Luz azul: resumen

La luz azul y sus posibles efectos adversos han sido un tema recurrente en Ocularis desde hace años, con numerosos artículos en el blog, un episodio del podcast, y varias participaciones en prensa y radio. No quiero repetirme una y otra vez en lo mismo: la salud visual es un tema tan apasionante y variado que no me quiero centrar en desmentir una y otra vez los bulos de siempre. 

Sin embargo es un tema que está de moda. En redes sociales, en grupos de Internet, y en la «sociedad no digital» cada vez se habla más de el posible daño de la luz azul, relacionado sobre todo con las pantallas de los dispositivos electrónicos. Cada vez que sale el tema sigo enlazando a unos pocos artículos que he escrito, una y otra vez. Por eso hago este artículo resumen: no para exponer de nuevo todos los argumentos, explicaciones y pruebas científicas que hay de que la luz azul y las pantallas no son perjudiciales, sino como una especie de sumario con los enlaces a toda la información disponible desde el Proyecto Ocularis, para el que la quiera utilizar. No enlazaré a las entrevistas a otros medios, pero con rápidas búsquedas desde el navegador web se pueden encontrar, para el que tenga curiosidad. 

Luz azul y daño en la retina

No, la luz azul a niveles normales  no daña la retina. Y las pantallas nos radian con luz muy por debajo de los umbrales a los que estamos habituados. No produce degeneración macular asociada a la edad y ninguna otra enfermedad de la retina conocida. Tampoco en niños: los ojos de los niños no son más delicados ni están en peligro por el uso de pantallas. De hecho los niños están más protegidos que los adultos.

Aunque sobre ello ya habíamos hablando antes en el blog, este bulo se difundió a la población general  principalmente a raíz de la estafa del Reticare: un fraude que consiste simplemente en un plástico que se pone por delante de la pantalla del ordenador, tablet o móvil. Actualmente esta mentira sigue de moda para vendernos gafas con filtro azul (la generalidad de las ópticas te vende esto). 

No hay una duda razonable de que la luz azul nos pueda hacer daño a la retina. No tiene sentido quitarnos la luz azul «por si acaso». Lo único que hacemos es empobrecer la imagen. Aquí tienes los artículos donde explico con detalle por qué podemos estar seguros de la inocuidad de la luz azul a los niveles normales. 

Primeramente tenemos la serie de los artículos sobre las lentes intraoculares amarillas. Todo este debate sobre la luz azul es muy antiguo, y está muy estudiado antes de que se pusiera de moda esta última década para aprovecharse del miedo de la gente con fines comerciales. Precisamente la apuesta fallida de las lentes intraoculares amarillas nos ha dado la evidencia más sólida de que la luz azul no es dañina.

Luego tenemos la serie del Reticare

Si no quieres leerte tanto artículo y prefieres ir al grano:

  • Para consultar la evidencia científica más sólida: este artículo sobre la bibliografía. Aviso que es denso.
  • ¿Te resulta confuso que algunos artículos científicos parecen decir una cosa y otros otra? ¿Te genera miedo o inseguridad y crees que lo más prudente es protegerse de la luz azul por si acaso?. Aquí te explico que una cosa es la evidencia científica sólida y otra cosa es lo que pone en una publicación. Y aquí te explico algunas de las mentiras en las que se apoya este fraude.

Por último, si quieres información en audio en vez de escrita,  aquí tienes un episodio del podcast sobre el tema:

Luz azul y ciclo sueño-vigilia

Otra de las afirmaciones que están de moda es que la exposición de luz azul antes de dormir empeora la calidad de nuestro sueño. Se especula que se altera el ritmo circadiano a través de la alteración en la secreción de melatonina, una hormona que en otros animales (en humanos tiene otras funciones) se relaciona con el ciclo sueño-vigilia. 

Esta hipótesis ahora está casi más de moda que la anterior de lo del daño en la retina. Y encontramos artículos en investigación básica (en animales o en laboratorio) que parece apoyar dicha hipótesis. También encontramos algunos artículos pobremente diseñados en humanos. El caso es que no hay investigación clínica de calidad sobre el insomnio que demuestre este problema. Esto lo explico en profundidad en los siguientes artículos:

Describo cómo el cerebro humano es muy diferente del de algunos animales de experimentación, cómo «nos la están colando» con la melatonina, y cómo la investigación clínica de un problema tan prevalente como el insomnio requiere investigación mucho más seria que la que nos venden. Además expongo cómo estamos confundiendo los términos: claro que la luz (en general, por su intensidad, no por colores) y el uso de pantallas electrónicas puede interferir el sueño, pero eso no lo solucionamos con gafas con filtro azul, un software que elimina el azul de las pantallas, o filtros similares.

¿Carencia de luz azul?

La luz azul no es un invento moderno, no es una radiación artificial, extraña, de la que debamos tener miedo. La naturaleza nos «radia» con abundante luz azul. De hecho, en la serie dedicada a las lentes intraoculares amarillas se explicaba que privar a la gente mayor de la luz azul, no solo no protegía a la retina, sino que podía tener sus efectos perjudiciales en el ciclo sueño-vigilia. Qué paradoja: nos quieren vender que por exceso de azul no dormimos bien, pero lo peligroso puede ser la falta de luz. También explico en la serie de la luz azul y ritmo circadiano que algunos tipos de insomnio se tratan exponiendo al paciente a luz rica en azul. 

Además, estamos demonizando sin sentido la energía que nos transmite la luz visible. Y como la luz azul transmite levemente más energía que otros colores, se lleva la peor parte. Pero resulta que parece que nuestros ojos necesitan esa intensidad energética que les ha moldeado como órgano visual a lo largo de la evolución de millones de años. Debemos pensar en la luz, en cierta medida como «nutrientes» del ojo, elementos necesarios, en su dosis necesaria, no demasiado baja. En este artículo sobre la miopía, parece que recibir poca intensidad de luz en el ojo en crecimiento favorece la miopía. En este contexto, ¿qué sentido tiene considerar «tóxica» la energía de la luz a dosis normales? Tiene más sentido hablar de carencia de luz, en concreto de luz azul, que de su exceso, cuando no estamos exponiéndonos a más luz azul que en el medio natural.

En este artículo que hablo sobre las propiedades extras de las gafas, dedico un apartado grande a hablar del filtro azul, tanto de las «gafas para ordenador» o «gafas para pantallas» como el extra de filtro azul que ponen a las gafas normales.

Razonamiento científico

En el fondo del todo subyace un problema de pensamiento crítico. No tenemos en cuenta los conflictos de intereses cuando nos llega una información. El miedo a lo desconocido, o a aquello que nos lo presentan como peligroso, apela a nuestra parte más irracional. En este artículo hablo de este miedo, de la preocupación o la prudencia mal entendida, del «por si acaso», y cómo se aprovechan de nosotros. Lo aplico a varios temas, incluido un apartado sobre la luz azul. Planteo una perspectiva racional, seria, objetiva, alejando los miedos irracionales.

En realidad, es fácil engañarnos. Confundimos sensación subjetiva con un perjuicio objetivo, una historia anecdótica con una verdad inamovible. El uso de filtros de colores, que bloquean parte de la gama cromática y refuerza el contraste en otra gama, se conoce y se usa desde hace tiempo. ¿Hay gente que está más cómoda con el filtro para el azul? Por supuesto. Las gafas con cristal amarillo están inventadas hace tiempo. También hay gente que usa filtros de color verde, marrón, violeta. Cada filtro cambia la gama de colores, produce una imagen «artificial», empobrecida en el sentido global, pero que, en diversas personas y en circunstancias concretas, se pueden notar más a gusto en diversas tareas visuales. 

Si estás más cómodo con un filtro para el azul, adelante, úsalo. Puede que notes menos fatiga por puro efecto placebo, o por otros motivos. Quizás no estás bien graduado, quizás deberías llevar gafas y no lo sabes. Puede que consigas el mismo beneficio bajando la intensidad de la luz, o filtrando otros colores. En cualquier caso, usa filtros, cambia los colores por software si ese es tu deseo, pero no pienses que lo haces por salud, porque protejas tu retina o porque vas a dormir mejor de esa manera. No estás consiguiendo salud con ello, es por comodidad. Tu retina no está en peligro por las pantallas, hagas lo que hagas. Y si te preocupa la calidad de tu sueño, deja el móvil/tablet/ordenador un tiempo antes de dormir: quitar el azul no es un atajo que funcione.

 

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2 Comments

  1. Alejandra
    28 junio, 2019

    enhorabuena por el excelente artículo y el resto del blog!!
    un saludo

    Responder
  2. […] hemos hablado en el blog y en el podcast mucho, durante años. No voy a repetirme, aquí tienes un artículo resumen con toda la información enlazada. Sintetizando, la luz azul no es mala, no daña nuestra visión, […]

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