Unos ojos de cine (I)

La entrada de hoy son de las que más me motivan. No es no que me guste hablar de enfermedades de los ojos, pero para mí es más novedoso hablar de curiosidades que voy encontrando, en este caso en el cine. Quizás inspirado en un blog que leo, Malaciencia, me propongo analizar la veracidad de algunos hechos relacionados con los ojos en las películas.
A este artículo le he puesto un “(I)”, porque espero que haya más. Para eso necesito vuestra colaboración: proponedme acontecimientos o afirmaciones relacionadas con el sistema visual en las películas en las que tengáis dudas de que sea cierto. Ya sabéis mi correo electrónico: proyecto (punto) ocularis (arroba) gmail (punto) com. ¡Animáos!. De vosotros depende que esta serie de artículos finalice en el primero o haya más  🙂

¡Atención, contiene spoilers!. Si no has visto alguna de las películas (Blade runner, Matrix o Minority Report) es mejor que no sigas leyendo.

Blade Runner

En este clásico de la ciencia ficción los ojos tienen un papel principal. La trama transcurre en un hipotético futuro decadente y oscuro, en donde la tecnología ha permitido crear robots androides (llamados replicantes) casi indistinguibles de un ser humano.

El protagonista, Rick Deckard (Harrison Ford) es un blade runner, un tipo especial de policía encargado de localizar estos replicantes. El sistema que utilizan para distinguirlos de humanos auténticos se denomina prueba Voight-Kampff. Es similar a un polígrafo o “máquina de la verdad”. Se controlan ciertos parámetros corporales (frecuencia y amplitud respiratoria, frecuencia cardiaca, enrojecimiento de piel, etc) a la vez que se realizan una serie de preguntas. Aquí no intentamos averiguar si miente sobre las preguntas que le hacemos, sino observar cómo reacciona ante las las situaciones imaginarias. Más exactamente: cómo son las respuestas involuntarias, los reflejos corporales que acontecen como respuesta emocional a las preguntas. De entre los parámetros corporales que se monitorizan, hay uno que destaca: una cámara conectada a un monitor le muestra al blade runner una imagen ampliada del ojo del posible replicante, en donde puede fijarse bien en los movimientos de la pupila.

Bien, partiendo de la base de que no podemos comprobar la veracidad de esta prueba (no existen ese tipo de robots), el fundamento no es malo. Si un sujeto es lo suficientemente tranquilo, la respiración, el corazón o la piel pueden no representar pequeños cambios emocionales. Sobre todo porque no es un “test de la verdad” donde uno tiene que intentar aparentar ser sincero en sus respuestas (y eso puede llevar a estar nervioso, si efectivamente está mintiendo). Las preguntas plantean situaciones hipotéticas, con respuestas personales, y la respuesta verbal no es excesivamente relevante. Por lo tanto, un humano tranquilo puede no sufrir cambios en su frecuencia cardiaca o respiratoria, no se ruborizará, …. pero por ello no es un replicante. Es simplemente una persona tranquila.
Con la pupila las cosas son diferentes. Como ya explicamos en otro artículo, el tamaño de la pupila depende de unos músculos que hay en el iris, que empequeñecen la pupila cuando hay mucha luz, y la agrandan cuando hay poca. Pero aparte de esa regulación que es la principal (la cantidad de luz), influye bastante el aspecto emocional del sujeto. Afecta un poco al tamaño “medio” (ante una misma iluminación, dos personas de la misma edad y con el mismo color de ojos, el que es más nervioso posiblemente tenga la pupila algo más grande), pero sobre todo en el movimiento.

Aunque normalmente la pupila parece estar bastante quieta y sólo la vemos variar ante cambios importantes de iluminación, cuando la examinamos de cerca (como con los aumentos del aparato de la película), vemos está en una fluctuación constante. Así, una persona, aunque sea tranquila, si entiende la pregunta que le hacen (una situación hipotética que despierta una respuesta emocional), inconscientemente empatizará mucho o poco con la situación propuesta (las cuestiones están pensadas para provocar esa respuesta emocional). La hipótesis le producirá rechazo, interés, desprecio, etc, y posiblemente sea lo suficientemente débil y pasajero para que no se note en otros parámetros: para que el corazón, la respiración o la piel reaccionen ante una respuesta emocional, el estímulo tiene que ser mínimamente intenso y duradero. Sin embargo, la respuesta de la pupila es casi instantánea. Y aunque imperceptible a simple vista, podría registrarse, con el sistema adecuado.

Por tanto, Blade Runner tiene un aprobado con nota.

Matrix

Se trata de una película fundamental dentro de la ciencia ficción. Si bien las demás partes de la saga han recibido críticas contradictorias, se acepta que la primera tiene una temática muy original y un desarrollo atractivo para el que le guste las películas de acción.

Cuando la ví, para el tema que nos ocupa sólo me llamó la atención un detalle. Cuando Neo es “liberado”, y le recogen en la nave de Morfeo, se queja de que le molesta bastante la luz. Morfeo le dice que es porque nunca los había usado. Se supone que desde que nació hasta ese momento, su mente había estado conectada a una realidad virtual (Matrix), mientras su cuerpo estaba mantenido vivo, pero sin apenas actividad. De ahí que posteriormente necesitara rehabilitar todo su sistema muscular (en esa escena de agujas que puede dar dentera a algunos). Esta “rehabilitación milagrosa” después de estar toda la vida en estado vegetativo podría ser muy discutible desde varias ramas de la medicina: por ejemplo es dudoso que pudiera tener un desarrollo óseo adecuado (si uno no se mueve y anda, el hueso no crece ni se conforma correctamente). Pero vamos a ocuparnos de los ojos.

Si efectivamente ha tenido siempre cerrados los ojos, y su mente ha “visto” a través de la conexión cableada en la realidad virtual, el tejido de la retina no se ha podido desarrollar correctamente. Cuando nacemos, nuestro sistema visual está inmaduro. De recién nacidos somos casi ciegos, apenas vemos luces y manchas. El estímulo visual es el que nos permite desarrollar los sistemas neuronales que nos permitirán ver. Y eso ocurre tanto en el cerebro como en la retina: el tejido retiniano, además de receptores de luz, tiene unos complejos sistemas neuronales que comienzan a elaborar la imagen. Estas neuronas sólo pueden desarrollarse en un tiempo crítico, durante los primeros años de vida. Si no es así, no podrán alcanzar el desarrollo y complejidad necesarios para nuestra visión. Esto ocurre en las enfermedades que impiden la llegada de una imagen nítida a la retina durante los primeros años de vida; por ejemplo, la catarata congénita. Y de esa forma se impide el desarrollo visual, y aparece el ojo vago.

Bien, pues en el caso de Neo, los ojos debería tenerlos muy vagos, y eso sería irrecuperable a la edad en la que comienza a utilizar sus ojos. El hecho de que su cerebro sí “aprendiera a ver”, desarrollando correctamente el sistema visual gracias a que recibía la información por un cable, no va a solucionarnos el ojo vago. Porque se trata de cambios en el propio ojo. Y eso sólo se consigue estimulando visualmente la retina.

Minority Report

Esta otra película de ciencia ficción tenía que comentarla obligatoriamente, ya que los ojos tienen un papel tan importante.

El protagonista, John (Tom Cruise) es perseguido por la policía y para evitar ser encontrado, se realiza un transplante de ojos. Esto es así porque en este futuro alternativo el estado de vigilancia policial es muy alto, de forma que cada dos por tres hay “controles” en donde unos sistemas de vigilancia son capaces de “escanear el ojo” de la gente que pasa, identificándolos automáticamente. De todas las cosas que se podrían comentar, yo me he fijado en un detalle que me parece dudoso, que supongo que no habrá llamado la atención a mucha gente. Pero voy primero a repasar otros detalles que igual a algunos os han extrañado, aunque a mí no.

  • ¿Podrían existir ese tipo de escáneres oculares?. Por ejemplo a la salida del metro, pasa un grupo de gente muy deprisa, y el sistema es capaz de identificar a todos. Hablando de un futuro de tecnología avanzada, no encuentro inconvenientes importantes. Hay dos tejidos en el ojo que permitirían hacer una identificación exacta: la retina y el iris. Un escáner tiene que hacer fotografías con la suficiente rapidez y definición como para obtener una imagen nítida (incluso aunque sea incompleta), sin más. Para fotografiar el fondo del ojo la cámara tiene que ser más especial, pero si existen desde hace años sistemas de fotografía de retina que sirven con un tamaño de pupila normal, no sería raro que dentro de unos años esta tecnología mejore más. Además, hay que tener en cuenta que posiblemente con un sólo ojo podría identificarse a una persona, así que escanear ambos ojos nos da información redundante, que permite suplir las carencias (que no obtengamos fotografías correctamente centradas o parcialmente tapadas por los párpados, por ejemplo). Por otra parte, ya se utilizan sistemas infrarrojos para fotografiar la retina, de manera que no necesitamos que el área esté iluminada. En conclusión, aquí no veo un fallo en la película.
  • ¿Transplante de ojo?. Bueno, actualmente no existe y hay que vencer serias trabas. Pero no hay en la actualidad un argumento que pueda negarlo en un futuro. Lo complicado, más que el tema de la operación, es cómo se van a adaptar ambos sistemas neuronales (el retiniano y el cerebral). El ojo no es una cámara que envía “información de puntitos” al cerebro, y éste la procesa. El procesado de imagen comienza en la retina y acaba en el cerebro, es una unidad funcional. Por lo tanto, cambiar una parte de esta unidad y sustituirla por otra debemos suponer que es complicado. Pero no podemos decir que sea imposible, ni siquiera que necesitemos mucho tiempo para adaptarnos. Por lo tanto, aquí tampoco podemos poner pegas a la película.

A mí hay un detalle que me extraña bastante. Después del transplante de ojos, el “oftalmólogo” que le ha operado le dice a John que es muy importante que no utilice los ojos para nada durante las primeras horas, o si no corre el riesgo de daños irrecuperables en sus ojos nuevos. Esto da lugar a la escena de los robots que intentan encontrarle, y el se tiene que defender a ciegas. Entiendo que a nivel de argumento esta recomendación médica da bastante juego, y a priori suena bastante creíble que después de ese tipo de operación, necesitemos un tiempo de reposo.

Pero las cosas no son así en oftalmología. Si uno se opera de un hueso o un músculo, posiblemente necesitemos reposo físico para que se afiance la cicatriz, para no dañar lo que todavía está débil. Pero se trata de maniobras físicas, algo que supone someter al tejido a fuerzas de tracción o compresión. En el ojo no es así, cuando tapamos el ojo tras una operación tenemos diferentes motivos:

  • El ojo está muy inflamado, y duele cuando parpadeamos o nos entra la luz. Es una forma de que estemos más cómodos.
  • Hemos abierto el globo ocular, y al cerrar el ojo colaboramos a que la herida se vaya cerrando.
  • Nos va a molestar la luz o la imagen va a estar tan borrosa (o tan diferente de la del otro ojo) que el paciente va a estar más cómodo con el ojo tapado.

Sin embargo, que penetre luz en el ojo raramente puede ser peligroso tras una operación. Poniéndonos en el caso de un transplante de ojo, el globo ocular como tal no tiene ninguna herida que dabamos proteger, el globo está íntegro. Las heridas tienen que estar en torno al ojo, y puede que convenga no mover el ojo para que afiance bien (aunque esto es dudoso: en las cirugías actuales sobre las estructuras alrededor del ojo, como músculos o conjuntiva, se puede suturar bien y no necesitamos impedir que el paciente mueva los ojos), pero no nos estamos jugando la vista, sino que alguna sutura de alrededor del ojo de problemas (duela, sangre, o se suelte algún punto). Puede que le tapemos los ojos para que no los mueva y no le duela. O porque le va a molestar la luz y tapado estará más tranquilo. Pero es difícil elaborar una hipótesis plausible para suponer que su vista va a resultar amenazada si abre los ojos tras el transplante. Igual le duele, y de todas formas no ve casi nada. Pero no creo que se juegue la visión.

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17 thoughts on “Unos ojos de cine (I)

  1. Responder
    Albert - 26 Noviembre, 2008

    Hombre, estoy pelín en desacuerdo respecto a Matrix. Si asumimos que existe toda la tecnología que es capaz de mantenerlo vivo en estado vegetativo pero procurando que su desarrollo físico sea óptimo, no veo porque no pueden haberle estado estimulando también la retina de un modo interno, por así decirlo. Igual te refieres a que si ha habido estimulación de retina sea por el método que sea, despues no puede haber dolor ante la luz “por inactividad”, no sé… el caso es que no termino de ver ese punto.

    A todo esto, excelente artículo. Te leo desde el Reader y no suelo entrar, pero hoy me encantó. Aunque ¿no has barajado la posibilidad de añadir un spoiler al inicio avisando que en el post se habla de tramas de películas?

  2. Responder
    Damián - 26 Noviembre, 2008

    Excelente. Me ha gustado tanto esta entrada que la he leido un par de veces para deleitarme con los detalles. Te has parado justo en los puntos más inquietantes (obviamente relacionados con la temática del blog) y lo has explicado de una forma amena y rigurosa, por eso se me ha hecho muy corto. Espero una segunda y tercera (y más…!) partes por su originalidad…

    5 estrellas, sin duda.

    Saludos.

  3. Responder
    rmcantin - 26 Noviembre, 2008

    Solo puntualizar que los replicantes de Blade Runner no son robots, solo son androides. No son robots porque no están programados. Se han fabricado con piezas diseñadas genéticamente, pero desarrolladas -vaya usted a saber cómo- de manera natural. Los implantes de recuerdos se realizan cuando el sujeto ya está desarrollado.

    En ese sentido, se parecen más al monstruo de Frankstein que a un robot.

  4. Responder
    Héctor - 26 Noviembre, 2008

    ¡Qué gran artículo! Me ha gustado mucho. Si encuentro alguna cosa que me llame la atención sobre los ojos, te la envío por correo 😉

    Un saludo

  5. Responder
    Ocularis - 27 Noviembre, 2008

    Albert: Estimular la retina “por dentro” es más complejo de lo que parece, ya que lo que realmente permite desarrollar las redes neuronales del interior del ojo es la formación de una imagen enfocada. Si no trabajan los fotorreceptores no hay nada que hacer, no servirían estímulos alternativos. Harían falta algo así como unas “gafas de realidad virtual”, con los párpados abiertos para desarrollar bien el sistema. Pero quizás lo más importante: ¿para qué van a invertir las máquinas tiempo y recursos para desarrollar un sistema visual que el humano no va a utilizar nunca?. De la misma manera que dejan que los músculos estén atrofiados, y Neo tiene que hacer una rehabilitación acelerada con electroestimuladores, no tiene sentido que las máquinas se preocupen por los ojos.
    En cuanto a lo de avisar que hay spoilers, es una buena idea, ahora me pongo a modificar el artículo.

    Damián: Gracias por leerme. Y que haya más partes depende de vosotros, que encontréis temas de ojos en las películas para que hablemos.

    Rmcantin: Gracias por las puntualizaciones. Ahora me pongo a corregir el artículo.

    Héctor: Pues te agradeceré esas colaboraciones. Gracias por estar ahí.

  6. Responder
    rafael - 27 Noviembre, 2008

    exelente articulo, en estas peliculas algo mas que futurista deforman muchas veces el sentido logico de la realida. gracias a articulos como este se aclaran siertas mentiras de la ciencia ficcion. te felicito tratare de ayudarte a difundir esta informacion

  7. Responder
    Ocularis - 27 Noviembre, 2008

    Gracias a tí por leerme, Rafael.

  8. Responder
    luigi - 3 Diciembre, 2008

    Hola, Ocularis. Estupendo artículo. Llevo meses esperando ver el enfoque que le ibas a dar a este artículo, y no me puede parecer más acertado. Este tipo de artículos, como también el de la tinta electrónica, son los que más interés dan al blog, como ya dije en el comentario 15 del artículo publicado el 25 de marzo de 2008, sobre el proyecto ocularis premiado.

    Respecto a lo que cuentas sobre Minority report, película que te propuse yo comentar, quería hacerte una observación sobre el transplante de ojos. Entiendo bien que la conjuntiva y los músculos extraoculares de un globo ocular ajeno puedan suturarse en otra órbita, y esto no dé mayor problema, por lo menos teóricamente, pero ¿qué me dices sobre el nervio óptico? ¿Tan fácil sería que se conectaran las miles y miles de fibras que lo componen con las fibras provenientes de los bastones y conos de otro globo ocular? Dando por sentado que el nervio sería el de receptor. ¿No haría falta un tiempo casi infinito de cicratización e interconexiones neurales?

    Hablando de globos oculares extraídos como se ven en la película, querría hacer una reflexión, que es más que nada una curiosidad, aunque soy consciente que camino en los aledaños de los intereses de este blog, me explico. A menudo se dice que la belleza está en los ojos; yo encuentro, por ejemplo, que una mujer bella es aquella que tiene los ojos bellos. Pero, paradójicamente, si observamos los globos oculares extraídos de sus orbitas como en la película de Spielberg, no nos atreveríamos a exclamar -¡Qué bellos son!, más bien producen rechazo estético o visual.

    En otras palabras, que se podría pensar que unos ojos bellos, en realidad, son aquellos con una bonita forma de la hendidura parpebral, una órbita que la rodea bien diseñada, con un estético color, tono, intensidad, y abertura del iris, unas pestañas más bien grandes, unas cejas proporcionadas y bien conformadas, tersura en la piel de los párpados, simetría entre ambos ojos, protusión y tamaño del globo adecuado, puente nasal proporcionado, y distancia interpupilar canónica; y que, sin embargo, exclamamos alegremente: -¡qué ojos tan bonitos! por simplificar. No sé como lo ves tú, Ocularis, que te pasas el día observando ojos.

    Por último, hago unas propuestas para otro artículo, ya que así lo pides. Una es “El caballero oscuro” y que conste que la película no me gustó, Resulta que un personaje, el fiscal, convertido en perverso, se pasa buena parte de la película sin párpado en uno de sus ojos y además sin ser tapado, lo que deja ver el globo ocular perfectamente, y observar la coordinación entre ambos ojos, normalmente parcialmente oculta. También tenemos el clásico de Roger Corman “El hombre con rayos X en los ojos”, aunque quizás sea muy fantasiosa, no sé, de todas formas ahí las dejo por si pueden interesar. Saludos.

  9. Responder
    Ocularis - 5 Diciembre, 2008

    Hola Luigi:

    Hola, Ocularis. Estupendo artículo. Llevo meses esperando ver el enfoque que le ibas a dar a este artículo, y no me puede parecer más acertado. Este tipo de artículos, como también el de la tinta electrónica, son los que más interés dan al blog, como ya dije en el comentario 15 del artículo publicado el 25 de marzo de 2008, sobre el proyecto ocularis premiado.

    Gracias por tu valoración 🙂 Para mí también son más interesantes. O por lo menos me lo paso mejor haciéndolos. Contar enfermedades es más habitual, es lo que hago a diario, y de eso hay mucha información por ahí. Es más entretenido hablar de cosas que no están explicadas en otros sitios.

    Respecto a lo que cuentas sobre Minority report, película que te propuse yo comentar, quería hacerte una observación sobre el transplante de ojos. Entiendo bien que la conjuntiva y los músculos extraoculares de un globo ocular ajeno puedan suturarse en otra órbita, y esto no dé mayor problema, por lo menos teóricamente, pero ¿qué me dices sobre el nervio óptico? ¿Tan fácil sería que se conectaran las miles y miles de fibras que lo componen con las fibras provenientes de los bastones y conos de otro globo ocular? Dando por sentado que el nervio sería el de receptor. ¿No haría falta un tiempo casi infinito de cicratización e interconexiones neurales?

    Sí, recuerdo que me propusiste tú la película, rescaté tu mail cuando me puse a redactar el artículo (de la misma manera que también saqué otro mail tuyo para el artículo que acaba de publicarse). Gracias por proponer temas 😀
    En cuanto a lo de suturar en nervio óptico, no es tan fácil, claro, si no ya estaríamos trasplantando ojos, o por lo menos se estaría investigando. Esa es la parte complicada, la que todavía no tenemos respuesta. Y el problema no es exactamente lo que comentas: si se tratara de conectar directamente los fotorreceptores (conos y bastones) con las fibras nerviosas, sería más fácil. El problema es que en la retina hay varias redes neuronales funcionando en paralelo, y esas vías neuronales (trasmitiendo infomación diferente a distinta velocidad) son las que viajan por el nervio óptico. Para entendernos, por el nervio óptico no viaja “información simple” como la del tacto. Es como si hubiera un poco de cerebro dentro del ojo, y el nervio óptico conecta una parte del cerebro con otra. Es información interna del sistema nervioso central, como si produjéramos un corte dentro del propio cerebro. Es mucho más difícil “hacer el empalme” porque no entendemos los circuitos.
    Pero bueno, es una película de ciencia ficción, en un futuro, y hemos de suponer que la medicina ha superado ese problema. De la misma manera que hace pocos años era impensable hablar de regeneración neuronal, la investigación ya es muy esperanzadora, porque podemos estimular el crecimiento neuronal. La investigación en daños medulares está muy avanzada, y es posible que en pocos años comencemos hablar de recuperar la movilidad en personas parapléjicas. Y eso no es regenerar nervios periféricos, sino sistema nervioso central.
    Que ahora no lo sepamos hacer, no significa que en un futuro sea imposible.

    Hablando de globos oculares extraídos como se ven en la película, querría hacer una reflexión, que es más que nada una curiosidad, aunque soy consciente que camino en los aledaños de los intereses de este blog, me explico. A menudo se dice que la belleza está en los ojos; yo encuentro, por ejemplo, que una mujer bella es aquella que tiene los ojos bellos. Pero, paradójicamente, si observamos los globos oculares extraídos de sus orbitas como en la película de Spielberg, no nos atreveríamos a exclamar -¡Qué bellos son!, más bien producen rechazo estético o visual.
    En otras palabras, que se podría pensar que unos ojos bellos, en realidad, son aquellos con una bonita forma de la hendidura parpebral, una órbita que la rodea bien diseñada, con un estético color, tono, intensidad, y abertura del iris, unas pestañas más bien grandes, unas cejas proporcionadas y bien conformadas, tersura en la piel de los párpados, simetría entre ambos ojos, protusión y tamaño del globo adecuado, puente nasal proporcionado, y distancia interpupilar canónica; y que, sin embargo, exclamamos alegremente: -¡qué ojos tan bonitos! por simplificar. No sé como lo ves tú, Ocularis, que te pasas el día observando ojos.

    Así es, los ojos son bonitos o feos en el contexto de unos párpados, unas cejas, un puente nasal, un arco superciliar, etc. Que nos pueda causar repulsión ver el globo ocular por completo es, entre otras cosas, porque no es el concepto de “ojo” que estamos acostumbrados a ver. Somos animales sociales, y desde pequeños estamos acostumbrados a ver rostros humanos. El concepto de “ojo”, para nuestra memoria visual, es un órgano poco curvo, con los ejes paralelos, de formas muy perfectas (¿en qué otra parte del cuerpo encontráis círculos tan exactos?), en un marco muy concreto (párpados, cejas, etc). No es una esfera con colgajos de tejido que vemos al extraer un globo ocular.
    Pero eso pasa con mas estructuras de la cara. Unos párpados pueden parecernos bonitos, pero no lo apreciamos así cuando los vemos por la parte interna (cuando evertimos el párpado, por ejemplo).
    En cuanto a los cánones estéticos, indudablemente lo que rodea al propio ojo es por lo menos tan importante como el ojo en sí. Dentro del ojo, todavía nos fijamos en ciertas características. Por supuesto, el color del iris. Pero también en el color de la esclera y la conjuntiva (lo blanco). Que esté enrojecido o amarillento, que haya bultos y cicatrices puede llamarnos bastante la atención. Que estén más o menos salidos o metidos dentro de la órbita, que sean ojos grandes o pequeños. Y es muy importante la simetría. En los ejes visuales (estrabismos), en el tamaño y posición en la órbita, etc.
    Pero si habría que escoger un par de parámetros que nos hacen considerar unos ojos como llamativos, yo creo que serían:
    – El color del iris
    – El tamaño relativo del iris (que da la “intensidad de la mirada”): depende del propio tamaño del ojo, de cómo está enmarcado en los párpados (si los párpados y parte de la cara “dirigen” nuestra mirada hacia los ojos), y de cómo sostiene la mirada esa persona.

    De todas formas, ya que lo preguntas, mi forma de ver los ojos ha ido cambiando al ir haciendo la especialidad. Comienzas a ver (o por lo menos, intuir) la córnea sin la lámpara de hendidura, un enrojecimiento de ojos tiene muchos matices (comienzas a separar lo que es un rojo de conjuntivitis, de cansancio, de frotarse los ojos, de llorar, etc), el brillo de ojos tiene mucho que ver con la calidad y cantidad de lágrima, el color del iris admite muchos matices (ya no ves unos ojos azules, sino azul-grisáceos en la parte externa, con algún nevus marrón, y un ribete amarillo-verdoso cerca de la pupila). Además, el tamaño y movilidad de la pupila dan mucha información (sobre si uno está nervioso, aunque no lo aparente), y más todavía el movimiento ocular (esos movimientos sacádicos, inconscientes). Aparte de que da mucha información del carácter de la persona, y de su estado psicológico actual, todos esos detalles trascienden lo objetivo y entras a valorarlos subjetivamente. Así, para mí unos ojos con unas conjuntivas “limpias” (sin alteraciones típicas de enfermedades crónicas como el alcoholismo), con buena lágrima y mirada firme, me parecen bonitos.

    Por último, hago unas propuestas para otro artículo, ya que así lo pides. Una es “El caballero oscuro” y que conste que la película no me gustó, Resulta que un personaje, el fiscal, convertido en perverso, se pasa buena parte de la película sin párpado en uno de sus ojos y además sin ser tapado, lo que deja ver el globo ocular perfectamente, y observar la coordinación entre ambos ojos, normalmente parcialmente oculta. También tenemos el clásico de Roger Corman “El hombre con rayos X en los ojos”, aunque quizás sea muy fantasiosa, no sé, de todas formas ahí las dejo por si pueden interesar. Saludos.

    Esas escenas de “El caballero oscuro” me gustaron mucho, estaba muy bien reproducido tanto el globo ocular como los músculos extraoculares. Faltarían los ligamentos cardinales (sin los cuales el ojo se “acostaría” en la parte baja de la órbita) y otros componentes blandos, sin los que el ojo se retraería hacia adentro. Pero aun así me gustó. En cuanto a lo de la falta de párpados, ése es el fallo más importante de la película, tema del que hablo en el artículo recién publicado. Ya lo tenía redactado antes de contestarte, si no le podría haber hecho mención de la película.
    En cuanto a “El hombre con rayos X en los ojos”, me temo que no la he visto. Si me dices que merece la pena, la busco.

    Gracias por participar.
    Un cordial saludo.

  10. Responder
    Enric - 11 Diciembre, 2008

    Hola Ocularis, leo tu blog de vez en cuando y te felicito porque es realmente muy interesante.

    Sólo quería decirte que en varias ocasiones terminas una pregunta con el signo ‘?’ y luego pones ‘.’ cosa que es redundante el signo de interrogación ya tiene un punto y es incorrecto poner otro después.

    Felicidades por el blog.

    Un saludo.

  11. Responder
    Luigi - 11 Diciembre, 2008

    Hola, Ocularis. Gracias por la generosidad en la respuesta, si manejas el bisturí tan bien como la pluma debes ser muy buen cirujano. Por supuesto que te recomiendo “El hombre con rayos X en los ojos”. Roger Corman es un director de culto de cine de terror de los años 60, de serie B, a pesar de que este film lo protagonizó Ray Milland, gran actor.

    Muy interesante lo que dices sobre el transplante de ojos, y los ojos como parte del cerebro; y muy interesante también lo que dices sobre la belleza en los ojos, eres capaz de expresar de forma muy racional lo que no parece tanto, cosa que yo suelo aplicar también. Yo creo que ambos temas darían para un artículo de forma autónoma. A parte de ello, te quería hacer unos comentarios colaterales:

    -Ya que hablas sobre esas escenas del “Caballero oscuro”, y de los componentes que hay entre las paredes orbitarias y citas esos
    ligamentos cardinales, en concreto, recuerdo que en otra película, la de Tarantino” Kill Bill 2”, hay una escena desarrollada en una roulot de una lucha marcial entre las dos protagonistas, en la que una de ellas le arranca el ojo a la otra, dejándola ciega, ya que era tuerta. Cuando la vi me pregunté exactamente qué resistencias debería haber vencido a tal efecto, si es que eso es posible. Pensé en la inserción de los músculos extraoculares, en el nervio óptico, en la cápsula de tecnon, y ya está, pero no sé que es eso de los ligamentos cardinales. En definitiva, lo que vendría a preguntarte es qué elementos sirven para fijar el globo ocular al cráneo y no se salga de su órbita, ya que a ojo de buen cubero ésta parece bastante más grande que el globo al que da cobijo.

    -Respecto a Blade Runner, querría recordar una de sus escenas claves, donde los ojos también tienen su papel. Aquella en que el replicante jefe mata a su creador, escena de honda transcendencia, hundiendo sus pulgares en sus órbitas y comprimiendo al tiempo el cráneo. No sé (y te pregunto) si sería posible matar a alguien así, pero recuerdo que los heridos enemigos en los campos de batalla medievales, los remataban introduciendo una daga, llamada paradójicamente “misericordia”, por la ranura del casco que servía para ver, por ejemplo así ocurrió a mansalva en la famosa batalla de Agincourt o Azincourt. Cordiales saludos.

  12. Responder
    Ocularis - 11 Diciembre, 2008

    Hola Enric:
    Gracias por leerme. Tenía entendido que el punto del signo de interrogación forma parte de éste y sólo indica fin de la pregunta, no un punto de fin de oración. De hecho, a veces después de una pregunta va una coma o un punto y coma, con lo cual entiendo que el punto después de la interrogación no es redundante.
    Un saludo.

    Hola Luigi: Me halagas  🙂  . Tomo nota de la película, intentaré hacerme con ella. En cuanto a la escena de Kill Bill 2, donde la protagonista le saca el ojo a la tuerta, debo decir que me gustó. El ojo está bastante bien hecho, y el comportamiento que tiene cuando es pisado está muy bien. Supongo que habrán utilizado un ojo de animal para hacerlo. Por el contrario, la extracción de un ojo es realmente difícil, y esa forma de hacerlo me temo que es una concesión literaria. Efectivamente los seis músculos extraoculares tienen firmemente agarrado el globo ocular. De eso doy fe, que sin una tijera u otro instrumento cortante es muy difícil. Pero más complicado todavía es el nervio óptico. Cuando tenemos que extraer un globo ocular, ésa es la parte más compleja. De hecho, el punto más débil del nervio óptico está en el propio ojo, y un arrancamiento de éste (que se conoce como abvulsión del nervio óptico) se traduce en que el ojo se “rompe” por atrás. Eso unido a los músculos extraoculares, ligamentos, etc, me hacen pensar que antes de poder sacar el ojo así, se rompería por varios sitios. El nervio óptico y, hasta cierto punto, los músculos extraoculares, permiten cierta elongación, por lo que el ojo puede prolapsarse un poco por fuera del párpado, conservando la integridad anatómica.
    Pero tampoco me parecía un tema adecuado para la sensibilidad del internauta medio, así que he preferido no hablar de ello en el artículo. Contestando a tu pregunta, lo que sujeta el ojo con mayor firmeza es el nervio óptico y los músculos extraoculares. Luego están los ligamentos cardinales y y el resto del complejo de Tenon. Luego la grasa hace de “lecho de relleno”.

    Siguiendo con escenas de las que no puedo hablar en los artículos, cuando en Blade Runner el replicante mata a su creador hundiendo los pulgares en las órbitas, podría ser cierta con matizaciones. Entendemos que al producir un estallamiento ocular no vamos a producir la muerte. De hecho, la hemorragia generada tampoco sería letal. En este momento hay que destacar una anécdota médica: sería factible (aunque poco probable) que sobreviniera la muerte por el llamado reflejo “oculovagal”. Cuando presionamos los globos oculares, se produce una reacción parasimpática (vagal) que disminuye la frecuencia y la potencia del latido cardiaco. Estaba descrito en los manuales antiguos de anestesiología, ahora ya no se usa (para no generar problemas oculares) y se utiliza el masaje carotídeo. Una presión tan intensa sobre los ojos podría producir, teóricamente, un paro cardiaco. Pero siendo prácticos, lo más “fácil” para provocar la muerte de esa manera es introducir el pulgar hasta el final de la órbita, romper el hueso esfenoides y entrar en la cavidad craneal. Teniendo en cuenta que la órbita mide de largo como mucho 5 cm y podemos introducir hasta 8 cm el pulgar, y que el esfenoides (alas alas mayores, concretamente) es muy delgado, es factible. Poco elegante, pero factible.
    Y sí, soy un amante de la historia militar medieval y conocía el uso de la “misericordia”. Sirve para proporcionar una muerte rápida encontrando un hueco fácil en la armadura e introducir la delgada hoja hasta el cerebro a través de la órbita. Tampoco veo tan paradójico su uso, teniendo en cuenta que era una forma de rematar a los caídos. Es una forma de ahorrar una larga agonía.

    Un cordial saludo.

  13. Responder
    Nagore - 6 Febrero, 2009

    Buenas,
    Mezclando ciencia y ciencia ficción, se me ocurre pensar que igual la retina de Neo, mientrás estaba conectado a esa realidad virtual, podría haber sido estimulada, o “programada” por el propio cerebro, enviándole información a través del nervio óptico. Puede que el “sistema operativo” resultante no fuera gran cosa, o quién sabe, por imaginar.
    En el mundo real tenemos muchas más limitaciones, claro. Por ejemplo, una cosa que no comprendo es por qué el nervio óptico tiene que ser un canal en que la información sólo puede circular en un sentido, de la retina al cerebro, y que las neuronas que reciben la información visual en el cerebro no se puedan comunicar con sus “colegas” del otro lado.
    Un saludo.

  14. Responder
    Ocularis - 8 Febrero, 2009

    El problema principal es que va en contra de la fisiología básica de la neurona. Muchas veces comparamos la fibra nerviosa con un cable eléctrico, pero no es una metáfora aplicable siempre. Un cable es un conductor de corriente eléctrica, que en sí mismo puede funcionar en ambas direcciones. Un axón (fibra nerviosa) conduce un impulso electroquímico (no eléctrico) y siempre transmite en una dirección. Esto es universal en cualquier sistema neuronal, los nervios (no sólo el óptico) sólo pueden emitir en una dirección. Por eso la separación entre nervios aferentes (sensoriales) y eferentes (motores, exocrinos, etc) es muy estricta.

    Un saludo.

  15. Responder
    Nagore - 8 Febrero, 2009

    Me temo, que en mi vasto desconocimiento, mezcle churras con merinas cada dos por tres, se agradece tu paciencia. Me cuesta distinguir, lo que es electroquímico de lo que es simplemente eléctrico. Creo que esos son conceptos de física. Bueno, yo creía que las electroretinografías registraban “actividad eléctrica” en la retina, impulsos eléctricos por cambios de “potenciales” , etc, etc, algo de eso me sonaba, pero como digo, los conceptos de física ya los tengo más que oxidados.
    Por otra parte, cuando hablas de “circuitos” neuronales, independientes, en la retina, lo que se trasmite en estos circuitos es impulso electroquímico, y no eléctrico, verdad? Y el impulso, o “la información” circula, se trasmite, unidireccionalmente, de neurona para neurona hacia el nervio óptico? Lo que no me cuadra del todo es esta unidireccionalidad del circuito con la idea de un “procesamiento” previo de la información dentro de los circuitos neuronales. No se si puedes aclarar un poco que es lo que pasa y como funcionan estos “circuitos”.
    Un saludo.

  16. Responder
    Ocularis - 9 Febrero, 2009

    Ciertamente, el electrorretinograma detecta actividad eléctrica, lo mismo que las otras dos pruebas de electrofisiología ocular (electrooculograma y potenciales evocados visuales). En un impulso eléctrico hay un desplazamiento longitudinal (en el mismo sentido que viaja la onda) de electrones. En el caso del impulso electroquímico neuronal, se trata de una onda de despolarización. Significa que hay desplazamiento de iones de un lado a otro de la membrana de la neurona. En base a gradiente químico y eléctrico, hay un trasiego de iones, un desplazamiento de cargas eléctricas (no electrones, sino iones) en el sentido transversal. Conceptualmente son cosas muy diferentes, y en la práctica también (por ejemplo el impulso eléctrico es muchísimo más rápido que el electroquímico). Pero en ambos hay variaciones medibles de potencial eléctrico, que podemos medir. Y efectivamente, lo que se transmite en los circuitos neuronales (en la retina, el cerebro o cualquier lugar del organismo) son impulsos nerviosos (electoquímicos, nunca eléctricos). Lo que es unidireccional es la dirección entre cuerpo neuronal y axón, pero las redes neuronales implican conexiones cruzadas entre las neuronas. Una neurona puede recibir impulso de innumerables neuronas, y también puede transmitir a muchas.
    Un saludo.

  17. Responder
    Ocularis » Unos ojos de cine (II) - 14 Noviembre, 2010

    […] una serie de artículos (aquí está el primero) en donde queremos hablar sobre peculiaridades relacionadas con la oftalmología […]

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