sólo es responsabilidad del oftalmólogo. Desde atención primaria la labor potencial es grande. Digo “potencial” porque el manejo de estos pacientes varía mucho en función de dónde estemos. Se deriva más o menos al oftalmólogo dependiendo de las atribuciones, un campo poco delimitado. Lo que es bien cierto es que la mayoría de las enfermedades oftalmológicas pueden manejarse inicialmente desde atención primaria: alergias oculares, otras conjuntivitis, ojo seco, blefaritis, etc. Junto con los defectos de refracción (que los puede también sospechar el médico de atención primaria y derivarlo a la óptica sin necesidad de mandar el paciente al oftalmólogo), desde el centro de salud se puede realizar un primer abordaje de una mayoría de padecimientos oculares, que en la mayoría de las ocasiones es suficiente. Además de eso, la mayoría de problemas crónicos (volvemos al ojo seco, blefaritis, orzuelos, alergias, etc) no precisan un manejo exclusivo del oftalmólogo. Una vez confirmado el diagnóstico e iniciado el tratamiento, el oftalmólogo puede remitir el paciente a su médico de atención primaria, que en muchas circunstancias podrá ir manejando al paciente. La colaboración es grande en lugares en donde la atención primaria maneja bastante el tema de los ojos. En los sitios donde no es así, la dependencia es mayor porque el médico de atención primaria deriva la práctica totalidad de síntomas oculares al oftalmólogo.

Nos quedan entonces tres especialistas (neurólogo, traumatólogo y endocrinólogo), y debemos descartar dos. El neurólogo podríamos descartarlo con relativa facilidad, sin necesitar muchos conocimientos médicos. El cerebro está íntimamente relacionado con el ojo. De hecho el sistema visual no está sólo en el ojo: participan el ojo, el cerebro, nervios y músculos. El nervio óptico, por ejemplo, es una estructura “común”, que es competencia de ambos especialistas. Y más cosas: cambios en el tamaño de las pupilas, la visión doble, etc son manifestaciones neurológicas en el terreno del oftalmólogo. De hecho hay una subespecialidad de la oftalmología que es la neuro-oftalmología, dedicada a ello.

Quizá nos quedemos con la duda cuando ya sólo tenemos dos: el endocrinólogo y el traumatólogo. Intuitivamente, el traumatólogo está “muy lejos del ojo”. El traumatólogo tiene como ámbito el sistema musculoesquelético, pero principalmente de cuello hacia abajo. Los huesos y músculos de la cabeza están fuera de su ámbito (tenemos a otros especialistas como el cirujano maxilofacial, el otorrinolaringólogo, neurocirujano, cirujano plástico, etc). El endocrinólogo precisa del oftalmólogo principalmente en dos materias: el control del paciente diabético, porque puede tener lesiones en la retina, y en el manejo de tumores de la hipófisis, ya que puede afectar a las vías visuales (concretamente al quiasma).

Ya está puesta la pregunta de agosto, se ha actualizado el ranking y la entrevista de la radio (hemos acabado el ojo vago y esta vez hablamos de degeneración macular asociada a la edad). ¡A jugar!

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