El color (I)

Tenía pensado escribir una entrada sobre el color desde que leí este artículo de Malaciencia (blog que siempre recomiendo). Las explicaciones que podamos encontrar sobre el tema de los colores siempre están contempladas desde el punto de vista de la física óptica. Pero resulta que nuestro sistema visual es bastante más complejo de lo que pueda parecer a primera vista.

¿Qué es el color  (definición habitual)?

Parece una pregunta de perogrullo, pero aquí está la raíz de la cuestión. Antes de que yo os cuente cómo puede ver el tema un oftalmólogo, os aconsejo leer algún artículo sobre el color desde el punto de vista de la física, ingeniería o tecnología. Por ejemplo, el que mencionaba antes de Malaciencia o este otro de Microsiervos. Parten de la base de que un color concreto corresponde a una determinada frecuencia del espectro visible. Es decir, se trata de una onda luminosa característica; lo que definiría al color es la longitud de onda (o la frecuencia, que es su inversa) de la luz. En base a esa luz monocromática (es decir, con una sóla longitud de onda) que llega al ojo, nuestros conos “dividen” los componentes de la luz en los tres colores fundamentales que los conos pueden detectar. Sobre los conos ya hemos hablado anteriormente.

Pongamos un ejemplo: llegan a la retina rayos luminosos de 575 nanometros, que corresponde al amarillo. Tenemos tres tipos de conos: los que se estimulan en torno (pero no exclusivamente) al espectro rojo, al azul y al verde. Esta luz amarilla estimula principalmente a los conos rojos y a los verdes. En función de cuánta “cantidad” de rojo y verde tengamos, el cerebro se hace una idea del amarillo. El cerebro “inventa” o “simula” el color que nos llega a la retina en función de cómo los descomponemos en los tres colores que podemos detectar (nuestros colores primarios: rojo, verde y azul).

De ahí que en los artículos nos expliquen que podemos “engañar” al ojo o a nuestro cerebro, ofreciendo directamente cantidades determinadas de los colores primarios para crear los diferentes colores. E incluso podamos crear colores “artificiales”, estimulando los colores primarios de forma que una luz monocromática no podría (es decir, un rayo con una sola longitud de onda nunca podría descomponerse de esa forma, estimular así a nuestros conos). Así afirman que el color café, el rosa y el magenta, son artificiales, no existen realmente y son fruto de engañar al sistema visual.

Como teoría está bien, nos sirve para entender las bases físicas del color, además con un esquema muy sencillo. Si colocamos la luz monocromática de forma ordenada por longitud de onda, obtenemos ni más ni menos que el arco iris.

A eso lo llaman colores naturales, y como ni el rosa, ni el magenta están representados, serían esos colores artificiales que engañan a nuestro ojo. A estas alturas ya nos debería sonar algo raro, porque el magente vale, puede parecernos artificial, pero el rosa y el café están en la naturaleza, y los podemos ver sin aparatos especiales.

Ya digo, como teoría está bien, pero es falsa. Y ya es hora que los biólogos y médicos les digamos a los físicos e ingenieros cuatro cositas sobre el color   🙂

¿Qué es el color (realmente)?

Si acudimos a su definición del diccionario, encontramos 12 significados, de los cuales sólo 2 nos interesan en este momento. Como primera acepción, el color es: “Sensación producida por los rayos luminosos que impresionan los órganos visuales y que depende de la longitud de onda”. La octava acepción es: “Propiedad de la luz transmitida, reflejada o emitida por un objeto, que depende de su longitud de onda”. De forma habitual se olvida la primera definición y nos quedamos con la octava. Quieren definir el color por su longitud de onda, siendo una propiedad física de la luz. Pero antes que eso, el color ha sido y sigue siendo una sensación visual. Y sí, depende principalmente de la longitud de onda, pero también de otras cosas:

  • Los colores que hay al lado. Suponer que la retina son receptores de luz aislados que envían por separado la información visual, es un error. Por ejemplo, el color amarillo se “elabora” en la retina, y al cerebro llega también el amarillo. Así que aunque en la retina hay tres colores primarios, en el cerebro hay cuatro. Pero además, la definición del color viene matizado por el contraste con los colores que hay al lado. Eso origina curiosos efectos visuales. Y es así, no es que estemos engañando al ojo. Nuestro sistema visual no tiene como función ser un analizador objetivo de longitudes de onda: intenta crear imágenes contrastadas y con un sentido que nos ayude a nuestra supervivencia y adaptación. Por lo tanto, un color con la misma longitud de onda dentro del espectro de los rojos, tenderá más al granate al lado de amarillos y verdes claros, y lo veremos más hacia el bermellón al lado del marrón oscuro y el negro. ¿Nos engaña el ojo?. No, la imagen que vemos es real, porque el color es la sensación producida, no la longitud de onda de la luz. De tal forma es capaz de “resaltar” los colores para verlos mejor, optimizando la imagen.
  • De nuestra cultura y aprendizaje. Seguro que muchos pensáis que la percepción de colores es algo innato, universal y similar para todos los seres humanos. Y no es así, desarrollamos en mayor o menor medida la capacidad de discernir y discriminar colores. Así, para un pueblo primitivo acostumbrado a vivir en la selva, esas personas distinguirán más tonos de verde que cualquiera de nosotros.

Entonces, ¿podemos hablar de color artificial?. Sí, pero no es lo que decíamos antes. Un color artificial es el producido por una prótesis visual con electrodos colocados directamente en el cerebro. Ahí los rayos luminosos no llegan al ojo para transmitirse la sensación cromática al cerebro. Descargas eléctricas directamente sobre el cerebro producen la sensación de color, sin que haga falta ni estímulo visual real ni ojo. Pero cualquier sensación producida por rayos de luz reales que llegan a un ojo real, se tratará de un color real, y no estaremos engañando a nuestro ojo.

Y es que el esquema del espectro cromático visible (el arco iris desde el violeta hasta el rojo que veíamos antes) está bien para entender la física óptica, pero nuestro mundo no son rayos monocromáticos aislados. No nos llegan rayos luminosos de una sola longitud de onda. Por lo tanto, el que un color no esté en ese espectro cromático del arco iris no significa que no exista en la naturaleza, ni que sea un color artificial. Recordemos la definición: “sensación producida por los rayos luminosos ….”. No habla de un rayo aislado con una longitud de onda concreta. Y de hecho, que nos lleguen longitudes de onda aisladas es raro. Así, ese esquema en el que llega un un solo rayo con una sola longitud de onda, y el ojo lo interpreta en función de los componentes de rojo, verde y azul está bien desde el punto de vista didáctico, pero no es real. En una imagen habitual los colores se componen de diferentes rayos de luz con diferentes longitudes de onda. Y con toda esa mezcla, contando con el contraste con los colores vecinos, y teniendo en cuenta nuestro aprendizaje y mejoria, creamos la sensación cromática. Así entendemos lo que por otra parte es evidente: colores como el rosa o el café no están en el espectro luminoso monocromático, pero son colores muy naturales. De hecho, no hay mucha diferencia desde el punto de vista biológico entre una luz monocromática y una compuesta (como el rosa o el café): para el ojo se trata de combinaciones de rojo, verde y azul.

Más complicado todavía: cuando puntos del espacio que nos mandan colores diferentes están demasiado juntos para interpretarlos separadamente, el color resultante es una mezcla, no existe cuando miramos al objeto más de cerca. Dicho en otras palabra: el color de un objeto depende, además de la iluminación, de la distancia a la que se encuentre. Imaginémoslo con un ejemplo fácil. El rostro de un hombre con una barba incipiente. Visto de lejos, el mentón y la mandíbula pierden el color habitual de la piel para virar hacia el azul grisáceo. Si nos acercamos con detenimiento a esa barba que está saliendo, vemos el color carne habitual de la piel con los puntos negros de los pelos. Pero no hay azul y gris por ningún sitio. ¿Eso significa que el color gris azulado de antes era falso, una ilusión óptica, y los colores auténticos son el carne y el negro?. En absoluto, el color visto de lejos es tan real y válido como el que vemos de cerca.
Algo parecido pasa con algunos colores de iris, que como ya explicamos hace tiempo, depende de la distancia con que observemos, el color varía.

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6 thoughts on “El color (I)

  1. Responder
    Tulipán - 8 Mayo, 2009

    La longitud de onda es la distancia entre dos valles consecutivos y la inversa de la frecuencia, el periodo, es el tiempo.

    Si bien son términos estrechamente relacionados, no deben confundirse, pues para una misma frecuencia la longitud de onda varía en función del medio por el que se propaga la onda.

  2. Responder
    Ocularis - 9 Mayo, 2009

    Dado que el medio de propagación casi siempre es el aire, no hay cambios en esa variable por lo que frecuencia y longitud de onda son magnitudes inversas: es correcto realizar esa asimilación. De hecho, el cambio observable al cambiar de medio (por ejemplo, al sumergirnos en el agua) produce un viraje cromático totalmente despreciable en términos biológicos.
    Un saludo.

  3. Responder
    Iván - 12 Mayo, 2009

    Le felicito por su blog, es accesible, riguroso y sobre todo: ¡muy generoso por su parte! Casi sin querer me he leído diez artículos que no tenían nada que ver con el tema que me ha traído aquí. Supongo que hace falta dedicación y cariño para conseguir algo así. De verdad, da gusto.

    Bueno, como le decía, me ha traído hasta aquí el tema del color. Tengo entre manos otro proyecto que se va complicando más cada vez acerca del color desde su dimensión psicológica y más concretamente, del lenguaje. Al leerle, se me ha ocurrido pedirle ayuda. Me gustaría saber si podría consultarlo o discutir algunas cosas acerca de este tema ya que el lado orgánico neurológico se escapa a mi control. Sería para mí una gran ayuda y si puedo, intentaré aportar algo a cambio.

    Le vuelvo a felicitar, un placer.

  4. Responder
    Ocularis - 14 Mayo, 2009

    Gracias por tu valoración, Iván. No tengo ningún problema para colaborar en tu proyecto. Tienes mi correo electrónico en el blog (marco derecho).
    Un saludo.

  5. Responder

    […] No soy pirata Explicación de cómo quieren recortar nuestros derechos « El color (I) […]

  6. Responder

    […] la visión del color le hemos dedicado dos artículos (el primero y el segundo). Además, hemos tocado también el tema siempre que hemos hablado de los conos, que […]

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