Ojo seco
De Oftalmopedia
El ojo seco, o síndrome de disfunción lagrimal (que es el término que se propone en la actualidad) supone la enfermedad más frecuente de la superficie ocular, y si no contamos los defectos de refracción, es la enfermedad más frecuente de los ojos. Aunque el nombre así lo parece indicar, no siempre hay una falta cuantitativa de lágrima. De hecho, muchas veces el ojo seco cursa con lagrimeo. Consiste en la pérdida de funcionalidad de la película lagrimal, la cual es incapaz de lubricar e hidratar eficazmente la superficie ocular.
Causas
Hay varias formas de clasificar el ojo seco y sus causas. Optaremos por una sencilla y fácil de entender, aunque no es obligatoriamente la más exhaustiva o descriptiva, ni la más usada en la práctica habitual.
- Déficit cuantitativo de lágrima (ojo seco hiposecretor o lacrimodeficiente): Se produce poca lágrima, y esta no cubre eficazmente la superficie del ojo. Aquí no suele haber lagrimeo.
- Déficit cualitativo de lágrima (ojo seco evaporativo): Se produce un volumen suficiente de lágrima, pero su composición no es la adecuada, y no es estable. Se evapora demasiado pronto, se rompe su superficie. Con frecuencia se asocia a blefaritis, y puede cursar con lagrimeo.
- Alteración en el reparto lagrimal: La existencia de película lagrimal es un concepto dinámico, que necesita que varias veces por minuto se produzca un parpadeo eficaz que vuelva a generar una película estable. Una alteración en la posición o la anatomía del párpado, o bien del propio parpadeo (poco frecuente o incompleto) produce un ojo seco, incluso aunque la lágrima sea sana. Este mecanismo es bastante típico del portador de lentes de contacto. Una alteración anatómica de la superficie ocular (como un pterigium) también produce mal reparto lagrimal, y puede considerarse un ojo seco localizado.
Hay que destacar que es habitual encontrar varias causas concurrentes. Además, son multitud los factores externos que pueden precipitar un ojo seco (viento, esfuerzo visual que disminuye el parpadeo, etc)
Síntomas
- Ojo rojo: Los vasos de la conjuntiva aumentan de tamaño y el ojo se enrojece. Sería la expresión de una inflamación o irritación conjuntival debido a la desecación.
- Escozor, quemazón, sensación de cuerpo extraño.
- Legaña seca y escasa al levantarse de la cama.
- Visión borrosa transitoria.
Tratamiento
Siempre hay que intentar tratar, o por lo menos controlar, la causa del ojo seco. Además, la base del tratamiento son las lágrimas artificiales
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