El embarazo y los ojos

By | 5 abril, 2009

Posiblemente no sea algo demasiado conocido, pero el proceso de gestación y el parto son capaces de afectar al sistema visual. La mujer embarazada sufre cambios en su cuerpo, debido principalmente a las hormonas y al efecto mecánico del útero que incrementa su tamaño. El parto es un momento particular, en donde concurren circunstancias especiales capaces de afectar a multitud de órganos de nuestro cuerpo. Lógicamente las zonas más afectadas son el canal del parto y las estructuras adyacentes, pero hay otras dos circunstancias que pueden afectar a otros órganos: La pérdida de sangre y el esfuerzo que debe hacer la futura madre para expulsar el feto (se suele llamar prensa abdominal, porque se contraen con fuerza los músculos del abdomen).

El embarazo y los cambios hormonales

Aparte de los cambios en la esfera digestiva (náuseas, vómitos, antojos), la piel, el acúmulo de líquidos en la matriz intersticial, y un largo etcétera, lo cierto es que las hormonas también afectan a los ojos.
Pueden producir una progresión de la miopía. Quizás sea la única causa bien establecida de aumento “primario” de una miopía que no es progresiva.

Me explico: en el artículo que enlazo anteriormente hablo de las miopías primarias (es decir, las que no son consecuencia de otra enfermedad), y decía que hay miopías simples y progresivas. Las simples tienen pocas dioptrías (por poner un límite, menos de 6 dioptrías), y no esperaremos que aumenten a partir de los veintitantos años. Las miopías progresivas tienen más de 6 dioptrías y podemos esperar que aumenten a lo largo de toda la vida, sin que encontremos una causa identificable. Luego están las “miopías secundarias”, que se deben a otra enfermedad. Por ejemplo, la que se debe a una catarata. El paciente se puede miopizar cuando le aparece una catarata, pero en su ojo no se producen los cambios habituales de las miopías primarias (aumento de la curvatura de la córnea, aumento de la longitud del ojo). También podríamos hablar del espasmo de acomodación, que ni siquiera es miopía, aunque lo parece. Pues bien, una mujer con miopía simple, que en principio no le va a progresar ya (por lo menos hasta que llegue a la edad de tener cataratas), al quedarse embarazada puede experimentar una progresión de la miopía. Por supuesto, una mujer con miopía progresiva también puede sufrir esta progresión.
Se debe a los cambios hormonales, que estimulan una pequeña “remodelación”, un cambio en las proporciones del ojo, remedando los que se producen en las miopías primarias. Es fácil de entender si tenemos en cuenta que la miopía aparece o progresa principalmente durante el crecimiento (adolescencia, pubertad), por el efecto trófico (de crecimiento) de las hormonas. En todo el cambio hormonal de la mujer embarazada aparecen también ciertos efectos tróficos, que implican cambios anatómicos, aumentos de tamaño o de proporción. Si bien el que crece realmente es el feto, la futura madre también puede notar sutiles cambios.
La miopía que acontece durante el embarazo puede retroceder en las semanas o meses posteriores al parto, y quedarse la paciente con la misma miopía que antes. O bien quedarse como algo estable, y ser un aumento permanente. También hay que tener en cuenta que es sólo una posibilidad, no todas las embarazadas miopes van a sufrir una progresión. En cualquier caso, cuando una gestante quiere graduarse, muchas veces le aconsejamos que aguante con sus gafas hasta después de dar a luz, porque la graduación puede no ser estable en ese momento, y posiblemente haya que volver a cambiar los cristales poco tiempo después. De la misma manera, es habitual que cuando una mujer en edad fértil va al oftalmólogo para valorar cirugía refractiva (operarse la miopía), éste le pregunte si piensa quedarse embarazada próximamente. En caso afirmativo es aconsejable retrasar la cirugía para después. Y en cualquier caso, hay que informar de que tras la operación la miopía puede volver a aparecer debido al embarazo.

Aparte de la miopía, los cambios hormonales también son capaces de producir, aunque raramente, una coroidopatía serosa central. Explicábamos en el artículo que es una enfermedad de retina habitualmente autolimitada, que no suele necesitar tratamiento.

En casos complicados de embarazo, como la preeclampsia o la eclampsia, encontramos alteraciones más severas en la retina: hemorragias, despredimientos serosos de retina, etc.

El parto

Decíamos que en el parto concurrían dos circunstancias: pérdida de sangre y la necesidad de hacer prensa abodminal (contracciones intensas de los músculos del abdomen). La pérdida excesiva de sangre puede hacer que baje la tensión a niveles peligrosos, que puede acabar en pequeños “infartos”, zonas donde no llega bien el riego sanguíneo y se produce muerte de tejido. Concretamente, en el ojo pueden producirse en la retina y el nervio óptico. Pero la verdad es que son complicaciones extremadamente raras.

Lo que sí que debemos prestar más atención es a la prensa abdominal. En otro artículo ya explicamos que este tipo de esfuerzos constituyen una maniobra de Valsalva, en donde se aumenta la presión de los tejidos del abdomen y del tórax, y esa presión se tranmite por los vasos sanguíneos hasta el ojo. Normalmente un ojo sano aguanta bien estos aumentos transitorios de tensión. Pero existen algunas retinas de riesgo, en las que hay lesiones que pueden desembocar en desprendimiento de retina. Nuevamente, son los miopes los que hay que vigilar más estrechamente, aunque las personas que han sufrido ya desprendimiento, aun sin ser miopes, también deberíamos vigilarlas de cerca. ¿Qué hacemos en estos casos?. Antes del parto, exploramos la retina buscando las lesiones predisponentes al desprendimiento. Y las tratamos con láser. Así minimizamos el riesgo durante el parto.

En algunas circunstancias el oftalmólogo ha decidido desaconsejar el parto vaginal y proponer una cesárea, en retinas de alto riesgo, que cree que aun con un tratamiento láser previo, el riesgo de desprendimiento es alto. En estos casos, la solución es compleja: por una parte está el riesgo del ojo, que es difícil de establecer objetivamente, con las consecuencias de una cesárea innecesaria por parte del ginecólogo (cuyas complicaciones tampoco se pueden establecer objetivamente). La evidencia científica no aporta datos definitivos a favor o en contra de estas decisiones.

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13 thoughts on “El embarazo y los ojos

  1. Joaquim

    No tenía ni idea. Y me ha servido para recuperar una entrada que se me pasó en agosto pasado.

    Salu2

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  2. Nagore

    Buenas,
    Me quedan algunas dudas en el tintero. Por ejemplo, a parte de la propia aparición de esta miopia del embarazo, me parece más sorprendente aún que se corrija por sí misma, que desaparezca, no sé de cuántas diotrias máximo estamos hablando, me gustaria que concretases un poco más que es lo que sucede.
    También me llamaba la atención cuando oia hablar de la posible descalcificación que le puede ocurrir a una embarezada si no esta bien alimentada, es como si las necesidades de formación del bebé estuvieran por encima de las de la madre, claro que las consecuencias de falta de calcio para uno y otra no serían las mismas. Y echándole imaginación al asunto,más que otra cosa, me preguntaba si podría pasar algo parecido a esa descalcificación con los pigmentos que se acumulan en el fondo del ojo creo, y sólo ahí, y que no los podemos sintetizar, me parece, es así? Supongo que será una cantidad muy pequeña de pigmentos, pero ya deben pasar de la madre al bebé durante la gestación?
    Un saludo.

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  3. Ocularis

    Hola Nagore:

    Me temo que no puedo concretar mucho, hay mucha variabilidad para poder generalizar aquí. Por otra parte, no es buena idea asimilar la progresión de la miopía con la descalcificación. No se trata de una pérdida de pigmento, es un cambio en las cubiertas del ojo, principalmente en la curvatura corneal.

    Un saludo.

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  4. Nagore

    Hola,
    En el comentario anterior había hecho, por una parte, unas preguntas sobre la miopia en el embarazo, que has contestado, pero luego hice otras sobre los pigmentos, que nada tenían que ver con las primeras. En ningún momento he “asimilado” la progresión de la miopia con la descalcificación durante el embarazo, que era sólo un ejemplo. Creo que los pigmentos a los que me referia se llaman luteina y zeoxantina, y te preguntaba si podrían pasar de los que acumula la propia madre al hijo, caso que la madre no los incorpore suficientemente en su dieta. Era una suposión simplemente. No sé precisamente cuáles son las necesidades que tenemos de estas sustancias, en un adulto, en una embarazada o en el feto.
    Un saludo.

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  5. Ocularis

    Hay que tener cuidado en el terreno de los pigmentos oculares, no nos dejemos llevar por las conclusiones a las que nos quieren llevar ciertas farmacéuticas con un interés marcadamente comercial.
    Está claro que la descalcificación es un factor fundamental en la aparición de la osteoporosis. Sin embargo, no está nada claro el papel que juegan los pigmentos retinianos en las enfermedades maculares. Nos quieren hacer pensar que una pérdida de esos pigmentos producen la enfermedad, para que así tomemos los aportes vitamínicos que venden. Y el caso es que no han demostrado beneficio. Es perfectamente plausible suponer que lo que sucede es una muerte celular progresiva. Y ese hecho implica que baje el pigmento en la retina. Pero esa pérdida de pigmento es consecuencia de la enfermedad, no su causa.
    Un saludo.

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  6. victor

    hola ocularis

    a las mujeres que tienen desprendiemiento de vitreo posterior severo se les recomienda parto por cesarea??

    Saludos

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  7. Ocularis

    Las recomendaciones concretas deben individualizarse y realizarse en la consulta médica.
    Un saludo.

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  8. Cris

    Enhorabuena por el blog, ante todo.
    Soy matrona y me gustaría saber, a raíz de esto, si las miopías magnas operadas por láser (o la implantación de lentes intraoculares) también están expuestas a estos riesgos durante el embarazo y parto.
    Un saludo :)

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  9. Curioso

    Cito algo sobre el artículo que me ha llamado la atención y, con ello, creado algunas dudas.

    En otro artículo ya explicamos que este tipo de esfuerzos constituyen una maniobra de Valsalva, en donde se aumenta la presión de los tejidos del abdomen y del tórax, y esa presión se tranmite por los vasos sanguíneos hasta el ojo. Normalmente un ojo sano aguanta bien estos aumentos transitorios de tensión. Pero existen algunas retinas de riesgo, en las que hay lesiones que pueden desembocar en desprendimiento de retina.

    Si no he entendido mal tras leer el ‘otro artículo’ que mencionas, la maniobra de Valsalva consiste en aumentar la presión intraabdominal. Esto se consigue básicamente mediante la respiración, y aunque normalmente se hace de manera inconsciente, también es algo que se puede aprender a hacer, pues es de hecho práctica habitual de buceadores, practicantes de artes marciales, etc.

    En el otro artículo también mencionas que esto es causa de derrames en el ojo. Sin embargo, tras su lectura creí que era algo que solo afectaba a la parte anterior y externa del ojo. Sin embargo, aqui mencionas que también puede desprender la retina si ésta está predispuesta. (ej: miopía alta).

    Partiendo de que todo lo anterior sea correcto: ¿Es por tanto la maniobra de Mansalva un factor que desprende la retina, como lo es por ejemplo la tracción vítrea?, si es así, ¿de qué manera lo hace?

    Gracias de antemano.

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    1. Ocularis Post author

      No es un factor totalmente separado de la tracción vítrea. Las maniobras de Valsalva aumentan la presión en las venas del cuello y la cabeza. Los tejidos blandos de la órbita (la cuenca del ojo) son sensibles a los cambios de presión de las venas que drenan su sangre. Cambios más o menos bruscos en la presión que rodea al ojo pueden comprimir y descomprimir la esclera, haciendo varias su forma y volumen. Si una zona de la retina está anclada al vítreo y a la vez a la coroides y la esclera, si movilizamos la esclera desde el exterior también podría ser un factor para que aparezca una rotura.

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