Reticare (IV): bibliografía sobre fototoxicidad

Este post es la continuación directa del anterior. Si el otro día explicamos que no todo lo que se escribe en un artículo científico está probado o avalado por hechos, y dividimos los tipos de artículos en función de qué pruebas nos aportan en la práctica, hoy vamos a repasar la bibliografía sobre el tema, en función de lo explicado anteriormente. Así que recomiendo encarecidamente leer el post anterior.

Nota: Este tipo de artículos son los que NO suelo escribir en el blog. Largos, densos, y con un listado amplio de bibliografía. Las revisiones bibliográficas son tareas frecuentes en la vida del oftalmólogo, pero no quiero convertir este blog en una web técnica. Hago esta excepción debido al interés que ha suscitado el tema. Espero que mis lectores habituales sepan disculpar esta anomalía.

Luz “tóxica”

La fototoxicidad retiniana es una hipótesis que se está estudiando desde hace décadas y desde muchos enfoques diferentes. Esencialmente habla del daño en la retina que puede producirse por la exposición a radiación electromagnética, principalmente la luz visible y radiación próxima en el espectro, como los rayos ultravioleta. La fototoxicidad aguda, de dosis muy altas de radiación, se conoce desde hace tiempo, y produce la enfermedad llamada maculopatía por radiación. Se trata de un daño agudo en el centro de la retina (mácula) al verse sometida a una intensidad de luz mucho mayor de la normal. Normalmente no miramos al sol directamente durante mucho tiempo. Nos deslumbra, nos molesta y nos duele. Entrecerramos los ojos y en seguida tenemos un impulso casi irrefrenable de apartar la mirada. Es entendible, ya que si realmente una intensidad muy alta es peligrosa para los miles y miles de especies animales con retinas similares a la nuestra, durante millones de años, la evolución ha ido depurando las formas de protegernos. De la misma manera que nos protegemos del calor excesivo (retiramos la mano cuando algo nos quema), retiramos la mirada cuando la luz es excesiva; por eso no podemos mantener la mirada directamente al sol mucho tiempo.

Entonces, la luz es tóxica, ¿no?. Bueno, sí pero no. Todo lo que interacciona con nuestro organismo es tóxico, con la dosis o intensidad suficiente. El agua es “tóxica” (la hiperhidratación puede ser mortal), el oxígeno es tóxico (hiperoxia), o el calor (las quemaduras son una “intoxicación” por calor). Sin embargo necesitamos oxígeno, agua y calor para vivir. Los pulmones trabajan con el oxígeno, los riñones trabajan con el agua: estos órganos no tienen sentido sin esos “tóxicos”. Y de la misma manera, los ojos trabajan con luz. Son elementos esenciales para el funcionamiento de esos órganos. Pueden ser tóxicos a intensidades excesivas, sí, pero la etiqueta “tóxico” implica una serie de connotaciones que llevan a error. Y sí, la hipótesis de la lesión retiniana por luz se llama fototoxicidad, y no digo no sea un nombre correcto en términos técnicos. Pero hablar de “luz tóxica” sin ponerlo en contexto es el primer paso para confundir a la gente. O engañarla.

Porque la luz es luz, no existe una luz “tóxica” per se que tengamos que evitar en cualquier circunstancia, sólo tiene sentido cuando hablamos de las dosis, de la intensidad de luz. Y dentro de la luz, efectivamente, podemos hacer distinciones. Existe radiación electromagnética más energética y menos energética, en función de la frecuencia de su onda. La frecuencia es la inversa de la longitud de onda, así que las radiaciones de longitud de onda mayor son menos energéticas. De manera que la luz roja es menos energética que la verde, y esta es menos energética que la azul. Después tenemos la luz violeta, y luego la luz ultravioleta. Eso quiere decir que, (aproximadamente, no soy físico pero agradezco las correcciones) a igualdad de intensidad de luz, la radiación de menor longitud de onda transmitirá más energía al tejido  que absorbe dicha radiación.

¿Eso quiere decir que automáticamente tenemos que anular las radiaciones más energéticas?. No, por supuesto: la definición de toxicidad tiene que correlacionarse directamente con la lesión o enfermedad que produce. Algo no lo podemos etiquetar de tóxico si no produce un daño en nuestro cuerpo. La toxina botulínica produce el botulismo.  La dendrotoxina de algunas serpientes produce una parálisis nerviosa. Todos los tóxicos y venenos deben tener un daño asociado a él, por su propia definición. Y cualquier sustancia que a dosis altas se considere tóxica o perjudicial necesita demostrar de alguna manera el perjuicio para que la consideremos así. Por lo menos si queremos llevar un pensamiento mínimamente científico (*)

Por lo tanto, ¿qué enfermedad, daño o lesión produce la luz en los ojos?. La lesión aguda es la maculopatía por radiación, que hemos hablado antes. Para ello hay que someterse a una fuente de iluminación muy intensa: mirar un buen rato directamente al sol (casi siempre en eclipses, si no no hay manera), mirar una soldadura sin protección, o por un láser (normalmente industriales ya que los punteros láser que se venden al público tienen una intensidad relativamente baja, pero de todas formas no hay que mirar directamente a ningún tipo de láser). Esta enfermedad aparece a las pocas horas de la exposición, o incluso inmediatamente después, y las medidas para evitarlo son conocidas: no mire un eclipse o suelde sin protección. No se dispare un láser al ojo.

No hay maculopatías por radiación sin un antecedente de este tipo, así que el diagnóstico no es difícil. No se ha descrito ningún tipo de lesión aguda por mirar mucho rato el televisor, ni el ordenador, ni cualquier pantalla artificial. Tampoco por el uso de otras fuentes artificiales de luz, como halógenos, fluorescentes, incandescencia, etc (hablo de fuentes de luz domésticas, porque también hay accidentes industriales con dispositivos de luz). Con diversas fuentes de luz artificial, incluyendo pantallas de visualización, te puede doler la cabeza o cansar los ojos si las condiciones de iluminación no son las adecuadas o si estás muchas horas, pero eso no causa una lesión en la retina.

Entonces, para exposiciones “habituales” de luz, ¿qué lesión se puede producir?. Ya decíamos que de forma aguda ninguna, pero se ha querido relacionar la exposición crónica, a lo largo de años, con alguna enfermedad degenerativa. Algo demasiado progresivo, demasiado lento, para que podamos relacionar fácilmente el estímulo (la luz) con la enfermedad, y por tanto haya pasado desapercibido hasta ahora. La mayoría de las enfermedades degenerativas de la retina tienen sus causas más o menos filiadas, como las distrofias hereditarias, o la maculopatía miópica (los genes y la miopía, respectivamente). Sin embargo hay una enfermedad que nos sirve como buena candidata.

Degeneración macular asociada a la edad

Efectivamente, la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) (age-related macular degeneration,AMD, en inglés), es, apriori, una buena posibilidad para relacionarla con la fototoxicidad. Se trata de una enfermedad crónica que ocurre en personas a partir de los 60 años, y su causa es todavía desconocida. Se conoce un componente hereditario, pero la genética no lo explica todo. Se han querido relacionar factores nutricionales, vasculares, inflamatorios, y un largo etcétera. Y también, la exposición a la luz. Es decir, dejando de lado la maculopatía por radiación, la hipótesis de la fototoxicidad retiniana pretende relacionar la exposición a la luz con la degeneración macular asociada a la edad. De demostrarse esta relación, entonces sí tendría sentido de hablar de dosis tóxicas de luz (en umbrales por debajo de los ya conocidos para la maculopatía por radiación). Y habría que determinar cuáles son los “nuevos” umbrales seguros de iluminación, para evitar esta lesión crónica en la retina. Y, efectivamente, ya que las diferentes longitudes de ondas transmiten diferente energía, podría proponerse una protección “diferencial”: disminuir en mayor medida las longitudes de onda que más pueden dañar la retina. Pero claro, para eso hay que demostrar esa relación.

En cualquier caso ya hemos centrado el tema. No es que la luz de los LED sea “tóxica” (entiéndase como candidata en la hipótesis de la fototoxicidad) por venir de un LED. La luz violeta y en menor medida la azul son más energéticas. Y los LED tienen más componente azul que otras fuentes de luz artificial, de ahí que se “acuse” a los LEDs. Pero el presunto problema es la “cantidad de azul” que viene del LED, el problema es el azul en sí. Hay que tener en cuenta, por ejemplo, que la luz solar es con mucho la fuente más energética de todas, incluyendo la franja del azul.  Así que vamos a estudiar el daño global de la luz en el ojo, pero concretamente en relación a una enfermedad, la DMAE. ¿Por qué incido en enfocar el tema?. Porque en ciencia es necesario ser concreto y específico. Hablar de que algo es “bueno” o “malo” para la salud, o para un órgano, no tiene mucho sentido (y tiene un tufillo a pseudomedicina que ni te cuento, pero ese es otro tema). No puedes inventarte enfermedades que no existen, y dado que nuestro ojos se someten diariamente a luz solar, luz LED y luz de todo tipo de fuente, y no hay ninguna enfermedad misteriosa o extraña, la única forma plausible de encajar la fototoxicidad es relacionándola con la DMAE.

Literatura científica sobre la fototoxicidad

Entramos en el meollo de la cuestión. El compendio de artículos científicos que estudian de una u otra manera la posible fototoxicidad retiniana es muy amplio. Para aclararnos bien qué podemos sacar en claro, vamos a dividir los artículos de la manera que quedó explicado en el post anterior.

Experimentos in vitro y en modelos animales

Con mucho, este es el grupo más numeroso de artículos científicos sobre el tema, acumulándose a lo largo de décadas. No podemos mencionarlos a todos, pero enlazaré los que quizás son más relevantes (1, 2). Esta línea de investigación sigue muy activa, y este mismo año se han publicado varios artículos (3, 4, 5, 6).

¿Qué tienen en común todos estos artículos? Que las condiciones que estudian están demasiado alejadas para responder nuestra pregunta. Se someten tejidos, o bien ojos de animales, a condiciones experimentales muy distintas al ojo humano. Por otra parte estudian un daño agudo por la luz, no un daño crónico.

Como explicábamos en el post anterior, estos artículos prueban un efecto en unas condiciones concretas (lo que llamábamos hipótesis A), que poco tienen que ver con la DMAE y un posible efecto crónico en un ojo humano vivo (la que sería hipótesis B). Como demuestran, o por lo menos aportan pruebas sólidas sobre A, proponen B. ¿Qué pruebas objetivas tienen sobre B?. Ninguna.

En estos artículos encontramos las siguientes expresiones:

“… that may increase the risk of retinal photodamage …”  [ … que podría incrementar el riesgo de daño retiniano por la luz ….]

” … they may contribute to retinal ageing and pathology …”  [ … podrían contribuir al envejecimiento y patología retinianas ….]

“… may be advisable with regard to the employment of blue-rich white …”  [ … podría ser aconsejable con respecto al empleo de luz rica en azul ….]

No encontramos expresiones del tipo “en nuestro estudio la exposición a luz azul se asoción a un riesgo del 23% de padecer degeneración macular asociada a la edad”, o algo por el estilo. No, las cifras se refieren a su experimento, y eso se puede avalar con datos. Lo otro es un comentario, una especulación. No hay cifras, no ha datos. Se propone que la fototoxicidad de la retina, demostrada en el laboratorio en condiciones concretas, puede existir en un ojo normal a dosis hasta ahora aceptadas de iluminación. Ahora, esta proposición hay que demostrarla, y para eso necesitamos estudios más próximos a la realidad.

Estudios estadísticos de factores de riesgo

Estos ya tienen más miga. Si la hipótesis de la fototoxicidad es cierta, cuanta más exposición a la luz reciba un grupo o población, más personas padecerán la enfermedad. Y la exposición lumínica varía mucho dependiendo de dónde vivimos, del trabajo, etc. Especialmente la luz solar (**).

Hay 8 grandes estudios poblacionales que han estudiado la exposición ambiental a la luz y el riesgo de padecer DMAE. Sólo 2 (7,8) de ellos encontraron una relación. Los otros 6 (9, 10, 11, 12, 13, 14) no encontraron asociación. El primero de los que encontraron relación (7) fue dirigido por un autor de otro estudio posterior (14) que no encontró asociación.

También tenemos 4 grandes estudios de casos-control (15, 16, 17, 18) que estudiaron la posible asociación entre exposición lumínica y degeneración macular asociada a la edad. La ventaja de estos estudios, frente a los poblacionales del párrafo anterior, es que gracias al grupo control podemos eliminar variables de confusión. Ninguna de estas 4  publicaciones encontró relación.

En conclusión, los estudios epidemiológicos no han encontrado asociación entre una mayor exposición de luz y la enfermedad. Y no porque sea una hipótesis reciente y no ha dado tiempo a hacer estudios. Son más de 30 años investigando, y los estudios existen, con un número alto de participantes y un buen periodo de seguimiento. Es decir, la evidencia científica apoya el hecho de que no existe dicha asociación. ¿Qué implica eso? Pues que es muy difícil de mantener la hipótesis de la fototoxicidad. Vale que en modelos experimentales producen un daño (agudo, que no parece tener mucha similitud con la DMAE, por otra parte). Pero en humanos se ha fracasado al buscar una relación. Los pacientes enferman de DMAE, y no se asocia a que el ojo se someta a más o menos luz. Como decíamos en el post anterior, es una evidencia bastante fuerte: es difícil argumentar que esa relación existe de verdad y de alguna manera no se ha objetivado en los estudios durante las últimas tres décadas.

Con esto podríamos dar carpetazo al asunto: cualquier estudio experimental en modelos in vitro o animales no nos aportan nada firme, y se topan de bruces con la epidemiología: la luz no es factor de riesgo para la enfermedad. Así de contundente.

Al fin y al cabo, parafraseando a Carl Sagan, “afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias”. Suponer que algo que lleva con nosotros desde los años 60 (los LED) nos daña la retina y nadie ha encontrado la relación, exige desde luego pruebas extraordinarias. Y más experimentación in vitro y en modelos no humanos no es prueba de nada. Y por si fuera poco, tenemos la evidencia epidemiológica.Pero es que todavía hay más.

Estudios intervencionistas: quitando un filtro azul

¿Existen investigaciones que estudian cómo funciona el ojo con o sin un filtro para luz azul?. Pues la verdad es que sí. No, los investigadores del Reticare no han estudiado en humanos el filtro que venden (qué cosas, ¿eh?). Se trata de trabajos más potentes. Existe un filtro que bloquea la luz azul constantemente y de manera más intensa que cualquier plástico en una pantalla: el cristalino envejecido.

Nuestro cristalino, con la edad, se nos amarillea. Es un proceso de envejecimiento que convierte el cristalino transparente del joven en la catarata de la persona mayor. Y realmente es un filtro muy potente: bloquea una gran parte de la luz azul, pero no sólo la de los LED, sino la de cualquier fuente (con lo cual es mucho más eficaz; volvemos a repetir que la mayor parte de la luz azul que recibimos no viene de las pantallas). Debido a que la mayoría de pacientes operados de catarata tienen una lente intraocular que deja pasar toda la luz visible, tras la cirugía esos pacientes se quedan sin filtro. Y como operados de cataratas hay muchos, y por desgracia pacientes con DMAE también hay muchos, tenemos una gran oportunidad para estudiar qué pasa con la retina cuando se queda privada del “filtro natural” del cristalino amarillo (***). Tenemos 4 estudios (19, 20, 21, 22) que han buscado una relación entre cirugía de catarata (e implante de lente intraocular sin filtro azul, por lo que el ojo se queda “desprotegido” frente a la radiación presuntamente dañina) y aparición o progresión de DMAE. Ninguno ha demostrado la relación. Privar al ojo de un filtro amarillo no pone en peligro su retina.

Estudios intervencionistas: poniendo un filtro azul

¿Seguimos sin convencernos?. Al fin y al cabo, la “intervención” de la que hablábamos en el párrafo anterior consistía en quitar un filtro, no en ponerlo. Nos gustaría evaluar la acción directa de poner un filtro, un bloqueo activo de la luz azul, y que seamos nosotros, y no la naturaleza, los que pongamos el filtro.

¿Existen esos estudios?. Pues sí, y no experimentales en un grupo reducido de voluntarios humanos, sino en miles y miles de personas. ¿Cómo puede ser eso, que se usen unos filtros amarillos teniendo en cuenta la falta de evidencia científica al respecto?. No puedo responder a esa pregunta, pero la historia fue así:

En los años 70 del siglo pasado, en algunos países ya se implantaban lentes intraoculares durante la cirugía de catarata. Una publicación de 1978 (23) estudiaba que esos primeros materiales que se usaban para la lente intraocular dejaba pasar la luz ultravioleta. Ese mismo año, en otro artículo (24) se especulaba que esa radiación podría dañar la retina. Debido a que la luz ultravioleta no tiene función alguna en nuestra visión (es a todos los efectos invisible), a comienzos de los 80 se comenzaron a utilizar lentes que igualmente eran transparentes para la luz visible, pero que bloqueaban los rayos ultravioleta.

Unos años más tarde, la hipótesis (no demostrada, recordemos) del daño por los ultravioleta dio un pasito más, y quiso abarcar a la luz violeta. Así, un artículo de 1986 (25) postuló que quizás suprimiendo la luz violeta no se afectaba mucho la visión y se aumentaba la “protección” (no demostrada, por eso las comillas) que ya se hacía de los ultravioleta. La respuesta de la industria que fabricaba lentes intraoculares se saltó directamente otro paso más, y en 1991 comenzaron a comercializarse lentes que bloqueaban no sólo los rayos ultravioletas como las lentes transparentes habituales, sino la luz violeta y además la azul. Bloquear el azul fue “de regalo”, porque la publicación del 86 especulaba sólo sobre el violeta. Pero bueno, la decisión estaba tomada y comenzó la utilización de lentes que bloqueaban violeta y azul. Por lo tanto, esas lentes ya no eran transparentes, sino de color amarillo. ¿Por qué se permitió la comercialización e implantación de estas lentes intraoculares, dada la total ausencia de evidencia clínica para su uso?. No son medicamentos sino implantes, por lo que no se sometían a la reglamentación de eficacia de los fármacos. Debido a que estas lentes amarillas sólo se diferenciaban en el color con respecto a las tradicionales, se les presuponía seguras. No tenían que demostrar su eficacia clínica frente a la DMAE, y nadie ponía en duda que fueran seguras. Así que vía libre.

Hoy en día, la mayor preocupación de estas lentes es la posible alteración de los ritmos circadianos. Ahora se sabe que la luz azul tiene un papel crucial de estos ritmos, y se lleva a cabo por un tipo de células que no se conocían en 1991. Fue en el 2002 cuando se descubrió que una estirpe de células ganglionares eran sensibles a la luz azul (aunque no colaboran en la formación de la imagen), y que juegan un papel esencial en estos ritmos circadianos. Y hasta 2008 no aparecieron las primeras publicaciones que ponían el alerta del posible riesgo (26, 27). Si ya se hubiera descubierto la importancia de la luz azul en los ritmos circadianos cuando la industria quiso comercializar las lentes amarillas, ¿lo hubieran permitido las autoridades sanitarias, dada la falta de evidencia clínica de sus beneficios?. Nunca lo sabremos, pero en 2008, transcurridos 17 años desde el inicio de la comercialización, la venta de lentes amarillas era un gran negocio en crecimiento, y su uso no se interrumpió.

Y aquí estamos: 22 años después, con varios millones de lentes amarillas implantadas. Discusiones éticas aparte, nos ofrece una enorme cantidad de ojos, y muchos años para investigar. Y así se ha hecho: se ha comparado la protección de esas lentes frente al cristalino natural y frente a la lente intraocular transparente (28, 29, 30). La lente amarilla no ha demostrado su utilidad. Nuevamente, la evidencia científica niega la hipótesis de la fototoxicidad, esta vez más contundente si cabe.

A pesar de que las pruebas objetivas dejan pocas dudas, una polémica sobre el uso de estas lentes se mantiene durante todos estos años hasta la actualidad. ¿Cómo puede ser eso?. Lo que se discute no es realmente si se ha demostrado su utilidad o no, sino que incluso ante la ausencia de evidencia científica, si se deben implantar estas lentes. Por lo tanto, encontramos artículos a favor de utilizar estos filtros amarillos, basándose en la hipótesis no demostrada (y lógicamente ignorando todas las evidencias en contra). Y otros artículos que entienden que la oftalmología, como cualquier otra rama de la medicina, debe ser científica y por lo tanto basada en la evidencia, y no en la creencia.

Incluso en los artículos más defensores de los filtros admiten que la hipótesis de la fototoxicidad retiniana no está demostrada. En un artículo (31) de los que mejor defiende su uso, en su párrafo final dice:

“Presently, there is no evidence that definitively demonstrates that blue-blocking IOLs have any effect on AMD. No randomized prospective studies have been performed to prove the claims of macular protection against progressive disease. However, the potential benefit of blue-blocking IOLs in preventing AMD, if realized, is tremendous.”

Que podríamos traducir como

En la actualidad no hay pruebas que demuestren definitivamente que las lentes intraoculares que bloquean el azul tengan algún efecto en la DMAE. No hay estudios prospectivos aleatorizados que prueben la idea de protección macular contra una enfermedad progresiva. Sin embargo, el beneficio potencial de las lentes intraoculares que bloquean en azul en la prevención de la DMAE, de ser así, es tremendo.

Y como decía, este es quizás de los artículos que mejor defienden el uso de filtros amarillos. Aunque el autor lo quiera plantear de la mejor manera posible, no deja de ser especulación.

Hay otros artículos más comprometidos con la Medicina Basada en la Evidencia, como uno (32) del que también extraigo unas líneas.

“Roughly 25% of IOLs implanted currently worldwide are blue-blockers. They require clinicians to choose fear of the unproven, largely failed phototoxicity-AMD hypothesis over light that patients need for their best possible circadian and dim-light photoreception. Continued widespread use of blue-blocking IOLs demonstrates that adoption of contemporary hypothesis-based medical practice requires neither a successful hypothesis nor effective implementation of a relatively unsuccessful one”

Que podríamos traducir como:

Aproximadamente el 25% de las lentes intraoculares implantadas actualmente en todo el mundo bloquean la luz azul. Esto implica que los médicos eligen el miedo a la hipótesis de la fototoxicidad en la DMAE (no probada, fracasada durante mucho tiempo), por encima de la luz que los pacientes necesitan para la mejor fotorrecepción posible para su ritmo circadiano y su visión en condiciones de poca luz. La utilización extendida y continuada de lentes intraoculares que bloquean el azul demuestra que la adopción de la práctica médica contemporánea basada en hipótesis no requiere ni una hipótesis acertada ni la aplicación efectiva de una hipótesis relativamente equivocada .

Conclusiones

El último párrafo es toda una crítica a cómo en el ámbito de la salud se aplican medidas sin soporte científico (es más, con la evidencia científica en contra). Esto es especialmente grave en el ámbito de la oftalmología y al implantar lentes dentro del ojo. Es evidente que un plástico amarillo en el móvil no va a comprometer tu ritmo circadiano, y si te cansas lo quitas y aquí no ha pasado nada.

Pero sin querer comparar las implicaciones de uno y otro filtro, estos últimos estudios dan la última evidencia científica que necesitábamos. Los estudios epidemiológicos de la DMAE son contundentes, y todavía más los que estudian el filtro natural (el cristalino envejecido). Pero la falta de pruebas tras 22 años poniendo lentes amarillas, ¿qué más pruebas hacen falta?. Teniendo en cuenta “la mayor”, es decir, que unos filtros amarillos permanentes el el ojo, no sirven para nada, unos filtros externos que sólo bloquean la luz azul de una fuente (el plastiquito para el móvil o la tableta), difícilmente van a servir de algo.

Como curiosidad, no sólo la luz azul no ha demostrado ser peligrosa. Ni la luz violeta, ni siquiera la ultravioleta. ¿Recordamos que inicialmente las lentes intraoculares se ponían sin filtro ultravioleta?. Todas esas personas que se operaron hace varias décadas no están protegidas contra los ultravioleta, que son considerablemente más energéticos que la franja azul. Con esa base grande de pacientes desprotegidos, y ni aun así se ha podido establecer daño retiniano por ultravioleta. Vale que en el laboratorio podamos dañar células retinianas, y con la luz azul se dañan más rápido que con la luz verde o roja. Pero la retina completa, dentro de un ojo funcional se defiende de ese daño, de manera que no sólo la luz no ha demostrado ser dañina: ni siquiera la ultravioleta, bastante más potente. ¿Queremos tildar de “tóxica” la luz azul, si ni siquiera la ultravioleta, mucho más energética, lo es?

 

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Notas

(*) Si por el contrario dejamos de lado el pensamiento científico objetivo y nos dejamos llevar por el miedo, siempre podemos comprarnos gafas amarillas o plásticos amarillos para los móviles o tabletas. La verdad es que tiene más sentido ponernos gafas con filtro cuando salimos a la calle que usar los plásticos para las pantallas, si de verdad queremos bloquear la luz azul. Aunque si nos estamos dejando llevar por el miedo, no tenemos que encontrarle mucho sentido a las cosas. Ya que, ¿dónde ponemos el punto de corte entre luz “buena” y “mala”?. El espectro electromagnético es un continuo, sin saltos entre una franja y otra ¿Eliminamos los ultravioletas y dejamos sólo el espectro visible?. Dentro de lo malo no es una mala decisión, ya que no alteramos nuestra percepción. Pero entonces quizás no estamos protegidos del todo, porque la luz violeta está muy próxima a la ultravioleta. ¿Quitamos también el violeta? ¿O nos “aseguramos” y quitamos violeta y azul (que el azul está al lado)?. Aunque, por otra parte, el azul y el verde están muy cerca (450 nanómetros el azul verdoso y 495 nanómetros el verde azulado), mejor nos curamos en salud y quitamos el verde. Al final nos acostumbraríamos a vivir en un mundo de amarillos y rojos, todo es ponerse. Aunque para los más precavidos, siempre pueden quitar el amarillo y quedarse viendo todo en tonos rojizos. A todo se acostumbra uno.

(**) “Pero la luz mala es la de los LED, no la luz solar“. Lo hemos comentado más arriba: la única diferencia física de la luz que llega a los ojos es la intensidad de luz y cómo se reparte ésta en el espectro electromagnético. Efectivamente la luz de los LED tiene más proporción de azul que otras fuentes artificiales. Pero tiene menos intensidad que la luz natural. “Pero la luz solar reparte más su energía a lo largo de todo el espectro visible, mientras que el LED tiene mayor proporción de luz azul“. La fototoxicidad de la retina demostrada en los estudios in vitro dependen de la cantidad total de luz energética. La luz roja o amarilla no “protege”, por lo que lo importante es la cantidad total de energía que transmitimos, sobre todo la violeta y azul. Una luz monocroma azul no es más peligrosa que una luz difusa (blanca) con una franja azul igual o mayor que la luz monocroma. Y el cualquier caso, la exposición al aire libre implica recibir una gran cantidad de luz azul y sobre todo azul. ¿Por qué?. Por el cielo. La luz solar es blancoamarillenta con un espectro muy difuso, pero nosotros recibimos la luz reflejada. Y el que ha vivido principalmente al aire libre en un entorno geográfico soleado, la franja de color que más a recibido en sus retinas es el azul, ya que el cielo abarca una gran parte de nuestro campo visual cuando estamos al aire libre. Y si encima es un marinero, por poner un ejemplo, mucho más (cielo y mar azul). Por muchas horas que pretendamos pasarnos delante de una pantalla, no podemos llegar nunca a la intensidad de azul que recibe un labrador o un marinero, por ejemplo.

(***) En este artículo anterior ya expliqué por qué el bloqueo progresivo de luz azul no tiene un sentido evolutivo. Es decir, el cristalino no “está protegiendo” la retina de la luz azul, porque la evolución no favorece un cambio que no supone una mejora en la supervivencia mucho tiempo después de la edad reproductiva (pensando en los humanos de hace miles de años). Perder calidad de visión al bloquar la luz azul es parecido a la artrosis o a la pérdida de masa muscular con la edad; los cambios por el envejecimiento, por muy “naturales” que sean, no suelen tener un fin evolutivo ni unas ventajas para nuestro cuerpo.

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24. Mainster MA. Solar retinitis, photic maculopathy and the pseudophakic eye. J Am Intraocul Implant Soc. 1978 Jul;4(3):84–6.

25. Mainster MA. The spectra, classification, and rationale of ultraviolet-protective intraocular lenses. Am J Ophthalmol. 1986 Dec 15;102(6):727–32.

26. Turner PL, Mainster MA. Circadian photoreception: ageing and the eye’s important role in systemic health. Br J Ophthalmol. 2008 Nov;92(11):1439–44.
27. Turner PL, Van Someren EJW, Mainster MA. The role of environmental light in sleep and health: effects of ocular aging and cataract surgery. Sleep Med Rev. 2010 Aug;14(4):269–80.
28. Mainster MA. Violet and blue light blocking intraocular lenses: photoprotection versus photoreception. Br J Ophthalmol. 2006 Jun;90(6):784–92.
29.Mainster MA, Turner PL. Blue-blocking intraocular lenses: myth or reality? Am J Ophthalmol. 2009 Jan;147(1):8–10.
30. Mainster MA, Turner PL. Retinal phototoxicity in the aging pseudophakic and phakic eye. J Cataract Refract Surg. 2009 Feb;35(2):209–210; author reply 210–211.

31. Henderson BA, Grimes KJ. Blue-Blocking IOLs: A Complete Review of the Literature. Survey of Ophthalmology. 2010 May;55(3):284–9.

32. Mainster MA, Turner PL. Blue-Blocking IOLs vs. Short-Wavelength Visible Light: Hypothesis-Based vs. Evidence-Based Medical Practice. Ophthalmology. 2011 Jan;118(1):1–2.

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33 thoughts on “Reticare (IV): bibliografía sobre fototoxicidad

  1. Responder
    Felipe - 31 Diciembre, 2013

    Enhorabuena por el artículo! Un placer tu forma de explicar las cosas!! Comparto por redes sociales el artículo!! UN saludo!!!

  2. Responder
    Luis Carlos Fliguer - 31 Diciembre, 2013

    “capturar la luz azul” es algo en que pensabamos hace decadas, cuando se usaban los monitores de luz verde fosforo. Hicimos electroencefalogramas estroboscopicos ( esto puede ser una trampa en el examen), pero se notaban cambios cuando avanzaba la jornada y especialmente cuando avanzaba la semana. Lo que mas nos preocupaba que al formarse la imagen de la luz azul delante de la retina por su longitud de onda, podria causar no solo daños oculares ( poco probable) sino perturbacion psiquica, que lleva al estres y al disconfort.
    De todos modos, como bien dice Felipe, es todo opinable

    1. Responder
      Ocularis - 31 Diciembre, 2013

      Por supuesto, todo es opinable. Y luego cada uno tiene libertad completa para comprar unos filtros, usar o no pantallas, o pensar que un filtro nos protege, o no. Pero no es lícito vender un producto basándose en mentiras, y menos intentando utilizar una pátina de “ciencia” para hacerlo creíble. En ese sentido, me parece más honesto un tarotista. Ya sabes a lo que vas cuando te echan las cartas.

  3. Responder
    Oscar Cuzzani, MD, PhD - 31 Diciembre, 2013

    Es bueno leer en castellano un articulo sobre toxicidad de la luz. Me parece muy bien escrito.
    Como sabemos la ciencia no tiene “la” verdad. El metodo cientifico nos ensena a una duda metodica y a saber medir lo que decimos para no exagerar, o influir indebidamente a nuestros colegas.
    La luz como bien dices es simplemente una forma de la energia electromagnetica. La toxicidad ocurre a nivel de la retina con dosis de luz qyue se miden por la intensidad y duuracion de la exposicion. Es como una pelicula fotografica, si pones mucha luz, velas el film.
    Mis trabajos sobre el tema no son muchos, perop creo significativos y clinicos. La lkuz altgera la barrera hematoocular y esta de acuerdo a la duracion y el espectro luminoso, la luz roja con menos efecto que la luz azul, pacientes con degeneracion macular con mas alteracion que normales y si pones unb filtro naranja en pacientes que tienen inflamacion ( Retinitis pigmentaria, uveitis) la inflamacion baja.
    No esta lejos demolstrar que la inflamacion y la degeneracion macular estan asociadas, te invito a buscar ese tema separadamente.
    Tal vez los estudios de Alcon sobre la lente amarilla tienen el problema de que los sujetos que participaron eran una mezcla de pacientes con y sin historia familar de AMD, diabeticos, y normales. El efecto de un factor simple ( lente amarilla) se diluye y pierde poder estadistico. En un subset de esa poblacion el efecto podria demostrarse. Yendo a una generalizacion mas tipica, cuando un ensayo clinico de fase 3 falla en demostrar la hipotesis, es porque en una poblacion mayor, el efecto encontrado en la fase 2 se diluyo. Esto lo sabe bien la FDA y por eso busca probar el efecto en una poblacion mayor, sin embago la FDA aprobo muchas drogas para una poblacion restringida de la fase 3 fallada donde el efecto aun fue demostrado.
    Podria contarte casos clinicos muy interesantes donde la exposicion de la luz y la degeneracion de retina tuvieron una relacion temporal directa ( 24 horas despues de una exposicion sol en contra en un viaje de 6 horas luego de una cirujia de catarata bilateral hecha en el mismo dia). Pero no quiero inducir a pensar que este caso apoya la hipotesis de la toxicidad de la luz. Solo que debemos mantener una postura cientifica ante la evidencia, y seguir investigando donde la luz, el metabolismo de los pigmentos visuales, la inflamacion, la aterosclerosis y el envejecimiento de la membrana de Bruch, las enzimas oxidativas y su envejecimeinto y el cambio genetico que ocurre en la vejez, actuan de manera tal que nos complica el explicar una relacion linear. La no linearidad de la evidencia se debe buscar con modelos matematicos no lineares, y hasta ahora solo vemos estudios que usan un par de variables y estadisticas lineares.
    Yo siempre propuse, no con mucho exito entre mis colegas, el uso de inteligencia artificial y modelos Bayesianos para acceder a los datos de una situacion no linear, pero la FDA aun no esta “madura” para cosas de este tipo.
    Soy optimista, y prefiero seguir comunicando mi intencion de estudiar este tema y otros en el area de retina y glaucoma con un grupo multidisciplinario, donde las matematicas, fisica, biologia y clinica se pongan en serio a buscar la solucion.
    Como veras no he seguido con el tema de la toxicidad despues de 1998, como decia Nietzsche no hay verdades exhaustas, pero personas exhaustas en buscar las verdades.

    Oscar

    Cuzzani OE, Onodera T, Gimbel HV, DeBroff BM: Aqueous flare increase after light exposure in age-related macular degeneration. Can J Ophthalmol 1994; 29(4):172-175
    Cuzzani OE, Chin PK, Onodera T, Gimbel HV: Modulation of the blood-aqueous barrier by light exposure in patients with uveitis. Can J Ophthalmol 1997; 32(4):244-249

    1. Responder
      Ocularis - 4 Enero, 2014

      Hola Oscar:

      Gracias por leer el post y tus comentarios. Paso a desgranar algunos párrafos de tu respuesta.

      Mis trabajos sobre el tema no son muchos, perop creo significativos y clinicos. La lkuz altgera la barrera hematoocular y esta de acuerdo a la duracion y el espectro luminoso, la luz roja con menos efecto que la luz azul, pacientes con degeneracion macular con mas alteracion que normales y si pones unb filtro naranja en pacientes que tienen inflamacion ( Retinitis pigmentaria, uveitis) la inflamacion baja.

      He echado un vistazo a los dos artículos que referencias. Y con todo el máximo respeto a las investigaciones que has hecho, creo que no se puede afirmar que “la luz altera la barrera hematoocular”. El primer estudio se ha realizado en pacientes con DMAE exudativa, por definición la anatomía de la mácula está alterada y la barrera hematorretiniana externa está rota. Se aplica una luz que no es para nada equiparable a las dosis habituales de luz: muchos flashes de alta energía.
      En el segundo artículo se hace el estudio en paciente con uveítis crónicas. Tienen la barrera hematoacuosa afectada. La oclusión, al producir una disminución de la aferencia de estímulos visuales, puede disminuir la movilidad del iris. Un iris menos móvil liberará menos células al acuoso; esta hipótesis sería más plausible que la de que la luz afecte directamente la barrera. Y son 5 pacientes, tampoco se pueden establecer muchas conclusiones.
      Una cosa es estudiar cómo puede afectar la luz en pacientes con las barreras hemáticas enfermas, y otra muy diferente es decir que una dosis normal de luz puede dañar a un ojo normal.
      Y lo vuelvo a repetir, lo digo con todo el respeto a tus investigaciones. Pero hay que tener cuidado con el “salto”, no se puede afirmar que la luz a dosis normales afecte a las barreras hemáticas.

      No esta lejos demolstrar que la inflamacion y la degeneracion macular estan asociadas, te invito a buscar ese tema separadamente.

      En cuanto a la inflamación, bueno, hay mediadores bioquímicos de la apoptosis (que se produce en la DMAE) que también participan en las respuestas inflamatorias. Y el complemento, un sistema esencial en la cascada inflamatoria, guarda también relación con la DMAE (hay una anécdota relacionada con este tema y la peste bubónica, hablé de ello en este post antiguo). Pero realmente no hay una respuesta tisular “clásica” con infiltrado de células inflamatorias. Y los antiinflamatorios son ineficaces en la forma atrófica de la DMAE. Así que, me temo que no comparto tu opinión de que pronto se demostrará una asociación fuerte entre DMAE e inflamación. Puede haber moléculas diana comunes, claro, y algunas rutas bioquímicas. Pero las respuestas histológicas y farmacológicas son muy diferentes.

      Tal vez los estudios de Alcon sobre la lente amarilla tienen el problema de que los sujetos que participaron eran una mezcla de pacientes con y sin historia familar de AMD, diabeticos, y normales. El efecto de un factor simple ( lente amarilla) se diluye y pierde poder estadistico

      No veo que la diabetes pueda suponer un sesgo significativo, ya que es proporcionalmente una minoría de pacientes, y realmente el grueso de pacientes con lentes amarillas (y también la población control con lentes transparentes) es muy grande. Sí que podemos pensar que hay un sesgo en cuanto a la historia familiar, ya que es lógico pensar que los cirujanos se hayan inclinado a poner lentes amarillas en pacientes con más riesgo de padecer DMAE, es decir, cuando hay antecedentes familiares. No sabemos hasta qué punto esta consideración puede haber sesgado los estudios, pero es plausible.

      Pero la hipótesis de que la lente amarilla sigue haciendo aguas por todos los lados:

      – Los estudios que no han encontrado efecto protector de la catarata tienen mucho peso. La catarata es un filtro mucho más intenso que la LIO amarilla. Y quitar la catarata no favorece la aparición de DMAE. Y aquí es muy difícil suponer sesgos de antecedentes familiares.

      – Diseñar un estudio con LIOs amarillas donde te evitas los sesgos de selección del paciente es fácil: estudiar aquellos pacientes que tienen una lente amarilla en un ojo y una transparente en el otro. Alcon ya se ha fijado en estos sujetos para estudiar la diferencia en la percepción cromática (por un ojo ven menos el azul que en el otro), para asegurarnos que era bien tolerada. Es decir, cuando los resultados de estos ensayos son favorables para ellos, Alcon en seguida los ha dado a conocer. Lo que le encantaría a Alcon es publicar un estudio donde su LIO amarilla demuestre una menor progresión de DMAE comparado con la LIO transparente. Y usar el otro ojo del mismo sujeto como control sería ideal. Y sin embargo, no se han publicado resultados positivos. ¿Debemos pensar que no se les ha ocurrido investigarlo, o nos podríamos encontrar ante un sesgo de publicación?

      Podria contarte casos clinicos muy interesantes donde la exposicion de la luz y la degeneracion de retina tuvieron una relacion temporal directa ( 24 horas despues de una exposicion sol en contra en un viaje de 6 horas luego de una cirujia de catarata bilateral hecha en el mismo dia)

      La degeneración de la que hablas entonces es una maculopatía por radiación, de le que he hablado en el artículo. Comparar una lesión tan hiperaguda con una enfermedad crónica como la DMAE, como he dicho en el post, no lo veo muy adecuado.

      Yo siempre propuse, no con mucho exito entre mis colegas, el uso de inteligencia artificial y modelos Bayesianos para acceder a los datos de una situacion no linear, pero la FDA aun no esta “madura” para cosas de este tipo.

      Una asociación estadística demostraría que dos variables están relacionadas, pero no obligatoriamente de forma lineal. Otra cosa es que quieras determinar una función de regresión, que entonces puedes optar por la forma simple de recta de regresión, y entonces el coeficiente te salga muy bajo si la relación no es lineal. Pero no estamos hablando de eso: los estudios que se han hecho buscan diferencias significativas en dos grupos. Para eso no necesitas apoyarte en un modelo lineal, simplemente se calcula qué probabilidad hay de que el azar justifique la diferencia. Y estos test, con una muestra adecuada, son suficientemente sensibles si hay una relación relevante, al margen de que esta relación sea lineal o no lineal.

      Aunque hay varios puntos en los que no coincido contigo, te agradezco tu aportación.

      Un cordial saludo.

  4. Responder
    Ramón García - 1 Enero, 2014

    Enhorabuena por tus entradas sobre los filtros Reticare, Rubén.
    Comparto tu opinión de que han hecho una inmensa chapuza con el tema Reticare vendiendo algo que en su propio informe califican de “Podrían”. Se les ve el plumero de un modo evidente con un interés comercial claro en la presentación que hicieron en su día así como en su web aportando información de un estudio sesgado y dirigido a mostrar resultados que ellos querían y aún así cogido con pinzas. Es un estudio con células “in Vitro” y no sobre ojos vivos completos. Tendrían que haber esperado a realizarlo en condiciones adecuadas pero las prisas por ganar dinero y las chapuzas “Made in Spain” han provocado esto.

    Dicho esto yo personalmente si pienso que las luces LED a distancias cortas y de determinadas intensidades pueden llegar a causar un efecto fototóxico de largo plazo en la retina, es una opinión con una base científica poco firme actualmente y no debo de venderla como segura, pero estoy interesadísimo que salgan estudios sobre el tema que nos digan realmente que pasa. Mientras tanto recomendaría prudencia.

    En la entrada de mi Blog Cuidatuvista.com sobre estos filtros Reticare de hace unos meses expuse la información y dí ya una opinión personal sobre el tema que no me gustaba como lo habían manejado. Posteriormente han salido comentarios muy interesantes con referencias a estudios y enlaces (alguno ya los has puesto aquí). Hay algunos enlaces más y aportes porque igual que aquí generó bastante movimiento de comentarios.

    Ojalá esto valga para que no vuelvan a pifiarla de nuevo y hagan un estudio en condiciones que no desprestigien a una Universidad española que ya bastante complicado lo tienen en estos momentos.

    1. Responder
      Ocularis - 5 Enero, 2014

      Hola Ramón:

      Hay un párrafo que quería destacar de tu respuesta:

      Dicho esto yo personalmente si pienso que las luces LED a distancias cortas y de determinadas intensidades pueden llegar a causar un efecto fototóxico de largo plazo en la retina, es una opinión con una base científica poco firme actualmente y no debo de venderla como segura, pero estoy interesadísimo que salgan estudios sobre el tema que nos digan realmente que pasa. Mientras tanto recomendaría prudencia.

      Lo fundamental para mí es eso de “… yo personalmente sí pienso …”. Este artículo que he escrito no es de opinión. No es que yo opine que los LED no dañan a la retina, y me he buscado bibliografía que apoye mi postura. No, creo que ése es el error. Somos humanos, y opinamos sobre casi todo, es normal y está bien. Yo también opino en mi casa, me indigno cuando algo me parece que está mal, etc. En los dos primeros artículos también se podían ver mis opiniones y valoraciones sobre cómo vende una empresa sin probar sus afirmaciones. Vale, nada que objetar a que uno opine cuando las circunstancias así lo aconsejan. Pero cuando queremos hablar sobre algo que puede ser verdadero o no, y sobre todo si vamos a dar consejos generales sobre la salud, no debemos permitirnos el lujo de opinar. Y especialmente los profesionales de la salud: creo que no debemos expresar nuestras opiniones cuando hablamos de un modelo de la realidad, nuestra labor es otra. Debemos acercar la evidencia científica a la población general. La gente confía en nuestra autoridad porque cree que lo que decimos es cierto porque está basado en algo sólido, por eso somos profesionales. Es una gran responsabilidad, y debemos obrar en consecuencia: ofrecer sólo afirmaciones sólidas.

      Cuando un profesional de la salud da su “opinión” a un paciente concreto sobre una decisión, realmente está ofreciendo un consejo clínico. Intenta aplicar la evidencia científica general a un caso concreto en particular. Este acto esta basado en conocimientos científicos pero no es 100% ciencia: aplica su experiencia, sus conocimientos particulares, y su criterio clínico. Pero es un contexto totalmente diferente a lo que estamos discutiendo ahora.

      Aquí hablamos de un modelo de realidad, y se debe imponer la humildad. Yo no soy nadie para decir cómo funciona la retina cuando recibe la luz. Simplemente analizo lo que se ha podido probar mediante el método científico. Y es así como me he planteado este artículo. Se trata de revisar la bibliografía científica, y sintetizar qué es lo que realmente se sabe. Por supuesto, el que este artículo no sea de opinión no quiere decir que no me pueda equivocar: puedo haber leído mal algunos artículos, o mi búsqueda bibliográfica puede no haber sido exhaustiva. O incluso, aunque no lo pretenda, me puedo dejar llevar por mis opiniones. En este caso en particular de la hipótesis fototóxica, con lo trillada que está en el mundillo oftalmológico, es más difícil equivocarse porque lo que aquí expongo no es una conclusión original: gente más lista y preparada que yo ha hecho lo mismo, antes que yo, y sus conclusiones son las mismas. Incluso los defensores de las lentes amarillas concluyen que no hay evidencia para utilizarlas.

      A la gente no le tendría que interesar mi opinión, porque mi opinión en esto no vale nada. Lo importante es lo que se pueda demostrar.

      Por eso lo de “recomendar prudencia” lo veo una frase muy peligrosa. Suena muy bien, pero crea un alarmismo que entiendo que no se corresponde con la realidad. Ser prudente, aun sin evidencias de que algo es malo, tiene sentido cuando ese “algo” es nuevo y no conocemos qué puede pasar. Y esto no se aplica a este caso, ya que:

      – Hablamos de luz LED como si fuera algo diferente. La luz es luz, ondas electromagnéticas de diferente frecuencia de onda. Que la fuente sea un LED no le da características especiales. Esas franjas de azul, con esas intensidades, están de sobra testeadas en el ojo humano. La luz solar es más intensa. Un día soleado “contiene” una luz LED de alta intensidad, y mucho más.

      – No es una tecnología que acaba de salir, se lleva utilizando desde los años 60. No existe ninguna enfermedad de la retina nueva o misteriosa. La DMAE no ha adelantado su momento de aparición. Llevamos más de 4 décadas con los LEDs y no hay ningún indicio de nada.

      En cuanto a lo que comentas de la mala gestión del Reticare, y del desprestigo de la Universidad, totalmente de acuerdo.

      Gracias por colaborar con tu comentario.

      Un cordial saludo.

      1. Responder
        Ramón García - 5 Enero, 2014

        Gracias por tu respuesta. Tienes razón que en esta entrada sobre bibliografía no deberíamos de opinar sino aportar información sobre fototoxicidad contrastada, pero por ahora no encontré ninguna específica para la distancia tan corta a la que se usan los dispositivos móviles con potencias muy altas.

        Nuestros ojos fueron diseñados en su día para ver con luz y no mirar directamente a una luz a 20-30 cm de distancia durante horas por eso me encantaría si alguien encuentra un estudio específico sobre pantallas LED en dispositivos móviles que es lo que me resulta inquietante y preocupa más sobre todo cuando los niños que tienen las estructuras oculares inmaduras los están usando indiscriminadamente durante horas.
        Sé que hay mucha gente que te sigue y entre todos puede que alguien pueda rellenar ese hueco o estimular a que se realice un estudio en condiciones y no esta castaña que hicieron los de Reticare. Entre todos se podría plantear el mover algún hilo para conseguirlo con el apoyo de alguna universidad. Es un tema que podría conseguir fondos de la UE así que dejo el guante por si alguien se anima a moverlo.

  5. Responder
    Óptica | Annotary - 2 Enero, 2014

    […] ocularis.es […]

  6. Responder
    Ramón Corominas - 3 Enero, 2014

    Para mí lo alucinante es que Reticare simplemente cita artículos que “estudian” el tema, pero es que en algunos casos esos estudios que citan contradicen sus propias afirmaciones. Esto es también muy típico, como nadie va a leer el estudio, aplicamos el argumento de “si se estudia será por algo” y santas pascuas.

    Por ejemplo, puedes añadir a tu bibliografía el artículo siguiente, citado por Reticare como “demostración”:

    Xiao-feng Zhu, Hai-dong Zou, Yong-fu Yu, Qian Sun, Nai-qing Zhao
    “Comparison of Blue Light-Filtering IOLs and UV Light- Filtering IOLs for Cataract Surgery: A Meta-Analysis” 2012

    Cita textual: “The results showed that there were no significant differences in postoperative mean best corrected visual acuity, contrast sensitivity, overall color vision, or in the blue light spectrum under photopic light conditions between blue light-filtering IOLs and UV light-filtering IOLs (…). However, color vision with blue light-filtering IOLs was significantly reduced in the blue light spectrum under mesopic light conditions.”

    Para empezar, no veo que el estudio hable de “protección” de ningún tipo, sino que se limita a comparar la visión en distintas condiciones de luz cuando se usan distintos tipos de lentes intraoculares, ambas con filtro.

    El resultado es que no hay diferencia significativa en la visión con luz diurna con uno u otro filtro. Pero es que, además, los investigadores concluyen que en condiciones de luz artificial los filtros de luz azul provocan una reducción significativa de la visión en color.

    Es decir, no hablamos de protección, sino simplemente de VER PEOR. Pero oye, ponemos LIO amarillas, que molan más.

    En fin, y eso que sólo he mirado uno de los estudios que citan… Me pregunto si ellos mismos los habrán leído.

    Un saludo y gracias por el trabajazo!

    1. Responder
      Ocularis - 4 Enero, 2014

      Sí, no hay más que echar un vistazo a la propia bibliografía del Reticare para ver que lo que dicen no tiene ninguna base. Gracias por comentarlo, y por traer la referencia del artículo.

      Un cordial saludo.

  7. Responder
    Vito - 4 Enero, 2014

    Sois necesarios las personas como tu para que aflore la verdad ante tanta mentira y negocio, con la salud no se juega!!!, basta de vendedores -falsos sin escrúpulos.
    Gracias por tu información, divulgaré en la medicina de A.Primaria tu blog porque me parece de una utilidad máxima.

  8. Responder
    A engañar a otro tonto - 5 Enero, 2014

    El espectro de cualquier pantalla no es algo estático sino que varía continuamente dependiendo del tipo de imágenes que se presenten y su contenido cromático. Con todo ello, el espectro de un LCD no es el espectro del LED de luz blanca que si tiene un pico de mayor intensidad en longitudes de onda cortas. Hemos de recordar que un LCD posee un conjunto de LED como fuente de iluminación, pero el espectro del LCD dependerá de la imagen que presentemos. Con lo cual hablar de una tablet o un móvil como el espectro LED es una aproximación interesada. ¿Podrían los científicos que avalan a Reticare publicar los espectros de los distintos móviles en distintas tareas como viendo la agenda del móvil o el whatsapp con intensidades de iluminación ¡reales medidas a distancia real, no con el espectrofotómetro pegado en la pantalla que es lo que hacen en los videos publicitarios! y ¡no normalizar las Figuras para ver la gran intensidad de la luz azul! para no asustar al personal y compararlas con otras situaciones de la vida real?

    Aún así para quien realmente quiera ponerle un filtro a su pantalla, debería informarse primero de lo que este filtro provoca. Esta bien gastarse 500€ en un Samsung S3 para amarillear su pantalla con un reticare (15€) solo porque lo han anunciado en la tele. Pues que se descargue la aplicación gratuita de Android “Ajustar la pantalla” https://play.google.com/store/apps/details?id=com.kovit.p.filteryourscreen&hl=es .
    Baje los niveles del canal azul y ya tiene un fantástico Timocare en su móvil sin gastarse ni un duro.

    Conclusión: Pobre usuario al que le engañan asustándoles y pobre empresa que al final quebrará porque un “científico” le ha engañado con esta historia. Lo más triste, que se dañe la imagen de los que realmente hacen ciencia de laboratorio y no “ciencia” de prensa del corazón.

    1. Responder
      Ana - 7 Enero, 2014

      Totalmente de acuerdo con todo lo que he leído en esta página. Aún en el peor de los casos que ellos propongan, a la distancia de trabajo habitual ¿cuánta luz azul llega a retina con y sin filtro?, ¿Qué efecto “toxico” provoca? Comparada la exposición a la que se somete al ojo en estas condiciones y en otras cotidianas, véase la luz del sol, ¿es significativo?,… son muchas las preguntas que no se contestan o más bien se evita mencionar.
      Cuesta mucho hacer trabajos científicos con rigor para encontrar que una buena campaña publicitaria logre vender un producto sin ningún tipo de necesidad ni justificación. Soy físico y óptico-optometrista, es indignante que se dé cabida a este tipo de asuntos cuando somos muchos los que tratamos que se hagan trabajos rigurosos, bien diseñados y respaldados por publicaciones serias.

  9. Responder
    Felipe - 7 Enero, 2014

    Lo único que me gustaría añadir es que se puede demostrar (no es una opinión es una evidencia) que la luz UV sí provoca lesiones sobre el aparato ocular humano. Solo hace falta ir a esquiar sin protección o a la playa para ver que producirá una queratitis como mínimo. Creo que los dermatólogos y oncólogos estarán de acuerdo con esa afirmación.

    1. Responder
      Ocularis - 7 Enero, 2014

      Igual no has leído todo el artículo, o lo has leído muy rápido. Lo comento varias veces en el texto: la retinopatía por radiación. Dosis altas de luz solar, por encima de la exposición normal por circunstancias especiales (esquí, por ejemplo). Por eso insisto tantas veces en el texto en dos aspectos:
      – Dosis habituales de exposición
      – Los daños son para luz solar o dispositivos de alta energía como láseres o sistemas industriales. No se describen lesiones por LEDs o pantallas domésticas.
      – Efectos crónicos
      Tanto la queratitis actínica como la retinopatía por radiación tienen efectos agudos. No se ha demostrado que una retina que no sufra lesiones unas horas después de la dosis, más adelante aparezca un daño diferido.

  10. Responder
    felipe - 7 Enero, 2014

    Sí lo he leído completo como habitualmente. Solo que quería puntualizar ese hecho. Muchas gracias por el blog.
    Un saludo

  11. Responder
    Ramon - 14 Enero, 2014

    Magnifico ejemplo de como intentar ser coherente y riguroso…no sólo “científico”. Lamentablemente, lo que no pasa la “doctrina científica” se defenestra , aunque sea efectivo y al revés, lo que la pasa, “triunfa”..aunque no sirva de nada o su efecto prometido no sea cierto o no necesario….Gracias, Ocularis!!!

  12. Responder
    Arantza - 19 Enero, 2014

    Buenos días Ocularis.
    He leído con interés los cuatro post sobre Reticare y la supuesta toxicidad de la luz azul para la retina. Gracias por un análisis tan exhaustivo basado en la evidencia científica. Soy afectada de retinosis pigmentaria y me surge una duda. Entiendo que todos los estudios que analizan el efecto tóxico o no de la luz se hacen sobre retinas sanas ¿no? Pero ¿que pasa si tu retina está degenerada, y quizá no mantiene intactos los mecanismos protectores frente a la luz? Condiciones de luz que no son molestos para las personas con los ojos sanos, nos producen fotofobia a los afectados de retinosis. ¿Puede ser que eso indique que nuestra retina es más sensible a la luz y que en nuestro caso sea razonable protegerla del espectro de luz azul?

    Muchísimas gracias por tu trabajo.

    1. Responder
      Ocularis - 21 Enero, 2014

      No hay nada que indique eso. La retinosis pigmentaria, al igual que otras enfermedades degenerativas de la retina, no tiene una distribución geográfica que apoye la hipótesis fototóxica. Es decir, si exposiciones altas de luz fueran adversas para estos ojos enfermos, la enfermedad aparecerá más, o progresaría más rápidamente, en las áreas de más exposición solar: más horas de sol, más intensidad de luz, etc. Lo mismo es aplicable si nos queremos enfocar en la luz azul, porque donde los días son más soleados hay más horas de cielo azul.
      Los mecanismos habituales de protección frente a la luz (como el cierre de la pupila) están presentes en estas enfermedades de la retina, incluso en mayor proporción. Precisamente la fotofobia nos protege contra el exceso de luz.

      De hecho, parece más razonable que los filtros amarillos puedan no ser adecuados en la retinosis pigmentaria, tal como razonábamos en este artículo.

      Un saludo.

  13. Responder
    fotointoxicado - 4 Febrero, 2014

    Hola, enhorabuena y gracias por el trabajo. Visto por profanos, podría no entenderse el esfuerzo que te tomas en evidenciar la poca credibilidad del reticare. Y los que lo promocionan podrían argumentar (como ya hacen) que las críticas se deben a oscuros intereses comerciales o envidias. Sin embargo, cualquier científico o persona seria, que se preocupa por conocer la verdad, agradece tu esfuerzo, y comparte la impotencia y la rabia que da ver como el marketing, una vez más, ensucia el nombre de la ciencia y el conocimiento para el lucro de algunos, usando si es necesario mentiras y engaños.

    Solo quería añadir algunas aclaraciones sobre la “energía” de las diferentes radiaciones. No hay nada incorrecto en el blog, pero el punto de vista de un técnico quizás ayude a aclarar algunos puntos.
    La luz está compuesta de partículas indivisibles, que llamamos fotones. La materia, los átomos y moléculas, interaccionan con la luz absorbiendo o emitiendo fotones. Una molécula, por ejemplo una proteína, no puede absorber medio fotón. O absorbe uno entero o no lo hace. La energía de un foton depende, únicamente, de su longitud de onda asociada. Así, de más energéticos a menos energéticos los fotones se ordenarían de la siguiente forma:
    ….Ultravioleta C -Ultravioleta B-Ultravioleta A-Violeta-Azul-Verde-Naranja-Amarillo-Rojo-Infrarrojo….
    ¿Por qué tanta atención al UV y al violeta? Se dice que estas radiaciones (o estos fotones) son capaces de provocar reacciones fotoquímicas, mientras que los fotones de menos energía no pueden. Esto significa que un fotón ultravioleta puede ser absorbido por una molécula y romper un enlace de la misma, de manera que la molécula deja de ser lo que era. Si se trata de una proteína, se puede romper y desnaturalizar, perdiendo su funcionalidad.
    Si una molécula absorbe un fotón rojo, lo único que puede hacer es vibrar. Normalmente, romper un enlace requiere más energía que la contiene un fotón rojo o amarillo.
    ¿Significa esto que la radiación roja no es peligrosa? ¿Qué pasa si concentro la luz de una lámpara roja de 1000 W sobre una zona pequeña de mi piel? Pues que se va a quemar. Individualmente, cada fotón rojo no puede romper mis proteínas, o las moléculas de mis células, pero una enorme cantidad de fotones rojos harán vibrar tanto a las moléculas, que se calentarán hasta el punto de ebullición del agua, y los tejidos se degenerarán, se quemarán. ¿Y si la lámpara es de tan solo 0.001 W? Entonces no pasará nada. N onotaremos nada. Ese haz de luz contiene relativamente pocos fotones rojos, las vibraciones moleculares ocasionadas se transforman en calor, pero es tan poco que se disipa fácilmente en el tejido sin provocar ningún daño.
    ¿Qué pasaría ahora si se trata de ultravioleta?
    Pues si incidimos con una haz potente, también contendrá un gran número de fotones (aunque no tantos como el haz rojo de igual intensidad). Estos fotones ultravioleta producirán igualmente calor y daños fotoquímicos. Además de la degeneración del tejido por calor, habrá degeneración fotoquímica. ¿Y si el haz es ultravioleta y muy poco intenso? Entonces, al igual que el rojo, el haz portará un menor flujo de fotones y si es suficientemente débil, no producirá un calor apreciable. Pero de vez en cuando, algún fotón UV será absorbido por una molécula que quedará rota, inutilizada. El metabolismo celular podrá ir recogiendo estos trozos y limpiándolos, pero es posible que ciertas desnaturalizaciones causen daños acumulativos, y en cierto modo irreversibles.

    ¿Qué pasa si dejamos un recipiente de plástico expuesto al sol? Poco a poco el plástico se va desnaturalizando, va envejeciendo, como resultado acumulativo del efecto fotoquímico del UV solar. Lo mismo pasa con las pinturas, la madera, etc… La exposición al sol “envejece”.

    Esta es la fuente de todos los miedos al UV solar.

    La capacidad fotoquímica de la radiación va disminuyendo al aumentar la longitud de onda. Así, el UV puede romper muchas moléculas. Los fotones violetas menos, los azules menos aun, y los verdes prácticamente no tienen capacidad fotoquímica.
    Esto podría indicar hacer pensar que, puestos a proteger, podríamos protegernos del violeta y del azul, aunque estos colores tengan un papel importante en nuestra visión del color, especialmente el azul. Y a mi entender, esta es la razón que espolea todas estas investigaciones y miedos sobre el azul.

    Lo que dicen los estudios epidemiológicos ha quedado perfectamente claro en el post de Ocularis. Yo simplemente querría añadir una reflexión: El ojo tiene sus propias barreras de absorción: la cornea, los humores acuoso y vítreo y el cristalino, absorben UV en mayor o menor medida. La naturaleza dispone de una infinidad de pigmentos y absorbentes de todos los tipos de radiación. El coste evolutivo de implementar absorbentes de violeta y azul en los tejidos que protegen a la retina debería ser muy pequeño. Si la luz azul es perjudicial a largo plazo, el ojo estaría protegido de ella. Más bien todo apunta a que el ojo, y el organismo, se sirven de la radiación azul y de las demás para completar su función.

    Por último, otra reflexión sobre la palabra “tóxico”. No quiero entrar en el juego de los que defienden y venden el filtrito amarillo utilizando la palabra tóxico. Ocularis ya lo ha dicho, pero creo que el tema merece un refuerzo:
    El ejercicio es saludable, y el exceso de ejercicio puede ser perjudicial, de una forma u otra, pero nadie diría que es tóxico, sería ridículo. Todos entendemos que una sustancia tóxica es aquella que causa daños significativos a dosis bajas. Sin duda alguna el azul no es tóxico. Usar esta palabra me parece un ejercicio de engaño superlativo, engaño a las personas legas en la materia, que son la mayoría de los consumidores.

    Un saludo

    1. Responder
      Ocularis - 4 Febrero, 2014

      ¡Genial!

      Muchas gracias por el comentario. Estoy impresionado, y encantado de la explicación.

      Un cordial saludo.

  14. Responder
    fotointoxicado - 4 Febrero, 2014

    Quería añadir también algo sobre la tecnología de los displays, abundando en lo que ya ha dicho el autor del post y otras personas, con comentarios muy acertados.
    Un display TFT está compuesto de píxeles. Cada pixel está compuesto de tres filtros: rojo, verde y azul. La luz procedente de una fuente blanca llega por detrás. La electrónica del display controla la transmisión de cada uno de los tres filtros, y la combinación de los tres, visto desde lejos, genera el color y la luminancia deseados para dicho pixel.
    Las características espectrales de la fuente de luz que hay detrás, no son excesivamente importantes. Si la fuente contiene mucho azul, el filtro azul de cada pixel deberá estar un poquito “más oscuro” que con una fuente que tenga menor contendido en azul.

    Los leds no tienen ningún misterio ni malignidad. Son fuentes de luz bastante monocromáticas, es decir, emiten en un color bastante puro. Para generar luz blanca con leds hay diferentes alternativas: podemos mezclar tres rojo azul y verde. Pero los colores no son muy naturales porque sus espectros son muy estrechos, y no solapan. Por eso se suelen utilizar leds azules sobre los que se deposita un fosforo que convierte parte de la luz azul al resto de longitudes de onda. Existen infinidad de fósforos, y podrían diseñarse leds/fósoforos en los que la conversión fuese mayor y no tuviesen ese “pico” en el azul. Sin embargo se utilizan porque permiten dar una buena respuesta cromática, es así de simple.
    Si al final yo estoy mirando una foto de un objeto en un móvil, y la respuesta cromática es similar a la que tendría viendo la foto impresa bajo luz solar, eso significa que los contenidos de azul, verde y rojo que llegan de la pantalla o de la imagen impresa y vista con luz solar, son prácticamente los mismos.

    Independientemente del efecto de la luz azul en la retina, carece de todo sentido decir que hay que filtrar las pantallas TFT con retroiluminación led, porque “estas pantallas tienen una cantidad proporcionalmente mayor de luz azul que la luz solar”. Esto es absurdo y ridículo.

    1. Responder
      Ocularis - 4 Febrero, 2014

      Nuevamente, muchas gracias por las explicaciones.

  15. Responder
    angelica - 19 Marzo, 2014

    Muchas gracias por tu artículo, me parece super interesante.

    Soy afectada de RP y me gustaría puntualizar alguna cosa.

    Comparto la idea de la no utilización de lentes intraoculares amarillas. Estoy operada de cataratas y las descarte y me negué en rotundo a que se me implantaran. Al reducirse la luz azul, la disminución de la vision en la oscuridad se reduce considerablemente, de hecho conozco personas con RP y con serios problemas por haber sido implantados con estas lentes, pues se une la falta de vision nocturna que padecemos, al bloqueo de la luz azul, que es la más predominante en la oscuridad.

    Sin embargo, difiero contigo en el uso de estos filtros en condiciones exteriores, es decir, al sol, y no hablo de nieve o de playa, si no de un paseo en un días soleado.

    El confort que aporta y la disminución de los reflejos que se experimenta con una gafa con filtro que bloquea la luz azul, es inmensamente superior a cualquier gafa de sol convencional, por buena que sea.

    En mi caso particular, yo sí uso Reticare, quizás como dices tu, no sirva de nada en términos de fotoxicidad, sin embargo, yo si noto diferencia cuando hablamos de deslumbramientos, reflejos e incomodidad con luz intensa o excesivo brillo, y eso que uso la opción blanco sobre negro.

    Curiosamente, te diré que el año pasado, después de haber pasado 15 días en la playa y en condiciones de alta luminosidad y pese a la utilización de gafas de sol con bloqueo de luz azul en tono naranja y con su debida polarizacion, noté un gran empeoramiento de mi vision, que afortunadamente fue pasajera y se recuperó al volver a donde vivo, donde las condiciones lumínicas son menos intensas y mi caso, desgraciadamente, no es el único.

    Por este mismo motivo y para condiciones de alta luminosidad, opto ya por filtros de mayor protección, ya tirando a rojos.

    Creo que se debería separar la utilización de filtros entre que estos sean o no utilizados en ojos normales o ojos con degeneracion retiniana, puesto que en estos últimos, la luz azul puede hacer más estragos, además del molesto e incómodo deslumbramiento, que indudablemente, el filtro,si controla.

  16. Responder
    Arantza - 26 Abril, 2014

    Yo también tengo RP y estoy totalmente de acuerdo

  17. Responder
    Luis Carlos Fliguer - 28 Abril, 2014

    Aceptado el ultimo comentario, pero quien debe estar de acuerdo es el medico tratante

  18. Responder
    Antonio - 28 Mayo, 2014

    Ya dejé este comentario en la segunda parte de este tema, pero como veo que todavía tiene tirón y vamos por la cuarta entrega (lo siento, lo desconocía) me permito duplicarlo aquí y ruego al autor que lo elimine de allí s lo estima oportuno.

    Acabo de ver en la revista Gadget (& PC), pag 10 una entradilla sobre como Reticare protege tus ojos, toma ya…
    Acabo de escribir a la revista un correo dejándoles claro la poca credibilidad que merecen este tipo de empresas y que deberían comprobar mejor las fuentes, ya que los usuarios no tienen conocimientos sobre estas cosas y siempre forman opinión sobre lo que leen, que si está impreso (o en la web) es cierto…

    Animo a otros usuarios a mandarles un correo quejándose y para que contrasten las fuentes a gadget arroba grupov punto es
    Si preferís la t arrobaRevistaGadget1 o por la f Revista Gadget, personalmente me parece mejor mandarles unas líneas.

    Un saludo.

  19. Responder
    Luis Carlos Fliguer - 28 Mayo, 2014

    Creo que debemos dividir entre fototoxicidad, literalmente, y los daños de radiaciones de todo tipo, que nada tiene que ver con este producto comercial.
    Bunea lucha.
    Saludos

  20. Responder
    Juan Antonio - 29 Agosto, 2014

    Buen artículo!! Enhorabuena!

    Un saludo

    1. Responder
      Ocularis - 15 Septiembre, 2014

      Muchas gracias

  21. Responder

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