Érase una vez el sistema visual: 5 – El movimiento vertical

Seguimos con el relato corto. Aquí tienes los capítulos anteriores:

El movimiento vertical

Ray le costaba asimilar toda la información nueva. Cada pedazo pequeño de ese gran puzzle lo entendía por separado, pero relacionarlo todo a la vez, verlo como un todo, era todavía difícil.

Den se percató de tanta sobrecarga informativa, y en vez de ir directamente a las mesas donde estaban los analistas del movimiento vertical, hizo que la estudiante le siguiera hacia una mesa apartada que ahora estaba sin utilizar. Se sentaron y el tutor sacó del bolsillo un pequeño bloc de notas.

  • ¿Qué te parece una pequeña pausa para repasar?
  • Estaría muy bien, la verdad. Me está resultando más interesante de lo que esperaba. Se trata de movimientos complejos pero lógicos, todo encaja de forma armoniosa. En cierta manera es hasta fascinante. Pero también es difícil. La parte del movimiento horizontal la he seguido a duras penas. Y si como has dicho antes, es lo fácil, me temo que cuando el analista me explique lo que hace para la parte vertical me voy a perder.
  • Bueno, no te preocupes por eso. Es el primer día, no tienen que entenderlo todo desde el principio. Además, vamos a recordar lo básico y ya verás como todo resulta más sencillo – Den abrió el bloc en una página en blanco y sacó un lapicero. Luego, le preguntó a su estudiante -. Veamos, ¿cuántos músculos hay para mover el ojo?
  • Seis. Cuatro músculos rectos y dos oblicuos.
  • Bien – Den comenzó a dibujar un círculo que iba a representar el ojo -. Vamos a centrarnos en los músculos rectos. ¿Dónde están?.
  • Se insertan en la parte delantera del ojo, cerca de la córnea. Y se dirigen hacia atrás, al fondo de la órbita.
  • Muy bien – el tutor estaba dibujando una bandas que representaban los músculos rectos, como cuerdas que iban a mover una esfera -. ¿Y qué acción realizan?.
  • Hacen girar el ojo hacia la dirección donde están insertados. El músculo que está en la parte más interna, la cercana a la nariz, es el recto medio. Hace girar el ojo hacia esta parte interna, hacia la nariz. Sería la aducción. El recto que está en la posición opuesta, en la parte lateral, cerca del hueso temporal, es el recto lateral. Y hace girar el ojo hacia allí, hacia la parte externa. Sería una abducción.
  • Así es – Mientras Ray hablaba, Den había dibujado el recto medio en una vista de perfil del globo ocular. Como si de una cuerda se tratara, cuando “tirabas” del músculo desde atrás, se hacía evidente que el ojo giraba hacia la dirección donde estaba el músculo.  Y con el dibujo quedaba muy claro -. De esta manera las acciones de estos dos rectos horizontales, el medio y el lateral, son simples. Salvo el caso concreto de que el ojo no esté mirando de frente (en cuyo caso también colaboran en el movimiento vertical de forma sutil), no hay más acción muscular que la que has descrito. Además estos músculos son opuestos o antagonistas. La acción de uno es la contraria de la acción del otro. Ahora vamos a ponernos en la situación de un recto vertical, por ejemplo el recto superior – Den se pasó a otra página y dibujó de nuevo un ojo, pero esta vez no de perfil sino desde arriba. Entonces dibujó una banda oscura que iba desde el ojo hacia atrás – Esto sería el músculo recto superior, visto desde arriba. ¿Qué pasa cuando se contrae?

  • Pues en principio haría lo mismo: llevar el ojo hacia arriba. Sería un músculo elevador.
  • Sí, así sería tal como lo hemos dibujado. Y al recto inferior le pasaría lo mismo. La situación anatómica sería similar, pero como se inserta en la parte inferior del ojo, lo haría girar hacia abajo, siendo un músculo depresor. Para los rectos verticales (superior e inferior), estas acciones serían igual de simples que para los rectos horizontales que hemos descrito antes. Sin embargo, no es así, debido a que los rectos verticales realmente no están así – Entonces Den sacó la goma y borró el trayecto del músculo. La órbita, la cavidad ósea en la que se aloja el ojo y el resto de tejidos, tiene una forma peculiar, a modo de embudo o de pirámide, y el vértice de esta pirámide, que es donde se insertan los músculos rectos, no está exactamente detrás del ojo. Con respecto al ojo, el vértice está desplazado hacia el interior, hacia la zona nasal – el tutor dibujó en el papel unas líneas que representaban las paredes de la órbita -. Esta sería la anatomía real, aunque no supone ningún cambio para los rectos horizontales. Sin embargo, mira qué pasa cuando dibujo el recto superior siguiendo el esquema de la órbita – los trazos que estaba dibujando llevaban el origen del movimiento hacia atrás, pero también hacia la parte nasal. Cuando completó el boceto, se lo mostró a Ray. Ella lo miró unos instantes, deduciendo lo que implicaba en la acción del músculo.

  • Así el recto superior tiene un efecto algo diferente – dedujo la estudiante -. Sigue llevando el ojo hacia arriba, claro, por lo que es elevador. Pero tira de él un poco hacia el interior. Es también aductor. No tanto como el recto medio, pero también.
  • Así es – afirmó Den -. Y tiene una tercera acción, más difícil de entender. ¿Crees que puedes deducirla?.

  • Veamos … el ojo solo puede girar porque está sujeto por unos sistemas de ligamentos, no se puede desplazar. El giro solo puede ser en tres ejes del espacio. Ya hemos descrito los movimientos en dos ejes: elevación en un eje, y aducción en el otro. Sólo que da el eje de las ciclorrotaciones. Si el recto superior está insertado arriba, en el sector de las 12 horas si fuera un reloj, dirige la fuerza hacia el vértice de la órbita, que está más abajo y hacia la parte interior. Entonces el sector de las 12 horas se desplaza hacia abajo pero por la zona interna. Eso sería … – se tomó unos segundos para recordarlo – una inciclotorsión. Sí, inciclotorsión es cuando el eje de las 12 gira al interior.
  • Muy bien – Den estaba muy satisfecho. Ningún estudiante había entendido hasta ese punto el movimiento vertical el primer día. Y mucho menos lo había deducido por sí mismo.
  • Entonces … el recto superior es sobre todo elevador, pero también es aductor e inciclotorsor. Qué extraño, ¿no?
  • Y sin embargo es así. ¿Podrías deducir qué hace el recto inferior?
  • Bueno, tendrá que ser algo parecido. A ver … ¿puedo? – pidió Ray señalando el bloc y el lápiz.
  • Por favor – respondió su tutor.

Ray dibujó el ojo y la órbita, pero mirando desde la parte de abajo. Se dio cuenta que en cierta medida era la misma situación que en el dibujo de antes del recto superior.

  • El recto inferior es depresor, eso es fácil. O sea, hace el efecto contrario que el recto superior en cuanto a que uno baja el ojo y el otro lo sube.

  • Como está igualmente insertado en el vértice de la órbita – continuó Ray -, que está en la parte nasal, también es aductor. Lo que significa que en cuanto a la acción horizontal, ambos hacen lo mismo, son aductores.

  • Ahora – siguió deduciendo la estudiante – viene la ciclotorsión, que esta es más difícil de visualizar – la joven estudiante frunció el ceño mientras miraba el dibujo, intentando imaginarse en tres dimensiones el movimiento del ojo -. El recto inferior se inserta abajo, a las 6 horas. Luego se dirige hacia el vértice orbitario, que está más arriba y hacia la zona nasal. Es decir, que la zona inferior rota hacia arriba por la parte interna. Entonces, si el punto de las 6h va hacia adentro, el de las 12 horas va hacia afuera. ¡Es exciclotorsor!
  • Brillante – sonrió Den.
  • No, es complejo – respondió Ray -. Los dos rectos verticales tienen tres acciones cada uno, en algunos casos son opuestas y en otros hacen los mismo.
  • Bueno, es un rompecabezas con más piezas, pero al final todo encajará, no te preocupes. ¿Qué pasa entonces si por ejemplo queremos mover los ojos hacia arriba o hacia abajo?
  • Bueno, si queremos mover el ojo hacia arriba, tendrá que contraerse el recto superior.
  • De acuerdo, el ojo sube, ese músculo también es aductor. Así que simultáneamente el ojo también se girará algo hacia adentro. ¿Cómo lo resolveríamos?
  • Bueno, habría que compensarlo con un movimiento contrario. Un movimiento hacia afuera, una abducción. Entonces, tendría que trabajar el recto lateral, ¿no?.
  • Esa sería una posible solución, sí. Pero solo en teoría. En la práctica complicaría mucho las cosas. Recuerdas que el movimiento lo separamos siempre en componente horizontal y componente vertical. Así tenemos dos grupos separados. Lo ideal es que interactúen poco los músculos horizontales con los verticales, para que ambos sistemas trabajen de forma independiente, con mínimas correcciones. Es lo que has podido ver antes en la mesa del movimiento horizontal. Hacen los cálculos de forma independiente, y luego realizan pequeños ajustes. Si  al iniciar un movimiento hacia arriba trastocamos mucho el movimiento horizontal, los cálculos serían mucho más complejos. Habría que invertir mucho tiempo en coordinar ambos movimientos, y no podríamos elaborar movimientos sacádicos rápidos.
  • Pero no habría otra solución.
  • No, con los cuatro músculos rectos no habría otra manera.
  • Claro … los músculos oblicuos.
  • Así es. Hasta ahora nos habíamos centrado en los cuatro músculos rectos. Pero quedan dos más, y ahora es el momento de tenerlos en cuenta. Pero primero, tenemos que ver su anatomía – Den volvió a coger el bloc y el lapicero. Pasó la página y comenzó a dibujar el ojo y las paredes de la órbita -. La característica de los músculos rectos es que siguen un trayecto más o menos recto desde el ojo hacia atrás. Aunque como hemos visto para los verticales (superior e inferior) no es exactamente así. Por el contrario, para los músculos oblicuos, su característica principal es que tienen un trayecto oblicuo. Se insertan en la parte externa o temporal del ojo, y al contraerse “tiran del ojo” hacia la parte interna o nasal. Además, al contrario que los rectos, los oblicuos no se insertan cerca de la córnea, sino en la parte posterior del ojo. Con lo cual, al movilizar la parte posterior, mueven la parte anterior justo al contrario.
  • Suena un poco complicado.
  • Solo al principio. Piensa en los músculos rectos como las riendas de un caballo. En la dirección hacia donde tiras ahí se mueve el ojo. Sin embargo, para los músculos oblicuos, piensa en el timón de un barco. El timón simple, la palanca que manejas en la parte de atrás del barco, funciona de la manera siguiente: al mover la palanca hacia la derecha, la parte de atrás del barco se desplaza a la derecha. Por lo tanto la parte de adelante gira a la izquierda.
  • Un oblicuo actúa entonces como un timón, ¿no?. Moviliza la parte posterior de la esfera del ojo, por lo que el giro de la córnea (que es lo que dirige la mirada) será justo el contrario.
  • Efectivamente – Den se puso a dibujar -. Vamos a comenzar con el oblicuo inferior. Está en la parte de abajo, cerca del recto inferior. Sin embargo su trayecto es diferente. En el ojo, se inserta en la parte posterior y en la parte externa. De hecho la inserción queda por debajo del recto lateral – El tutor iba dibujando una banda oscura que representaba el músculo sobre el ojo, según lo iba describiendo -. Ahora viene lo interesante. En vez de dirigirse hacia atrás en la órbita, como los cuatro músculos rectos, se dirige hacia adelante. Desde la parte posterior y externa, el músculo se dirige hacia la parte anterior e interna, pero por debajo del ojo. Y acaba insertándose en la pared interior de la órbita, muy cerca la la base de la pirámide.
  • Cuesta imaginar las acciones musculares.
  • Pues entonces ve poco a poco, dividiendo el movimiento en los tres ejes.

  • El movimiento más claro es el de ciclorrotación. Tal como se ve en el dibujo, me recuerda como la cuerda de una peonza. El músculo abraza el ojo desde la parte externa y por debajo. Cuando “tira”, rota el ojo haciendo que la parte externa se dirija hacia abajo. Por lo tanto, el eje de las 12h se dirije hacia el exterior. Eso sería una exciclotorsión.
  • Muy bien. El oblicuo inferior es el principal músculo exciclotorsor. ¿Y qué más?

  • A ver … – Ray nuevamente se concentró en el dibujo, imaginando el movimiento tridimensional -, el músculo tracciona de la parte posterior del ojo hacia abajo. Por lo que la córnea sube. Es elevador. Qué raro, aunque esté en la zona de abajo, es un músculo elevador – ella miró a su tutor, no muy segura de la respuesta.
  • Así es, es un músculo elevador.

  • Fantástico – Ray, animada, siguió deduciendo -. Además, estamos tirando de la parte externa y la acercamos hacia el interior. Si llevamos la parte de atrás del ojo hacia el interior, la parte delantera se va hacia afuera. Eso quiere decir que es abductor.
  • Estupendo. Ya tienes las tres acciones del oblicuo inferior. Por lo tanto, el último músculo que nos queda, el oblicuo superior, lo vas a deducir en seguida porque es muy parecido.
  • No, porque el oblicuo superior se inserta en la parte de atrás de la órbita, no adelante.
  • Eso es cierto, pero a efectos prácticos no lo vamos a tener en cuenta. Efectivamente el origen del oblicuo superior es el vértice de la órbita, junto con los músculos rectos. Pero no se dirige hacia el ojo, sino a una estructura junto al hueso llamada tróclea. Es una polea sobre la que gira y se apoya el tendón de este músculo. Y esta polea está en una zona similar a donde se origina el oblicuo inferior, pero más arriba: en la pared interna de la órbita, en la zona más anterior. Ahí el tendón cambia de dirección y entonces sí se dirige al ojo. Cuando el músculo se contrae, el ojo se ve traccionado, pero no hacia el origen del músculo, sino hacia la polea. Esta tróclea hace como “inserción funcional”. Y está colocada , como si fuera un espejo, en el mismo sitio que el origen del oblicuo inferior, pero arriba.
  • Vaya, no me había percatado de tanta simetría.
  • Así, es, funcionamos con pares de músculos simétricos. El recto lateral es el opuesto y anatómicamente simétrico al recto medio. El recto inferior es simétrico y enfrentado al recto superior. Pues con los oblicuos pasa lo mismo. En lo que importa, en la dirección de las fuerzas, el oblicuo superior y el inferior son simétricos. Ambos se insertan en la parte posterior del ojo. Ambos en la parte externa o lateral. Y ambos se dirigen hacia la parte interna y anterior. Lo único que cambia es que el inferior está abajo y el superior está arriba.
  • Entonces la acción del oblicuo superior será, con respecto al oblicuo inferior, similar en algunos casos, y opuesta en otros. A ver … tracciona de la parte posterior del ojo hacia arriba, por lo que la córnea baja. Es depresor.
  • Sí, en ese sentido los oblicuos son antagonistas entre sí.
  • Lleva la parte temporal del ojo hacia arriba, así que el eje de las 12 horas gira hacia el interior. Es inciclotorsor.
  • En esto también son antagonistas.
  • Y la parte posterior externa la acerca hacia la parte interna. Así que la parte anterior va hacia afuera. Es abductor.
  • Sin embargo aquí oblicuo superior y oblicuo inferior hacen la misma tarea.

Aquí, un Den sonriente hizo una pausa para que Ray absorbiera toda la información. En el bloc apuntó todas las acciones musculares que había ido deduciendo Ray. Ella se echó un poco hacia atrás en la silla.

  • Vale – siguió preguntando la estudiante tras unos instantes -. Tenemos que tanto los rectos verticales como los oblicuos tienen cada uno tres acciones. Y que cuando queremos subir o bajar el ojo, los rectos verticales nos descontrolan el ojo. ¿Como encaja todo? Porque ahora me parece todo muy caótico.
  • Pues estás a punto de ver la magia en todo esto. Ya has deducido lo más difícil. Ahora solo hay que unir los puntos. Mira, te he apuntado todas las acciones de los músculos, que has ido razonando tú sola. Decíamos que teníamos que subir el ojo hacia arriba. ¿Qué músculos vamos a utilizar?
  • El recto superior, será el principal músculo elevador.
  • Vale, ¿pero hay alguno más?
  • Pues … – Ray miró la lista de músculos y acciones del papel – el oblicuo inferior.
  • Pues vamos a suponer, como de hecho pasa realmente, que además del recto superior, para elevar el ojo contraemos simultáneamente el oblicuo inferior. Es también un músculo elevador. ¿Qué pasará entonces?
  • No sé exactamente a qué te refieres.
  • Cuando pensábamos que sólo actuaba el recto superior, además de elevar el ojo, había algunos movimientos extras que nos venían mal.
  • Cierto – Ray se fijaba en el papel para describir rápidamente lo que hacía cada músculo -, el ojo hacía una abducción y una inciclotorsión, y eso no queríamos.
  • Ahora fíjate lo que hace el oblicuo inferior. Si consideramos que se contraen a la vez, ¿qué va a ocurrir con el ojo?
  • Pues solo hay que fijarse en las acciones que has apuntado. El oblicuo inferior es elevador, con lo que colabora a subir el ojo. Hasta aquí sin problemas. Luego es exciclotorsor. Aham … y el recto superior es inciclotorsor. Acciones opuestas. Posiblemente se cancelen, ¿no?. Y a ver … el oblicuo inferior es abductor, y el recto superior es aductor. También acciones opuestas – a Ray se le iba iluminando la cara según hablaba – ¡Vaya! ¡Se contrarrestan entre sí todas las acciones menos la elevacion!.
  • Por lo que … – comenzó a replicar Den, pero se vio interrumpido por su estudiante.
  • ¡A ver qué pasa con la depresión!. Se contraen el recto inferior, claro, pero también el oblicuo superior – Ray no se había percatado de lo que había comenzado a decir su tutor, y seguía vertiginosamente su propios pensamientos. Estaba excitada. Con los dedos, seguía y acompañaba las acciones musculares apuntadas en el papel, como apoyo de sus deducciones -. El recto inferior además es exciclotorsor y aductor. El recto superior es inciclotorsor y abductor. ¡Pasa lo mismo!. Para subir o bajar el ojo se contraen parejas de músculos, un recto y un oblicuo. Y así salen movimientos puros, porque el resto se cancela entre sí. – la estudiante levantó la vista, mirando a su profesor – ¡Esto es fantástico!

Ray se mostraba radiante, con una sonrisa genuina. Estaba disfrutando. Den no pudo menos que dejarse contagiar por esa emoción y sonrió a su vez.

  • ¿Ya no es tan difícil? – comentó el profesor
  • No tanto. Bueno, es complejo, pero todo encaja perfectamente. Es … no sé, elegante. Me gusta.
  • ¿Estamos ya preparados para entender el movimiento vertical?
  • Sí.
  • Pues vamos a hablar con los analistas.
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8 Comments

  1. Albert
    28 noviembre, 2017

    Perdona el Off-Topic: ¿conoces y tienes opinión sobre gafas con dioptrías regulables como estas: http://www.yankodesign.com/2017/11/23/these-glasses-are-multifocals/ ?
    Muchas gracias por divulgar Ciencia y Tecnología y ánimos para continuar, saludos cordiales.

    Responder
    1. Ocularis
      1 diciembre, 2017

      Hola:

      La verdad es que no las conocía, y justo he leído de ellas a la vez tanto de tu amable comentario como de un post de microsiervos. Creo que es muy positivo que vayan saliendo este tipos de gafas “diferentes”. No porque piense que son las gafas definitivas, las gafas para todo uso, para todos los públicos, o para todo tipo de defectos. Ni siquiera creo que su calidad óptica sea comparable a alguna solución más optimizada en gafas monofocales fijas. Entiendo que puede ser parte de los primeros pasos hacia una un nuevo concepto de dispositivo óptico, diferente y mejor del paradigma actual de gafas.

      Debemos tener claro que desde hace décadas el concepto de “gafas” está secuestrado por su propio modelo de negocio. Las gafas fijas, con una graduación inmutable, es la forma más simple y de menor tecnología para corregir nuestros defectos de graduación. Es lo que tenemos hoy en día. Si el defecto de graduación cambia o necesitamos graduación para diferentes circunstancias o distancias, necesitamos gafas diferentes. Lo cual está muy bien desde el punto de vista del negocio de la venta de gafas. Todo el negocio se mueve: la fabrica que los vende, los distribuidores e intermediarios, las ópticas y los optometristas que están al final de la cadena.

      La evolución a lo largo de un siglo ha sido la aparición de bifocales y luego de las progresivas, que en la misma montura pueden disfrutar de graduación para las diferentes distancias. ¿Aporta comodidad al usuario?. Sí. ¿Supone un beneficio a nivel de ahorros y costes para el usuario?. No, más bien al contrario. Son gafas más caras, y no se adaptan realmente al cambio de graduación, a la evolución de la vista cansada. Para los clientes más exigentes visualmente siguen necesitando varias gafas, porque las progresivas no son realmente idóneas para todas las circunstancias.

      La industria sí se mueve ofertando diferentes generaciones de gafas progresivas, así como cualquier mejora (fotocromáticas, polarizadas, todo tipo de filtros) que no implique que el cliente pueda necesitar menos cambio de gafas. Se conserva siempre el paradigma de rigidez, de que las gafas no se adapten de forma realmente dinámica a las necesidades del usuario.

      A mediados del siglo pasado no había tecnología para más, la inflexibilidad era una limitación técnica. Desde hace ya años hay tecnología de sobra para desarrollar dispositivos dinámicos que se puedan adaptar mejor. Pero no interesa, va contra el paradigma de vender más gafas. Las propias empresas que se dedican a fabricar e investigar sobre este tema no les interesa que dicha investigación vaya por este sentido. Sacar mejoras para vender menos: no tiene sentido comercial.

      A pesar de que son denominados “productos sanitarios”, realmente no están supervisados o tutorizados por una autoridad sanitaria que se preocupe del bienestar de la salud visual de la población y tenga la suficiente autoridad como para poder impulsar la investigación y el desarrollo en beneficio de la gente. El principal beneficiado de la investigación es la propia industria. Los usuarios se beneficiarán siempre que eso implique que compren más gafas o bien más caras.

      Por lo tanto, no creo que estas gafas con la rueda sean las gafas definitivas. Pero es un buen paso. Me encantaría que la revolución llegara de una empresa diferente de las tradicionales, con otra mentalidad y que rompiera la baraja, que reventara el mercado, que destrozara el paradigma actual al que estamos sometidos. Me gustaría que pasara lo que ocurrió con la tecnología de los móviles hace 10 años.

      Y creo que es una posibilidad muy real. Puede ser Apple, Google, Microsoft, o cualquier otra gran compañía tecnológica. El futuro está en la realidad aumentada y la realidad virtual, y eso pasa por un dispositivo que interactúe con nuestra visión de forma más natural que una pantalla. Una vez han puesto en su punto de mira a nuestro sistema visual, para enriquecer nuestra experiencia visual, colocando elementos virtuales o trabajando con la propia imagen natural, la propia corrección del defecto de graduación es un problema más que tienen que solucionar. Con una solución del siglo XXI, no una pobre evolución de lo que se hacía en el siglo XVIII.

      Responder
      1. Albert
        1 diciembre, 2017

        ¡¡ Muchísimas gracias por tu amable y detallada respuesta !!
        Si en el futuro se diera la circunstancia de que pudieses probar alguna de estas gafas o te llegase más información sobre sus prestaciones, su mecanismo de funcionamiento, o lo que sea,… aquí estaremos para leerlo 🙂
        Saludos cordiales

        Responder
      2. Alejandro
        11 enero, 2018

        Lamentablemente ese sitio no publica diseños reales, solo ideas interesantes mostradas por diseñadores.

        Es curioso ver cómo muchos sitios no se dan cuenta que es solo un ejercicio especulativo y lo presentan como innovaciones reales.

        De todas manera… felicitaciones por tu podcast! Muy informativo y entretenido.

        Responder
        1. Ocularis
          12 enero, 2018

          ¿En serio es solo un concepto?
          Al visitar la página y ver el vídeo no me lo ha parecido. De ser así, no solo me habrían engañado a mi sino también a Microsiervos, que dio la noticia como válida.

          En cualquier caso, gracias por escuchar el podcast.

          Responder
        2. Jim
          13 enero, 2018

          En la página de microsiervos ponen un enlace donde comprar las gafas. Y si se buscan gafas regulables en google salen muchas páginas con modelos de gafas similares a la venta.

          Responder
  2. Albert
    30 noviembre, 2017

    Hola, dejé aquí un comentario hace un par de días, ¿es posible que haya ido a parar a spam?
    Gracias y saludos.

    Responder
    1. Ocularis
      1 diciembre, 2017

      No, estaba en espera. Estaba grabando el último episodio del podcast, no entro a diario a revisar los comentarios del blog. Pero te agradezco tu comentario y que me avisaras de la noticia.
      Un cordial saludo.

      Responder

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