Ocularis se va de España

Este es un artículo muy atípico del blog. Son varios los motivos. Por una parte, hacía mucho que no escribía tantos posts en tan poco tiempo. Es ya una costumbre instaurada el publicar un episodio del podcast el día uno de cada mes y un artículo de los de «texto normal» a lo largo del mes. O sea, que tenemos una frecuencia de publicación de un artículo de los habituales al mes. Sin embargo, este recién pasado mes de octubre fueron dos artículos, el último la semana pasada. Contando con la entrada de hoy, son tres artículos en tres semanas, un artículo cada semana. En los tres lustros de vida de este blog no recuerdo que haya publicado con tanta frecuencia.

Otro motivo de extrañeza: jamás hago coincidir la publicación de dos artículos un mismo día. Y hace 4 horas se ha publicado una entrada en el blog, aunque es el podcast y no un artículo convencional. Tampoco hago coincidir episodio de podcast con artículo en un mismo día. En un medio como éste con una frecuencia de publicación relativamente baja, es contraproducente acumular las publicaciones en un mismo día; siempre es mejor espaciarlas. No había hecho coincidir dos publicaciones hasta ahora.

 

 

Otro motivo por el que este artículo es definitivamente atípico es la temática. Este blog, lo mismo que el resto del Proyecto Ocularis (el podcast, el grupo de telegram) se dedica a la divulgación en salud visual. Desde hace mucho tiempo que me ciño estrictamente a este ámbito. No hablo de otros temas ni tampoco es un diario personal. Bien es cierto que al inicio de este proyecto, hace (la friolera de) 15 años, el blog todavía estaba buscando su sitio y se mezclaban artículos divulgativos con otros más personales. Pero de eso hace ya mucho. No he vuelto a hablar de temas personales desde hace más de 10 años. Hasta hoy.

¿Esto ya no va de divulgación?

Tranquilos, esto no va a ser un diario personal, ni os voy a contar mi vida ni mis opiniones sobre música, tecnología, política, aficiones ni nada de eso. La red está llena de este contenido en todos los formatos posibles (vídeo, audio, texto, y a saber qué más). Si Ocularis todavía tiene un hueco en internet y puede añadir un valor a alguien será a través de contenido divulgativo, como siempre.

Entonces, ¿por qué hacer una excepción ahora? Hoy me veo obligado a contar un cambio importante en mi vida. O por lo menos una parte de dicho cambio. Y lo debo hacer porque puede afectar al proyecto, tanto a corto como a largo plazo. Así que creo que mis queridos lectores merecen un contexto para que puedan entender los cambios, y disculpar los posibles inconvenientes que puedan aparecer de ahora en adelante. Espero poder ofrecer suficiente de este contexto para tener la comprensión de mis queridos lectores, pero sin aburrirles sobre acontecimientos personales que no tienen por qué interesar a nadie fuera de mi círculo cercano.

Adiós, España

Como posiblemente sepa la mayoría, soy un oftalmólogo que trabajaba en España de forma estable en actividad asistencial. He estado tratando a pacientes en el ámbito público y privado, tanto médica como quirúrgicamente. Y aunque tengo una subespecialidad dentro de la oftalmología y dedicaba parte de mi tiempo lectivo a este campo dentro de la oftalmología, una parte relevante de mi tiempo de trabajo se empleaba en la oftalmología general.

Esta actividad me permitía que todo el contenido divulgativo de estos años se ofreciera a partir de mi formación académica como médico y oftalmólogo y mi experiencia práctica acumulada tratando y operando pacientes en todos los ámbitos de la oftalmología. Mi carrera profesional siempre ha estado en España, de forma que además del contenido más general sobre el funcionamiento del ojo, sus enfermedades y tratamientos, eventualmente he plasmado aspectos de la situación sanitaria (visual) en España, y en menor medida de otros países europeos.

Hasta ahora he repasado simplemente mi situación hasta ahora. Lo que justifica escribir este artículo tan atípico es que todo esto va a cambiar bastante. La noticia es que actualmente mi actividad laboral ha cesado en España porque voy a vivir y trabajar en otro país.

Hola, Suecia

Mi nuevo destino laboral (y mi nuevo hogar) está en Escandinavia, en este país nórdico de donde viene Spotify, Ikea, Volvo, H&M, etc.

Ocularis se vuelve sueco.

Mi actividad inicialmente va a ser parecida: seguiré siendo oftalmólogo asistencial, atenderé y operaré pacientes en un hospital más o menos como hacía en España (aunque el hospital es bastante distinto). De momento comenzaré con actividad exclusivamente pública. Sin embargo, hay cambios relevantes, algunos de los cuales merecen ser mencionados ahora porque puede tener influencia en Ocularis.

Mi actividad como subespecialista/superespecialista va a ser proporcionalmente más amplia que la que realizaba en España. Eso quiere decir que veré menos pacientes «generales», con patología diversa ocular, y enfocaré la mayoría de mi tiempo en mi campo concreto dentro de la oftalmología.

Todavía no sé cuál será el grado exacto de este «mayor enfoque». Si hasta hace poco ejercía como «oftalmólogo general» en torno a un 50% de mi tiempo, a partir de ahora eso se puede reducir a un 5% o menos. Tendrán que pasar unos meses para que me haga una idea más exacta.

¿Eso me preocupa a nivel profesional? No, evidentemente. Es algo buscado. El poder incrementar mi actividad como subespecialista me va a permitir crecer profesionalmente, es un reto que me estimula mucho.

¿Así de repente?

¿He decidido migrar de un día para otro? No, estos cambios no ocurren de la noche a la mañana, sino que se preparan con tiempo. De hecho, y de forma meramente recreativa,  a lo largo de los últimos meses he dejado unas «pistas» en este blog . Desde junio, al final de cada artículo que no era un episodio de podcast, he colocado una runa. Con esta escritura de la época vikinga he ido secretamente indicando mi nuevo destino. Colocando ordenadamente todas las runas obtenemos lo siguiente:

La palabra ᛊᚠᛖᚱᛁᛖ, transformada a nuestro alfabeto y traducida al español significa «Suecia». Lo que pasa es que dar estas pistas no pueden considerarse como informar sobre mi decisión de cambiar de país. Es más bien un mero acertijo, un pequeño pasatiempo.

Entonces, ¿por qué guardar silencia hasta ahora? Sencillamente por lo que hemos dicho desde el principio: este no es un diario personal, ni aporta mucho el hecho de avisar con antelación. Cuando es relevante porque puede afectar el proyecto, (es decir, ahora) es cuando tiene sentido contarlo.

¿Por qué?

La pregunta que igual surge a alguno de mis queridos lectores es, ¿por qué? ¿A qué viene ahora un cambio de esta magnitud? Como he dicho más arriba, este blog no es un relato personal así que, por una parte no quiero aburrir a aquellos que no tienen especial interés en saber sobre este tema. Y para el resto, este blog no es el sitio adecuado para hablar de ello.

Solo comentaré que mis circunstancias no son las más típicas de la «fuga de médicos» o «fuga de cerebros», cada vez más frecuente en España. La situación más común es la de médicos especialistas recién acabados que no encuentran trabajo, o el que hay es precario, mal remunerado y con malas condiciones laborales. Y muchas veces con problemas de respeto y dignidad profesional, por desgracia cada vez más habitual en este país.

En esta situación de aumento de demanda de sanitarios cualificados, muchos países occidentales (no solo europeos) ofrecen condiciones laborales y entornos de trabajo cada vez más atractivos y amigables a médicos y otros profesionales del sector. España no sigue esa estrategia. Así que el resultado es más que evidente.

En mi caso concreto puede ser más difícil de entender mi decisión, ya que por una parte finalicé mi formación en oftalmología hace ya un tiempo, por lo que no soy un recién acabado, ni me encuentro en situación de precariedad laboral. No me considero «mayor» y me quedan décadas de vida laboral, pero no soy un especialista adjunto «junior». Mi situación profesional hasta la fecha, en cuanto a responsabilidades y competencias encaja más con un adjunto «senior» encargado de tratar casos complejos derivados de otros colegas, y de docencia. En cuanto a la situación puramente laboral, en el ámbito público tengo plaza en propiedad, ocupando además un puesto que me permitía (en principio) dedicarme en cierta medida a mi subespecialidad dentro de la oftalmología. De mi situación en el ámbito privado tampoco me podía quejar.

Tampoco se trata de un motivo familiar el que me obligue a buscarme un trabajo donde alguien de mi familia esté ahora. Así que entiendo que desde fuera, y analizando de forma superficial la situación a la que renuncio en España, mucha gente no entienda el por qué de mi decisión.

También sé que habrá otras personas que lo entiendan perfectamente sin necesitar saber más detalles concretos de mi situación previa en España. O de mi situación a partir de ahora en el país escandinavo.

¿Tiene algo que ver la COVID-19?

Alguien podría suponer que sí. Puede parecer que ahora la situación laboral de un médico en España está mal y es buen momento para irse. Es un hecho que el sistema sanitario español está en franca decadencia y hace mucho que ha dejado de ser «uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo». Pero no es algo que esté ocurriendo este año. Lo que pasa es que la epidemia actual ha revelado la realidad, lo que lleva pasando desde hace ya muchos años, a muchas personas fuera del entorno sanitario. Simplemente se ha terminado de descompensar debido a la pandemia. Este virus no está causando la decadencia del sistema sanitario. Puede que lo esté sacando (más) a la luz, puede que acelere el colapso del sistema. Es como un viento fuerte que derrumba una casa. No se trata de un huracán, es que las vigas están carcomidas.

La realidad es que esto ya estaba decidido desde antes de que apareciera la la crisis del coronavirus. Lo que está pasando simplemente refuerza la decisión tomada. Así que, no hay relación: son acontecimientos separados. Para mí 2020 ya iba a ser un año muy especial. Lo que no sabía a comienzos de año es que, por un motivo mucho peor, también iba a ser un año especial para el resto de la humanidad.

¿Y las prisas por publicar?

Como acabamos de explicar, esto no ha ocurrido de un día para otro. ¿Por qué explicarlo en un artículo que sale simultáneamente con un episodio de podcast, y tras dos entradas tan seguidas? ¿Este artículo no podía esperar unos días? Pues la verdad es que no, porque necesitaba contarlo en el podcast  de hoy uno de noviembre. Y mis lectores tienen el derecho de enterarse a la vez que los que me escuchan en el podcast. Así que, si estaba decidido hacerlo público el uno de noviembre, debía ser por ambos canales a la vez.

¿Y por qué hoy? Bueno, cuando leas esto yo estaré ya en tierras suecas, aunque si lo lees pronto estaré llegando a mi destino. No quería posponer el anuncio a haber terminado de instalarme.

Consecuencias a corto plazo

La incertidumbre actual es que no sé de cuánto tiempo voy a disponer próximamente. Realizar una mudanza de este estilo y comenzar un nuevo trabajo lleva su tiempo. Una cultura diferente, una forma de trabajar sensiblemente distinta, otro idioma, … son muchas cosas que van a ocupar mi tiempo durante unos meses. Sin duda voy a tener menos tiempo para grabar podcasts y escribir artículos. Por lo tanto, quería dejar escrito este artículo (y publicado el podcast) antes que la nueva rutina me absorba el tiempo. Ya que no sé si voy a poder mantener la regularidad actual.

Es por ello que puede ser que haya una pausa en las publicaciones hasta que esté un poco más asentado y pueda dedicarle el tiempo adecuado al proyecto.

Consecuencias a largo plazo

Este cambio en mi vida profesional puede que tenga algunas implicaciones sobre el Proyecto Ocularis  para más adelante. O no, la verdad es que ahora no tengo respuesta a ciertas preguntas, solo incógnitas.

Algo que sí que puedo afirmar con seguridad es que poco a poco perderé el contacto cercano con la situación sanitaria oftalmológica en España. Por supuesto me quedan colegas, amigos y contactos en España. Pero no será el contacto tan cercano y estrecho de vivirlo día a día en primera persona. Por lo tanto, es esperable que más adelante Ocularis se enfoque en el ámbito divulgativo como hasta ahora pero sin las eventuales contextualizaciones de la situación en España. Probablemente no me meteré en tanta profundidad en qué cosas ocurren en España a diferencia de otras partes. Y seguramente tampoco contaré en el blog cuál es la situación concreta de ciertas cosas en Suecia porque, evidentemente, al lector que sabe español y lee el blog probablemente eso no le interese.

Por otra parte, como explicaba al principio, mi rutina profesional se centrará en mi subespecialidad, quedando la oftalmología general bastante apartada. A corto plazo eso no significará nada, pero de aquí a unos meses/años, ¿puede que disminuya mi interés en seguir divulgando contenido oftalmológico general? No lo sé.

Tengo todavía muchas más dudas, que a día de hoy ni siquiera puedo imaginar en qué derivarán. ¿Iniciaré un Proyecto Ocularis similar en sueco? ¿Abriré un blog y/o un podcast enfocado en mi nuevo país? No tengo ni idea. De ser así, ¿competirá por mi tiempo libre con el actual proyecto en español?

Hasta pronto …

Esto no es un adiós, pero ahora otras cosas ocuparán mi tiempo. Este cambio de vida supone un importante esfuerzo. No solo por el cambio de país, la cultura, salir de la «zona de confort», un nuevo idioma, etc. Una de las cosas que más me ha costado es dejar a todos mis pacientes que he estado siguiendo durante tantos años. A pesar de todo, estoy convencido que a largo plazo este cambio supone que voy a estar «mejor aprovechado», que voy a poder aportar más a la sociedad con el cambio de trabajo. No a la sociedad española, claro, pero en general podré ayudar a más gente y de mejor forma a partir de ahora.

Además, este cambio es enormemente estimulante a nivel profesional. Estoy mucho más ilusionado con la oftalmología, con mis subespecialidades, y con muchas ganas de hacer cosas (cosas que no podía hacer en España). Así que quiero seguir viviendo la oftalmología, practicándola, ofreciéndosela a mis pacientes, enseñándola en el hospital y divulgándola a través de este proyecto para todo el que quiera. Por lo tanto, aunque al principio me falte tiempo, no me faltan ganas de seguir escribiendo, grabando, contestando preguntas, etc. Un cambio de este estilo te «carga las pilas». Te hace sentir otra vez muy joven, un poco con esa inquietud del adjunto recién acabado (o incluso del residente), aunque con toda la experiencia a la espalda.

Así que, aunque tarde un poco en publicar el siguiente artículo, el Proyecto Ocularis sigue. Con cambios a largo plazo, con algunas incógnitas. Pero con mucha ilusión. Porque actualmente estoy muy ilusionado con mi nuevo proyecto profesional. Y para mí Ocularis va de la mano con ello.

Si has llegado hasta aquí, gracias por leer este artículo un tanto personal (que espero que sea el único en mucho tiempo). Perdón por las molestias, y nos seguimos leyendo.

 

 

 

Comparte el artículo Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Facebook
Facebook
Share on LinkedIn
Linkedin
Email this to someone
email

11 Comments

  1. Ambrosio
    1 noviembre, 2020

    Mucho ánimo y mucho éxito con el cambio, sean las que sean las razones. Espero que la divulgación siga porque siempre me ha resultado interesante a pesar de estar muy lejos de mis conocimientos o mi actividad profesional. Pero si, no es así, lo entenderé perfectamente. Es un cambio importante y, como dices, un esfuerzo importante el que te llega.

    Responder
  2. Marcos
    1 noviembre, 2020

    Que alegría y cuan merecido reconocimiento a un excelente profesional y una gran persona. Ahora que tenemos más tiempo vamos a poder releer todo lo que has escrito. Abrazo de gol desde Argentina.

    Responder
  3. Óscar
    1 noviembre, 2020

    Mucha suerte en tu nueva etapa Rubén, espero que te vaya todo muy bien y esta experiencia te sirva para crecer tanto profesional como personalmente. ¡Un abrazo!

    Responder
  4. Luigi
    2 noviembre, 2020

    ¡Qué sorpresa! Me alegro por ti por lo que significa como estímulo profesional. Aunque últimamente visitaba menos el blog, lo he ido visitando casi desde el principio y he aprendido mucho, no por mi sagacidad sino por tu capacidad docente. Te he conocido también en persona, recorriendo cientos de kilómetros, como paciente yendo de propio a verte a tu consulta y me has parecido un buen profesional y muy humano. Tan solo, espero que sigas manteniendo este blog; si echas la vista atrás, deberías estar orgulloso.

    Como me gustan mucho las lenguas, te animo con el sueco, lengua que parece que exige a un esfuerzo del que seguro estarás a la altura. Ya tu nombre se dice igual en sueco que en español; una pequeña ventaja con la que cuentas. Buen viento.

    Responder
  5. C.Martín
    2 noviembre, 2020

    Muchos años leyéndote sin comentar más que para felicitar algún aniversario bloguero y en esta ocasión para alegrarme de que profesionalmente sigas creciendo. Mucha suerte para esta nueva etapa porque la fuerza y el valor ya lo has demostrado tomando la decisión. Y cuando quieras y puedas, aquí seguiremos leyéndote, oyéndote y aprendiendo.
    Y no te olvides la rebequita que parece que allí refresca 😉

    Responder
  6. UN LECTOR
    3 noviembre, 2020

    Buenas noches:

    Siempre le he leído, pero esta vez, además, comento. Pero no le va a gustar lo que a continuación va. Ud. dice que un médico require “respeto y dignidad”. Lo siento, pero eso es puro y duro clasismo. Un médico, igual que un barrendero o un mendigo, merece respeto sí y educación por parte de su interlocutor, pero dignidad no. Lo siento, pero no. Un médico no es más que un mendigo desde una perspectiva humanista.

    Saludos,

    Responder
    1. Ocularis
      13 noviembre, 2020

      Me temo que está proyectando sus problemas hacia el exterior. Yo no he dicho que un médico requiera más respeto y dignidad que otra persona. Yo no he hecho ninguna comparación, la está haciendo usted intentando atribuirla a lo que yo he dicho. Lo cual obviamente no funciona. Es lo bueno del texto escrito, que es menos subjetivo. Y lo que yo he escrito no contiene ambigüedad. No comparo médicos, barrenderos, mendigos ni nadie. No hay clasismo en mis palabras, solo en sus pensamientos. Dice que una persona no merece dignidad. Lo cual me parece peligroso. Espero sinceramente que no tenga ninguna ocupación de responsabilidad con personas, porque esa forma de pensar sí me parece peligrosa.
      Cuando se trata con una persona, siempre se merece respeto, pero siempre también dignidad. Toda persona se merece un trato digno. Por su condición de persona, y también merece un trato digno las actividades honradas que realiza. Dignidad, respeto, consideración por el trabajo que hace cada uno. Y yo hablo en concreto de la dignidad que merece el buen hacer médico. Sin comparaciones ni clasismos. Los jefes, los proveedores sanitarios que deben crear el marco adecuado para que paciente reciba la mejor atención posible y el médico pueda realizar su labor en las mejores condiciones posibles, actúan maltratando tanto al paciente como al médico.

      Responder
  7. Abel
    7 noviembre, 2020

    Buen viaje y mucha suerte

    Responder
    1. Ocularis
      13 noviembre, 2020

      Muchas gracias Abel

      Responder
  8. Felipe Gordillo
    10 noviembre, 2020

    Mucha suerte en tu nueva andadura, Rubén. Saludos a los dos.

    Responder
    1. Ocularis
      13 noviembre, 2020

      Muchas gracias Felipe

      Responder

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *